Una marea verde contra Ahmadineyad

Miles de seguidores arropan al candidato reformista, Mousavi, con la esperanza de que su victoria lleve aires aperturistas a Irán

MIKEL AYESTARAN| ENVIADO ESPECIAL. TEHERÁN
Mir-Husein Mousavi se dirige a sus seguidores durante un acto electoral en el estadio Haydarniya de Teherán. / AFP/
Mir-Husein Mousavi se dirige a sus seguidores durante un acto electoral en el estadio Haydarniya de Teherán. / AFP

El tradicional grito de guerra revolucionario «¡muerte a Estados Unidos, muerte a Israel!» ha cambiado treinta años después en Irán. Los seguidores del candidato reformista Mir-Husein Mousavi, que han elegido el color verde como símbolo de su campaña, piden a gritos la muerte del actual presidente de la República Islámica y le llaman fascista sin importarles la presencia policial en los accesos a los mítines. Una marea verde que a través de mensajes de texto e Internet está logrando movilizar cada día a miles de personas porque tras cuatro años de fundamentalismo ven en el heredero de Jatamí a la persona capaz de abrir una ventana al exterior.

«Es un auténtico demócrata y va a lograr el ansiado cambio», señala Shabnam Mogahadami, una conocida actriz teatral que pide el voto para Mousavi y que sigue muy de cerca el papel activo de su esposa en la campaña, Zahra Rahnavard, que se ha convertido en un símbolo de los derechos que las mujeres podrán alcanzar en Irán si gana su marido. «No nos engañemos, el cambio será mínimo, pero debemos ir paso a paso y, sobre todo, debemos dejar cuanto antes atrás al inculto de Ahmadineyad», opina Mariam Ronaghi, diseñadora gráfica con un estudio en Teherán. Su amiga Farideh, que le acompaña al mitin que inaugura los actos reformistas previstos para la jornada, piensa que «es más un cambio en las formas, que en el fondo, pero es mejor que seguir con una persona que representa por sí sola todos los valores que odiamos los jóvenes iraníes». Las dos amigas esperan impacientes la salida de Rahnavard del moderno centro cultural Arighe Iranian para acudir al sur de la ciudad al acto masivo en un recinto al aire libre de la mítica calle Enqelab.

Policía ausente

Una inmersión en la ola verde muestra la cara de un país joven. La Policía de la moral que velaba por el buen uso del 'hiyab' parece ausente y no acude a la cita vespertina en el complejo deportivo Mártir Heidarnia, en el centro de la capital, segunda parada del día para los seguidores de Mousavi. Las jóvenes lucen sin problemas maquillaje, pequeños pañuelos para taparse el pelo y atuendos estampados. Además del verde de los lazos y banderas, la gente viste en multicolor, con gafas de sol de diseño y ropa de marca. Dos chicos con prominentes tupés engominados y el pelo en cresta abordan a todo el que ven con una cámara para gritar «¡Votemos a Mousavi porque es más guapo que Ahmadineyad!». Uno de los responsables de prensa del candidato reformista les llama la atención y explica que «el 'hiyab' tiene diferentes formas y nuestra gente lo respeta, pero a su manera».

Entre la multitud sorprende ver a Zahra Alí Ouzat, viuda de un mártir de la guerra con Irak, vestida con riguroso chador y que votará por Mousavi «en recuerdo a mi marido y todos los caídos». Su chador es el único que se ve, además de los que lucen en público las mujeres de los principales políticos y hombres de negocios que respaldan a Mousavi.

Los partidarios de Ahmadineyad disfrutaban de jornada de descanso y cedieron las calles a la oposición, pero por pocas horas. El dirigente ultraconservador no quiere ser el primer presidente de la historia de la república que no es reelegido y la lucha electoral de cara a la cita del viernes promete ser hasta el final un reflejo de lo que se ve en las calles.

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