Camio no reconoce ningún delito y confía en que la querella se archive

Su abogado detecta «errores» en la investigación de la Ertzaintza

MIKEL G. GURPEGUI| SAN SEBASTIÁN
Camio, a la izquierda, y el abogado Alfonso Trallero, ayer en Azpeitia. / MIKEL FRAILE/
Camio, a la izquierda, y el abogado Alfonso Trallero, ayer en Azpeitia. / MIKEL FRAILE

Mariano Camio, principal imputado en el 'caso Balenciaga', negó ayer todos los delitos que se le imputan por la gestión del proyecto de museo dedicado al modisto; calificó el asunto de «mediático» y opinó que «no debería llegar a juicio». El ex alcalde de Getaria hizo estas declarciones al salir, minutos antes de las siete de la tarde, del Juzgado de Azpeitia, en cuyo interior permanecía desde las diez de la mañana para prestar declaración en un largo y denso interrogatorio.

Camio presidió la Fundación encargada de conservar en un museo el legado de Cristóbal Balenciaga. Detectadas graves irregularidades en la gestión (incluida la falta de algunas piezas de la colección), fue destituido y más tarde acusado por la Fiscalía.

«Ya se han aclarado las cosas. Se ha aportado documentación que acredita todo lo que se decía. Tengo la conciencia muy tranquila. Es totalmente injusto este calvario que se me ha hecho pasar, a mí y a muchas personas».

También su abogado defensor, Alfonso Trallero, del madrileño bufete de Miguel Bajo, se manifestó convencido de que en el caso «no hay base penal». A su parecer, el juez acabará dándose cuenta de que «los errores que haya podido cometer no tienen significación jurídico-penal». Y abundó en la opinión de su defendidio, según la cual «la querella debería archivarse».

La querella criminal presentada por la Fiscalía ve en las actuaciones de Mariano Camio indicios de delitos continuados de administración desleal, apropiación indebida y falsedad en documento mercantil, además de un delito societario y otro de malversación de caudales públicos. Pero el ex alcalde no reconoció ninguno de esos cargos.

«Ni un solo euro»

Trallero descartó cualquier malversación y aseguró que su cliente «no se ha llevado un solo euro de todo esto. Y los pagos al señor Argilagos (Julián, arquitecto del museo de Getaria y también encausado) están todos soportados en trabajos que ha realizado realmente».

Sobre la acusación de falsificación de documentos, la defensa de Camio afirmó que había aportado una carta manuscrita de la contable de Hemen Art, la empresa de Argilagos, en la que, en palabras de Trallero, «cualquier persona, sin ser perito calígrafo, ve a simple vista que esa letra es la misma que la de las facturas que la policía dice que ha falsificado Mariano Camio».

El defensor fue muy crítico con la investigación realizada por la unidad de policía judicial de la Ertzaintza, en la que se basa la querella criminal de la Fiscalía: «Se han sacado conclusiones muy precipitadas. El trabajo que ha hecho la policía en mi opinión no es correcto. Hay algunas cosas que ya se han evidenciado que son errores manifiestos de la investigación policial». Y como ejemplo, descalificó las pesquisas sobre unas facturas de un hotel que supuestamente habían compartido en París Camio y Argilagos.

El interrogatorio, que se vio interrumpido durante 50 minutos por una caída del sistema informático, duró más de seis horas, en las que dos representantes del Ministerio Fiscal inquirieron a Camio sobre numerosos pormenores. El ex alcalde se acogió al derecho a no contestar a alguna de las preguntas.

Igualmente, Camio descartó responder a los abogados de la acusación, representantes de la Fundación Balenciaga y de la sociedad Berroeta Aldamar (de carácter público y encargada de la construcción del museo) porque «se han portado injustamente con él», comentó su abogado.

El tercer imputado en la querella, el arquitecto cubano Julián Argilagos, no ha podido ser localizado para citarle, como estaba previsto, el próximo lunes en Azpeitia. Argilagos abandonó Euskadi en 2005 para trasladar su residencia a Miami. No acudió a prestar declaración ante la comisión investigadora del Parlamento vasco.

Camio, a quien la querella criminal le adjudica «una intensa relación sentimental» con Argilagos que le habría empujado a favorecerle, aseguró ayer que no mantiene contacto con el arquitecto. «No sé por qué se le ha incriminado. Al fin y al cabo ha cumplido una serie de órdenes», añadió.