Vía libre a la expansión del Bellas Artes

Fomento liberará el suelo para que la centenaria sede de la Autoridad Portuaria pase a manos del Museo

JON FERNÁNDEZ| BILBAO
El edificio se levanta en las cercanías del Guggenheim y las torres de Isozaki. / BORJA AGUDO/
El edificio se levanta en las cercanías del Guggenheim y las torres de Isozaki. / BORJA AGUDO

Empieza la cuenta atrás para la expansión del Museo de Bellas Artes de Bilbao. Salvo contratiempo de última hora, la pinacoteca podrá abrir una nueva sede en el Palacio Olabarri. Hace tiempo que la institución propietaria del centenario edificio -la Autoridad Portuaria- alcanzó un preacuerdo con el Ayuntamiento para la venta del centenario edificio, que luego sería cedido gratuitamente al Museo. La operación sólo está a expensas de que el Ministerio de Fomento apruebe la desafectación del suelo ocupado por el inmueble del Campo Volantín. Un trámite administrativo que ocurrirá «en breve», según adelantan fuentes de Puertos del Estado.

Su informe técnico evaluará los pros y contras de la propuesta. Un dictamen no vinculante, si bien el departamento dependiente de José Blanco se suele limitar a continuación a dar su aval al expediente. En la entidad responsable de todas las instalaciones portuarias del país no ven a simple vista «ningún motivo» para que pueda oponerse a la proposición. Más si cabe cuando existe una justificación a priori inapelable como que el solar «dejará de ser útil» para la Autoridad Portuaria una vez se consume su anunciado traslado a Santurtzi por razones operativas, previsto para «finales de este año».

Lejos de influir de forma negativa en la transacción, la crisis inmobiliaria permitiría rebajar de forma sensible el precio. La venta se llevaría a cabo por una cantidad que rondará los 10,5 millones de euros -la cantidad marcada recientemente por una sociedad de tasación- cuando hace dos años se pedían casi cinco millones más.

Es casi seguro que para entonces se haya producido un cambio de manos al frente del Puerto, puesto que el gabinete del socialista Patxi López propondrá en el próximo Consejo de Administración a José Ramón de la Fuente como sustituto en la presidencia de José Ángel Corres. El relevo no afectaría de entrada a los planes del organismo. La mudanza debe producirse «sí o sí» y dejará libre a orillas de la Ría un hogar señorial del siglo XIX -convertido en un hotel años más tarde- en una época en la que la posibilidad de que cualquier empresa ponga sobre la mesa una cifra mayor a la ofrecida por la Corporación municipal es ahora mismo remota.

¿Qué habrá en el interior de esta segunda sede? Es una de las grandes incógnitas. El director del Bellas Artes, Javier Viar, considera que la colección propia 'oculta' por falta de espacio -existen más de 7.000 piezas del siglo XII a la actualidad sin exhibir- cuenta de por sí con el potencial suficiente para mostrarse en un espacio expositivo. La solución podría pasar por convertir el Palacio Olabarri en un centro especializado «en arte vasco o contemporáneo», aunque una decisión de este tipo requiere de un consenso previo en el seno del patronato.

«No es un monumento»

Se creía que la hipotética adaptación del edificio como recinto expositivo sería compleja por tratarse de uno de los vestigios de la arquitectura ecléctica, pero las restricciones no son insalvables. Diseñado por el arquitecto vizcaíno Javier de Zubizarreta, el inmueble dispone de unos 6.000 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas y se encuentra en un perfecto estado después de haber sido reformado hace seis años. A simple vista parece un único edificio, si bien a efectos legales son dos; uno adosado a otro. El más antiguo tiene la fachada orientada hacia la Ría y posee un indudable valor artístico, mientras que el otro cuenta con un interés arquitectónico más bien escaso al tratarse de una ampliación efectuada por la propia Autoridad Portuaria cuando materializó su compra en 1953. Unas obras en este espacio serían bastante más sencillas.

Por mucho que la parte más antigua de las instalaciones mantenga una protección especial en las normas urbanísticas, el Ayuntamiento podría modificar los límites para facilitar la rehabilitación. Todo porque «no es un monumento», como confirman en el área de Patrimonio Cultural del Gobierno vasco: «Ni siquiera se ha iniciado un expediente para inventariar el edificio. Sólo hay una propuesta».