El Kangchenjunga corona a Edurne Pasaban

La guipuzcona se convierte en la primera alpinista en hollar doce ochomiles

IÑIGO MUÑOYERRO
La cumbre es una pirámide vertical y siempre cubierta de hielo que debido a su desnivel exige de los alpinistas un esfuerzo sobrehumano. / 'AL FILO'/
La cumbre es una pirámide vertical y siempre cubierta de hielo que debido a su desnivel exige de los alpinistas un esfuerzo sobrehumano. / 'AL FILO'

Edurne Pasaban, Juanito Oiarzabal y Asier Izagirre pisan la cima helada del Kangchenjunga, 'la cima prohibida' de 8.586 metros. Son las 16:52 (hora española) y hace catorce que escalan. ¡Objetivo cumplido¡ Temperatura, -24º. Llegan agotados tras haber superado 800 metros de desnivel. No pueden articular palabra. El viento les dobla y entumece. Echan una mirada a la cordillera del Himalaya, que se despliega ante ellos, y constatan que el sol comienza a declinar. A las 7:13 será de noche.

Las huellas que ven sobre la nieve son las de Ferrán Latorre, el quinto integrante de la expedición de 'Al Filo de lo imposible', que había llegado tres horas antes. Les ha esperado un rato largo, pero el frío es excesivo y se han cruzado con él cuando bajaba. Graban unas pocas imágenes para RTVE e inician el descenso.

La alpinista vasca es una mujer feliz. Ha conseguido su duodécimo ochomil tras conquistar la 'cumbre más lejana'. Le faltan dos para convertirse en la primera 'dama' de las 14 montañas más altas de la Tierra. Sus rivales, la italiana Nives Meroi, que el domingo se volvió atrás en el 'Kanga' y atacará hoy, y la austriaca Gerlinde Kaltenbrunner, atascada en el Lothse, quedan rezagadas.

Noche estrellada y fría

El ataque comenzó en la madrugada de ayer, hacia las 21 horas en España, medianoche pasada en el campo 4, cuando Edurne y sus compañeros de 'Al filo' salieron de las tiendas hacia la cumbre.

Noche estrellada y muy fría. La brisa ondula las tiendas y crea remolinos en la nieve. Salen del campo 4 (7.700 m) a las 00:45 (hora local), con un viento muy fuerte que el parte meteorológico indica que a medida que avance el día irá suavizándose. La única baja es la del médico de la expedición, Jorge Egocheaga, con un fuerte catarro, que abandona y baja al campo base. El grupo lo integran veinte alpinistas de diferentes nacionalidades. Con el grupo de 'Al filo' van los coreanos de Mi Sun Go, la polaca Kinga Baranowska, Koke Lasa, Patxi Goñi, Juanjo Garra y varios sherpas.

Los frontales marcan la posición en la ladera. El itinerario les lleva hasta un 'plateau' nevado, que les introduce en un corredor en diagonal, ya a 8.000 metros. Hace varias horas que han entrado en la 'zona de la muerte'. Clarea y Toñín Pérezgrueso -subdirector del programa y responsable de la filmación- ve con prismáticos al grupo, que marcha en fila india. Luego, lo pierde de vista. Ha entrado en un laberinto de roca, donde la ruta se esconde y no es evidente.

Reaparecen. Desde el campo base pueden ver al equipo, que progresa con excesiva lentitud. El viento, la altura y el cansancio se acumulan sobre sus piernas. Se encuentran en una zona de roca cubierta de hielo a 8.350 m, a 200 de la cima. Hace rato que ha amanecido. Son las 8 de la mañana y la subida se vuelve interminable. Latorre abre traza en la nieve, con Edurne y Juanito detrás, calcando sus pisadas. Llega un momento en el que se para y habla con Juanito. Luego se lanza hacia la cumbre, que alcanza en solitario. Ha conquistado el Kangchenjunga (8.586 m), la tercera montaña más alta de la tierra. Cellisca, la temperatura es de -24 grados y el viento de 41 km/h. Se coloca un nuevo 'duvet' y prepara el equipo de filmación. Pasa una hora, luego otra, se cansa de esperar y baja.

Dos horas largas después hacen su aparición Izagirre, Oiarzabal, Baranowska y Pasaban, la reina del 'Kanga', que llega muy tocada. Ha sufrido por el frío, el viento y la bronquitis, que le ahoga y le impide respirar. Además, no le funciona el 'talkie' y no puede ponerse en contacto con el campo base. En la antecima, anclados a 8.450 metros, se han quedado Alex Txikon, Koke Lasa, Patxi Goñi y Juanjo Garra, reventados e incapaces de superar el tramo final.

Temperatura en picado

Se repite la pesadilla del K-2, hace cinco años. El recuerdo de aquel descenso en el que Oiarzabal fue dado por muerto. El día avanza y la temperatura cae en picado. Bajar al campo 4, situado a 7.800 metros, requiere unas reservas que no tienen. Las han derrochado en la subida. Edurne lo define como «muy duro y largo. Un terreno muy complicado y que este año tiene zonas expuestas de roca debido a la falta de nieve». Se colocan los frontales y comienzan a perder altura. Latorre, que ha esperado a su novia, la polaca Kinga, encabeza la marcha. Oiarzabal, afónico y visiblemente cansado, baja en compañía del catalán Juanjo Garra. Sus pies mutilados acusan el frío a pesar de las botas especiales, y le hacen sufrir.

Edurne Pasaban está extenuada. En los tramos más técnicos necesita el apoyo de Asier Izagirre y dos sherpas. Hasta el campo 4 ha llegado la noticia de su agotamiento y Alberto Zerain y Nives Meroi, que se preparaban para ir hacia la cumbre hoy, salen en su búsqueda. No es necesario.

Los 'conquistadores' de la cima llegan desgranados al collado, a 7.700 metros. Primero lo hacen Kinga y Latorre. Después Oiarzabal. Finalmente aparecen Pasaban, Izagirre y los sherpas. Les esperan las tiendas, las bebidas calientes y una noche de descanso.

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