«Nadie cambia de religión por la fuerza»

Falcones retrata la vida doméstica y secreta de los moriscos en su nueva obra

I. ESTEBAN

Con 'La catedral del mar' rompió todas las previsiones. Ildefonso Falcones era un respetado abogado barcelonés y un perfecto desconocido en la literatura, que publicaba con discreción su primera novela en marzo de 2006. Pero el fenómeno se desbordó por todos los lados, hasta llegar a los cuatro millones de ejemplares vendidos en 40 países. El dogmatismo religioso y los caballos en la época imperial de España encuadran la nueva obra de Falcones, 'La mano de Fátima'.

-Los moriscos comulgaban pero luego escupían la forma sagrada.

-Por más presiones que ejerciera el poder católico no fue capaz de arracarles sus creencias, que practicaban desde niños a escondidas, dentro de sus familias. Copiaban o imprimían el Corán a escondidas para mantener su religión.

-¿No cambiaban mediante la amenaza de la violencia?

-La perspectiva de los católicos fue en este aspecto bastante ingenua, porque no basta con bautizar y obligar la gente a cumplir unos ritos para convertirles de verdad a esa fe. Nadie cambia de religión por la fuerza.

-¿Por qué ha elegido Córdoba como contexto para su novela?

-Después de la guerra de las Alpujarras, los moriscos granadinos fueron dispersados por toda la península, y uno de los sitios más importantes en los que se asentaron fue Córdoba, y además fue allí donde Felipe II trató de criar una raza de caballos cortesanos, llamada 'la española', que además le salió bien.

Correcciones

-¿Cree que ahora se vuelve a la intolerancia religiosa que usted critica en esta obra?

-No creo que estemos en una época intolerante. Aparte de una serie de errores que ha podido cometer la jerarquía eclesiástica, yo creo que los españoles somos extremadamente tolerantes. Todos los grupos religiosos practican ahora su fe, aunque dentro de ellas pueda haber sus problemas. Es improbable que vuelva a pasar una cosa como la que ocurrió en el siglo XVI, aunque nunca se sabe. Las masacres nazis son relativamente recientes.

-¿Qué libro recomendaría sobre estos temas para el lector que quiera profundizar en ellos?

-Para empezar, yo citaría uno que me gusta mucho, 'Los moriscos del reino de Granada', de Julio Caro Baroja.

-Después del éxito 'La catedral del mar', ¿ha sentido la presión de tener que estar a la altura de las expectativas?

-No, no he sentido ningún tipo de presión, al menos trabajando, porque en caso contrario no habría disfrutado de la escritura. Llevo 30 años trabajando como abogado, y cuando a un cliente le ganas un pleito quiere que también le ganes el siguiente y el siguiente. Pero eso es imposible. Sólo puedes poner profesionalidad, trabajo y cariño y luego esperar que funcione.

-Usted confesó que la editorial le había reescrito 'La catedral del mar' y ahora siempre se lo recuerdan.

-Nadie me reescribió la novela. Hay gente que incluso va diciendo que no la escribí yo. La obra pasó por un necesario proceso de 'editing', es decir, de correcciones y sugerencias que te hacen los editores y que tú las aceptas o no.

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