Entrenadores maestros

El Gobierno vasco inicia este curso la profesionalización de las tres escuelas de entrenadores de fútbol

BORJA GÓMEZ| BARAKALDO
Un grupo de entrenadores, en el campo de Ibarreta de Retuerto./ PEDRO URRESTI/
Un grupo de entrenadores, en el campo de Ibarreta de Retuerto./ PEDRO URRESTI

Formar entrenadores de fútbol del más alto nivel, con la mejor preparación posible y un alto grado de profesionalidad. Ése es el objetivo del Departamento de Educación del Gobierno vasco y las tres escuelas de técnicos que hay en Euskadi. Una meta que nace este año con la homologación por parte del Ejecutivo de Lakua del título que otorgan los colegios de entrenadores vascos. Los alumnos que superen el tercer y último nivel obtendrán la denominación de Técnico Deportivo Superior, una categoría que les permitirá dar clases de Educación Física en colegios o dirigir escuelas de fútbol, entre otras actividades.

Hasta la fecha, las escuelas de entrenadores de fútbol dependían de la Federación Española y las autonómicas. Además, los tres niveles de enseñanza se reducían a los títulos de técnico de categorías inferiores, regionales y nacionales. A partir de este curso, los horizontes profesionales de los alumnos que aprueben se amplían considerablemente. Pero este salto de calidad implica mayor exigencia.

«Estamos metiendo un montón de horas, tenemos cantidad de trabajos y prácticas», señala Mikel Aguirregomezkorta, uno de los veintisiete alumnos de la primera promoción vizcaína que opta a los nuevos títulos. El ex jugador del Leioa, Barakaldo, Bilbao Athletic y Albacete, entre otros, se resigna con una sonrisa en el rostro: «Nos ha tocado el año malo».

En su caso, el salto de calidad y dificultad ha sido doble. «Yo me he sacado los dos primeros niveles en Albacete. La exigencia era mucho menor. Ya me habían hablado de que aquí las cosas eran más duras, pero ahora han subido el listón aún más», indica. Algo que confirma su compañero Fernando Ruiz, entrenador y directivo del Askartza, que a sus 49 años es el más veterano del grupo de aprendices. «Yo conozco a alguno que sacó el título hace quince años y no tiene nada que ver con lo que hacemos ahora», resalta.

Examen final

El curso, que equivale a un ciclo formativo de Grado Superior, comenzó en octubre y termina en poco más de una semana. Durante todos estos meses, los 27 alumnos han tenido que compatibilizar sus distintas actividades y profesiones con las tres horas diarias que dedican cada tarde a su formación. «El gusanillo del fútbol», aclaran. «Hemos venido aquí a ser entrenadores». Esta motivación les permite aguantar con estoicismo que «este año se haya elevado el número de horas, el número de trabajos y que sea más intenso».

Pero hay una última novedad que pone a prueba su confianza y su fe: el examen final. «Los que pasen el curso tendrán que exponer su proyecto delante de un tribunal compuesto por los tres directores de las escuelas de cada provincia, un representante del Gobierno vasco y un tutor. Durante 15-30 minutos tienes que defender un trabajo sobre alguno de los aspectos que hemos ido viendo a lo largo del año: creación y dirección de una escuela de fútbol, estrategia, psicología, preparación física...», desvela Ruiz.

La otra cara de la moneda, la positiva, es que según ellos «también ha aumentado el nivel del profesorado». «Nos vienen a dar clase gente como Javier Irureta, Alberto Iglesias, Carlos Ruiz, Gari Fullaondo, Pepe Romo... gente de fútbol que sabe latín», destacan.

En el grupo hay ex futbolistas profesionales como Antonio Carmona -Athletic, Alavés y Eibar-, Luis Martín -Espanyol y Barakaldo-, Ricardo Arrien -Athletic y Real Sociedad- y Gorka Bidaurrazaga -Athletic y Elche-. Y Kazuyoshi Kuramoto, un joven japonés que vino a España hace seis años movido también por «el gusanillo del fútbol».

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