El legado de su padre Andrey

J. L. M.| LOGROÑO

Lavrov, Atavin, Gopin, Vasilyev, Tuchkin... y Tyumentsev (o Tiuomentsev). Fueron grandes dominadores a finales de los ochenta y principios de los noventa. Primero con la Unión Soviética (fueron campeones olímpicos en Seúl'88) y luego con CEI (Comunidad de Estaso Independientes) y Rusia. El caso que nos ocupa es el de Andrey Tioumentsev, padre del primer fichaje del Naturhouse que ha sido presentado. Un central, para algunos uno de los mejores de la historia, que labró su trayectoria deportiva en el Dynamo Astrakhan (1979-91) y que dio sus últimas clases de balonmano en España en el Granollers (1991-93) y en el Puleva Málaga (1993-94). Después se marchó a vivir unos años a Bilbao hasta que decidió seguir ligado a este deporte vía entrenador y asumiendo la dirección técnica del algún club.

El legado lo ha tomado su hijo. Va paso a paso, esperando el momento para destacar y ser un referente en Asobal. La intención pasa por hacerlo, o por lo menos despegar, en el Naturhouse. Su capacidad creativa, se nota que por sus venas transita sangre rusa, su habilidad para sorprender a los defensores con fintas diabólicas, así como su facilidad para improvisar lanzamientos a media distancia le enmarcan en esa serie de jugadores especiales y diferentes. Ahora le falta cubrir lagunas tácticas y crecer como central. Para que su padre esté orgulloso. Que lo estará.

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