El metro desbanca al tranvía en Rekalde

Transportes se compromete a impulsar la Línea 4 desde Moyua, con paradas en Zabalburu e Irala El tren ligero volverá a Abando por Autonomía y Hurtado de Amézaga

ESTIBALIZ SANTAMARÍA| BILBAO
El Ejecutivo autonómico se propone cerrar el anillo tranviario sin llegar a entrar en el barrio de Rekalde. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ/
El Ejecutivo autonómico se propone cerrar el anillo tranviario sin llegar a entrar en el barrio de Rekalde. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El Departamento vasco de Transportes ha hecho borrón y cuenta nueva. El polémico ramal del tranvía que sublevó a los vecinos de Rekalde desaparece del mapa del transporte bilbaíno. El consejero de Vivienda, Obras Públicas y Transportes, Iñaki Arriola, comunicó ayer al alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, que llevar el tren ligero a Rekalde no entra en sus planes. Apuesta por que sea el metro el que atienda a este populoso barrio de la villa y esta premisa reconfigura el trazado que ambos medios de transporte dibujarán en la capital vizcaína.

El Ejecutivo autonómico se comprometió ayer a acelerar el proyecto de la Línea 4 del suburbano, un ramal que finalmente partirá de la estación de Moyua y se detendrá en Zabalburu y el barrio de Irala, para desembocar en Rekalde. Por su parte, el tranvía cambia de rumbo. No pisará la calle Gordóniz, tal y como reclamaban los vecinos. Después de dejar la estación de Basurto, tomará la calle Autonomía y realizará su primera parada antes de llegar al viaducto de Sabino Arana. Continuará por la misma vía y se detendrá de nuevo en la plaza de La Casilla. La siguiente estación se ubicará a la altura de Enrique Eguren y continuará hasta Zabalburu. En la plaza, tomará Hurtado de Amézaga y realizará una nueva parada aún sin ubicación definitiva. Por fin, cerrará el anillo tranviario en Abando.

Además del cambio de trazado, la novedad más significativa es que los autobuses y el tren ligero compartirán la misma plataforma en todo el tramo de Autonomía. Este proyecto se realizará en tres fases. La primera -e inminente- será el tramo entre Basurto y La Casilla. El comienzo de las obras es cuestión de pocos meses. Arrancarán en La Casilla y avanzarán hacia el hospital, ya que Bilbao Ría 2000 trabaja aún en la zona de Basurto para culminar el soterramiento de la línea de Feve. La segunda fase corresponderá al tramo entre La Casilla y Zabalburu, y el tercero, aún por concretar, será el cierre del anillo hasta Abando.

Proyecto sin adjudicar

El viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco, que también participó en este encuentro interinstitucional, explicó a EL CORREO que «con este trazado, el tranvía dibujará un bucle y, de este modo, se optimizan los recursos y se resuelven las inquietudes vecinales, que planteaban apostar por el metro y dejar el tranvía con un recorrido más lógico, sin entrar en Rekalde». La consejería también se ha guiado por razones técnicas. «Según un estudio de ETS, el ramal que entraba en Rekalde podía afrontarse de distintos modos, ninguno exento de dificultad. Creemos que ese proyecto quedaba cojo y no daba servicio completo al barrio», apunta el viceconsejero.

Uno de los puntos críticos a la hora de modificar el trazado del tranvía era el avanzado estado del proceso de licitación de las obras. Gasco puntualiza que «el proyecto aún no está adjudicado. Había una propuesta, pero no estaba formalizada». Aclara que no es necesario volver a convocar el concurso público de adjudicación. «Hablaremos con las empresas que habían obtenido una mejor valoración y, si están de acuerdo en ejecutar la primera fase de obras, evaluaremos los costes del nuevo trazado y se formalizarían los contratos».

Sin fechas

La consejería no tiene cerrado aún el presupuesto final del nuevo tranvía, pero en la reunión de ayer el Gobierno vasco y el Consistorio acordaron cómo se financiará. El Ejecutivo cubrirá dos tercios de la inversión y el Ayuntamiento la parte restante. Transportes tampoco se ha marcado un plazo para cerrar el anillo. «Es demasiado apresurado dar fechas», zanjó Gasco.

El alcalde, Iñaki Azkuna, dará hoy su opinión sobre este giro en la red de transporte de la villa, pero según informó Lakua en un comunicado, «el alcalde ha mostrado su disconformidad por la no realización del ramal entre La Casilla y Rekalde». Su socia de gobierno, Julia Madrazo, sí quiso posicionarse y lamentó que «el PSE trate a Rekalde como un barrio de segunda al negarle una conexión de transporte público inmediata con el tranvía y otra posterior con el metro. Han roto un acuerdo interinstitucional y estaremos muy vigilantes para que la Línea 4 del metro no se estanque».

Arriola y Gasco se comprometieron a hacer realidad este nuevo estirón del metro «cuanto antes. Ha habido demasiadas pausas», valoró el viceconsejero. Actualmente, el Gobierno vasco aguarda el estudio de viabilidad de la Línea 4. La ingeniería Idom trabaja en él y espera concluirlo para finales de julio. Llevar el suburbano a Zabalburu, Irala y Rekalde costará 180 millones y dará servicio a más de 60.000 vecinos. Según los cálculos que maneja Lakua, «la Línea 4 realizará 10 millones de viajes anuales, mientras que un ramal del tranvía en Rekalde captaría 800.000 viajeros».

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