El PNV utiliza su mayoría para cerrar la auditoría sobre el fiasco de las divisas

Los socialistas y el PP no descartan pedir la reapertura del caso al considerar «muy benévolo» el dictamen

JON FERNÁNDEZ| BILBAO
Jesús Álvarez dirigió ayer su último pleno. / M. ATRIO/
Jesús Álvarez dirigió ayer su último pleno. / M. ATRIO

Se cumplió el guión. En el último pleno con mayoría de consejeros del PNV, el Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP) despachó ayer uno de los asuntos más controvertidos de su historia: la investigación abierta al museo Guggenheim por la ruinosa compra de dólares, en la que se perdieron al menos seis millones de euros de fondos públicos como consecuencia de comprar la divisa norteamericana a un precio contratado con anterioridad a su drástica depreciación. El organismo fiscalizador aprobó un informe de 17 páginas donde se detecta un amplio ramillete de irregularidades contables, si bien elude pronunciarse sobre la legalidad de las operaciones. No hubo unanimidad entre los seis miembros del órgano. Cuatro vocales -tres nombrados por los jeltzales y uno de EA- avalaron el texto, mientras que los dos representantes de PSE y PP votaron en contra por considerarlo «demasiado benévolo» con la actuación del equipo encabezado por el director general del museo, Juan Ignacio Vidarte.

Casi todos los movimientos de divisas están protagonizados por la sociedad Tenedora, encargada de comprar obras de arte con fondos de la Diputación vizcaína y del Gobierno vasco. Las anomalías arrancan en junio de 2002, cuando Vidarte adquiere los derechos sobre tres canjes de divisas. Entonces sólo se ejecutó una de las opciones por valor de 7,5 millones de dólares, lo que ocasionó un 'agujero' de 600.000 euros.

Según recoge la auditoría, únicamente esos tres primeros contratos fueron hechos «en condiciones de mercado»; es decir, al precio que marcaba el dólar. De ahí en adelante se «empeoran las condiciones de cambio» al arrastrar pérdidas en concepto de penalizaciones por la renegociación del contrato. En enero de 2005 vence la compra de 10,3 millones de dólares, momento en el que la Tenedora se vio obligada a abonar «casi 4 millones de euros más» que si la adquisición de divisas se hubiese realizado al cambio que regía en ese momento.

El Tribunal de Cuentas saca también a la luz una anomalía fiscal que había permanecido oculta hasta la fecha. Al parecer, el propio Vidarte suscribió dos operaciones de compra de dólares por valor de 3 millones de euros en nombre de la Fundación Guggenheim, que se encarga de la gestión del museo y está integrada por empresas e instituciones. Ese dinero fue desviado el 15 de diciembre de 2004 a la Tenedora, algo que ocasionó de inmediato unas pérdidas de 800.000 euros a esta compañía, de capital íntegramente público.

Aquel movimiento, realizado de espaldas a los consejos de administración de ambas sociedades, fue considerado ayer «una ilegalidad» por parte de los consejeros del PSE y PP, Begoña López Errasti y Gonzalo Vera-Fajardo. Ambos dejaron constar en un voto particular conjunto su malestar por el hecho de que la auditoría no recoja esa palabra y advirtieron que queda por demostrar que Vidarte disfrutara de los poderes necesarios para dichas «operaciones especulativas».

Futuro incierto

López Errasti y Vera-Fajardo denunciaron asimismo «la frivolidad» que comete el informe al manifestar que no se ha podido comprobar quién autorizó las operaciones de compra de dólares. Ni siquiera ven claro que entre los poderes otorgados al director gerente figure ese tipo de maniobras contables. Esos argumentos pueden servir ahora a populares y socialistas para solicitar por primera vez en el Parlamento vasco que el TVCP repita el informe. En ese caso, el nuevo dictamen sería votado con mayoría de miembros de ambos partidos.

A pesar de la aprobación de la auditoría, el pleno controlado por el PNV dejó ayer sin resolver un recurso de la vocal socialista, algo «insólito» a juicio de varios juristas. Begoña López Errasti cree que el procedimiento debe quedar anulado porque se ha dado la posibilidad de presentar alegaciones a Vidarte -que él ha declinado- en lugar de hacerlo al consejo de la Tenedora. Vidarte mostró ayer su respeto al tribunal, aunque aclaró que había mostrado en varias cartas su disconformidad con que calificó como «opiniones contables» del informe.