Vascos en la construcción de Europa

Los cinco europarlamentarios de Euskadi confiesan su ilusión por ayudar a que la UE gane «peso político», aunque en Estrasburgo les espera «mucho trabajo que no se ve»

LORENA GIL
Vascos en la construcción de Europa

El próximo 14 de julio, 736 europarlamentarios -medio centenar españoles- tomarán posesión de su escaño en la Cámara de Estrasburgo, en el que será el primer pleno de una legislatura que durará cinco años. Pero antes de que llegue esa fecha, deberán hacer salir humo de sus agendas. Desde las elecciones europeas del pasado domingo, la mayoría de los grupos que ha obtenido representación se encuentran enfrascados en reuniones para cerrar estrategias políticas y repartir las comisiones en las que participará cada diputado. Y a esto se une el plano personal de cada parlamentario: viajes, búsqueda de alojamiento en Bruselas... En suma, una larga lista de necesidades que cada político debe resolver en apenas unas semanas. En el arco parlamentario que trabajará por la «construcción europea» en el próximo lustro figuran cinco vascos: Jaime Mayor Oreja (PP), Carlos Iturgaiz (PP), Ramón Jáuregui (PSE), Eider Gardiazabal (PSE) e Izaskun Bilbao (PNV). EL CORREO ha hablado con ellos para conocer de primera mano la marcha de los preparativos. La resaca electoral es ya historia.

Cuando este periódico se intentó poner en contacto esta semana con Jaime Mayor Oreja resultó que el europarlamentario popular se encontraba ya en Bruselas. «Al haber sido vicepresidente del grupo en la pasada legislatura tenía ya una reunión», explica. Tanto él como su compañero de partido Carlos Iturgaiz son los únicos que cuentan con una dilatada experiencia en Bruselas y ambos son muy conscientes de que las responsabilidades «son infinitas». «Aquí hay que venir sabiendo que estamos ante un proyecto que falta por culminar; no es un cementerio de elefantes», advierte Mayor Oreja. El diputado, que en la última legislatura estuvo volcado en tareas internas de su grupo, prefiere no dar consejos a los que pisarán por primera vez el Parlamento europeo. «No se los doy ni a mis hijos», apunta. Reconoce, sin embargo, que lo peor de trabajar en Bruselas es, por un lado, «el silencio de tu labor, que te obliga a vivir de otra manera la política», y, por otro, «saber guardar un orden de las cosas». «Aunque las sesiones están programadas hasta diciembre, todas las semanas son distintas y cada una se coge un avión. No es como el Parlamento de Vitoria. Lo importante es tener una función concreta», describe.

Mayor Oreja afronta con renovada ilusión el reto de sacar a Europa de la crisis económica y asegura que trabajar en el viejo continente no le ha hecho tener la sensación «de haber abandonado» su casa. El contacto telefónico «es permanente» y cuando vuelve a España «estoy, pero lo que se dice estar, con mi familia». El europarlamentario del PP cuenta a su favor con que hace dos años compró un pequeño apartamento en Bruselas, lo que facilita que su mujer y sus hijos puedan visitarle.

Pero no todos se decantan por esta opción. Hay quienes prefieren el hotel. «Tenemos una dieta diaria de 280 euros para pagar el alojamiento, la comida y la cena», revela Carlos Iturgaiz. El precio por noche en un establecimiento cercano a la Cámara no baja de los cien euros. El europarlamentario, que la semana próxima viajará a Bruselas para participar en la reunión del grupo popular donde se tratarán las primeras iniciativas a presentar en la Cámara, tuvo encomendada durante la pasada legislatura la comisión de Peticiones, la única en la que los ciudadanos europeos pueden presentar sus quejas. «La verdad es que nos da muchos quebraderos de cabeza. Hablamos de 27 países», asume. Desconoce por ahora si éste será de nuevo su destino, aunque no lo descarta. «Me imagino que así será porque cuando tienes experiencia en un ámbito, es bueno continuar en él», argumenta.

Una ciudad en un edificio

Iturgaiz describe el Parlamento de Estrasburgo como «una ciudad dentro de un edificio, en la que todo va por letras y números». «Al principio tienes que llevar un lazarillo. Tienes supermercados, papelerías, gimnasio y hasta lavandería», enumera. Los diputados no tienen que abandonar la sede para nada, salvo para oxigenarse y hacer algo de turismo. Carecen de horario laboral fijo. «Depende de las comisiones en las que participes. No hay un reloj que marque la entrada y salida», señala.

De ahí que puedan pasar varios días sin coincidir con compañeros de su mismo grupo o, incluso, de su mismo país. «Cada uno hace su vida y a muchos sólo les ves en el aeropuerto». Los europarlamentarios permanecen unos tres o cuatro días en Bruselas y, luego, pueden regresar a casa. Hay dos vuelos diarios a Bilbao. El representante del PP destaca como una de las prioridades de su grupo la lucha contra ETA, organización que califica como «el cáncer de Europa».

Los tres diputados que cierran la lista de representantes vascos no cuentan con la experiencia de haber trabajado en Bruselas, pero a ganas no les vence nadie. Los socialistas, Ramón Jáuregui y Eider Gardiazabal, se reunieron el pasado jueves en Madrid junto al resto de representantes del PSOE con los que trabajarán en Estrasburgo, en una cita presidida por José Luis Rodríguez Zapatero donde se trazaron las «bases generales de trabajo» de cara a los próximos cinco años. Fernando López Aguilar fue nombrado presidente del grupo. El siguiente encuentro, en el que se definirán, entre otras cuestiones, las comisiones de las que se encargará cada uno, tendrá lugar el próximo viernes.

Ramón Jáuregui, con «las pilas puestas ya en Europa», lleva consigo una amplia experiencia política, mientras Eider Gardeazabal aportará la juventud, la frescura y la ilusión. El ex 'número dos' del PSOE en el Congreso considera que su «colaboración con lo vasco y con lo nacional debe de hacerse desde Europa» y tiene la esperanza de poder «hacer política con mayúsculas».

Gardiazabal, nieta del histórico dirigente socialista Ramón Rubial, cuenta los días que le quedan para volar a Bruselas -viajará la última semana de junio-, pero no esconde su malestar ante la configuración parlamentaria resultante de los comicios pasados. «Me preocupan los ultraderechistas y los euroescépticos», subraya. La representante del PSOE, que esta semana seguía todavía trabajando como concejal en el Ayuntamiento de Bilbao, sólo ve «cosas positivas» en su incursión en la política comunitaria y se muestra muy segura al afirmar que no le costará adaptarse a la ciudad.

«De momento me alojaré en un hotel, pero tengo intención de alquilar un apartamento alejado del Parlamento, que me permita desconectar», apunta. Gardiazabal considera que estos cinco años serán vitales para el viejo continente y se compromete a ofrecer una «dedicación del cien por cien» para ayudar a dotar a Europa de un «mayor cuerpo político».

Izaskun Bilbao, la única europarlamentaria del PNV, está todavía «tomando tierra», pero tiene previsto desplazarse a primeros de julio a Bruselas para «ver cómo funciona todo 'in situ'». Es consciente de que su nuevo destino le supondrá «un cambio de vida porque hay cuestiones que podrán resentirse». No obstante, «hay cosas peores en la vida y, sobre todo, hay que saber ver las oportunidades». Bilbao remarca que no cambiará su manera de hacer política y trabajará por lograr «una Europa más fuerte y consolidada en el panorama mundial». «Ahora mismo es un proyecto incompleto e imperfecto», se lamenta.

A la representante jeltzale también le preocupan los elevados índices de abstención registrados en las pasadas elecciones y remarca que sus dos prioridades en Bruselas serán la búsqueda de la paz y la salida de la actual crisis económica «a través de un modelo más real». «ETA tiene que dejar definitivamente las armas y, luego, necesitaremos el apoyo de Europa para construir la paz», expresa.

No es la primera vez que Izaskun Bilbao lleva este discurso a la Cámara comunitaria. Hace unos meses viajó a aquella sede como presidenta del Parlamento vasco para inaugurar la exposición dedicada a las víctimas del terrorismo, donde también recalcó la importancia de la mediación de las instituciones europeas en un futuro proceso de paz.

Bilbao señaló que la Coalición por Europa bajo la que se presentó el PNV a los comicios -junto a partidos como CIU o Coalición Canaria- tiene pendiente analizar el perfil de cada comisión para decidir cuáles podrán cubrir. «No es lo mismo tener muchos parlamentarios que pocos», reconoce.

La eurodiputada nacionalista defiende la necesidad de abrir nuevos canales a los ciudadanos para que participen en las decisiones que se toman en el viejo continente. Y rechaza que el hecho de que los parlamentarios permanezcan sólo tres o cuatro días en Bruselas pueda ser interpretado como un signo de que la actividad política en Estrasburgo es mucho menor. «Que sean pocos días los que estemos allí no significa que hagamos poco. Hay mucho trabajo que no se ve», replica. En este sentido, asegura que su intención es «trabajar muchísimo» porque «tengo un programa a desarrollar con unos objetivos concretos». «Esta experiencia me permitirá medir el compromiso y conocer lo que soy capaz de hacer», apostilla.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos