«Padres que han perdido a un hijo van a ver a U2 que antes odiaban»

La experta en duelo, que visita Bilbao, cree que las familias de víctimas desarrollan «empatía y compasión»

AINHOA DE LAS HERAS| BILBAO
Anji Carmelo ofreció una conferencia en Deusto. / P. URRESTI/
Anji Carmelo ofreció una conferencia en Deusto. / P. URRESTI

Su voz transmite calma y sus enseñanzas alivian el desgarro que sufren quienes han perdido a un ser querido. Anji Carmelo, doctora en metafísica y autora de varios libros sobre el duelo y la muerte, ofreció la noche del viernes en el salón de actos del centro cívico Bidarte, en Deusto, una conferencia a los miembros de la asociación vizcaína Krisalida, de padres de hijos fallecidos en accidentes o por enfermedades, entre otras causas. Anji nació en Filipinas hace 61 años. Afincada en Barcelona, trabaja vinculada a asociaciones de víctimas y de enfermos de cáncer.

-¿Cómo pueden los padres de Marta del Castillo superar este momento?

-Cada duelo es tan distinto como cada persona. Es muy difícil saber de antemano cómo se puede llevar. El caso está rodeado de las peores circunstancias, por la forma de la muerte, por el hecho de que aún no hayan encontrado a Marta... Es desgarrador, pero cada uno tiene su fuerza. Llevo 18 años trabajando con temas de duelo, y se tiene que llorar, se tiene que poder expresar todo el dolor, el horror que supone esa pérdida para el padre, la madre, los hermanos, la pareja... En el momento en que estás metida en algo tan tremendamente horrible, dentro de ti empieza a surgir todo lo que necesitas para superar ese momento. Lo llaman estado de shock porque no somos así de rápidos, pero en esa situación un poco fuera de la realidad se está gestando la fuerza, el aguante, el valor, todo lo que necesitas para poder sobrevivir. Si eso no fuera así, nos fulminaría en pocos segundos.

-Entonces, la salida está en su interior.

-Por eso pueden levantarse cada día y dar un paso, vestirse... Esa fuerza ya está dentro, lo que pasa es que ellos no lo reconocerán hasta mucho más tarde, cuando puedan decir 'He cambiado, soy mucho más fuerte, las cosas que antes me tumbaban, ahora ni caso'. No quieren reconocerlo porque en muchos está la creencia de que no pueden haber ganado a través de lo peor que les puede pasar en la vida.

-¿Y cómo deben actuar las personas que acompañan en ese duelo?

-Es importante que aunque el acompañante sepa que esa persona lleva esa fuerza dentro, no lo diga, porque se le rebelarán. Si les dices, 'vas a poder', ellos contestarán, 'cállate, no sabes de lo que estás hablando porque tú no has pasado por ello'. Lo que ellos quieren al principio es que tú comprendas ese dolor, su tragedia.

-Hay que escucharles.

-Debes estar para cualquier cosa que puedan necesitar, pero sin marcar sus necesidades porque si no, se sentirán avasallados, agobiados; o por el contrario pensarán que ya nadie les hace caso. Han perdido significado, probablemente esa persona que se ha ido es la que más significado les daba, se produce una gran pérdida de autoestima. Y si han tenido, por muy poco que sea, algo que ver con esa muerte, la culpabilidad es tremenda.

-Cuando no recuperan el cuerpo, como en el caso de Marta, los allegados no pueden cerrar la herida.

-Si apareciera el cadáver, supondría poner un punto final y eso les dejaría descansar, dentro de lo que cabe, sabiendo que a su vez ella también está descansando en paz.

-Pero, ¿se puede llegar a superar la muerte de un hijo?

-Sí, se puede superar la muerte de un hijo. Conozco muchas personas que lo han conseguido y que están ayudando a otros. Desarrollan una serie de cualidades impresionantes: compasión, comprensión, empatía..., que les hace personas con una dimensión más, en este mundo de hoy en que cada uno va a lo suyo.

-En su último libro 'De la oruga a la mariposa' describe esa metamorfosis. ¿Cómo es?

-La mariposa es el símbolo por excelencia de la vida después de la vida. Dejamos de ser orugas y nos convertimos en algo que la oruga nunca pensó que podría ser. Yo he recogido ese símbolo, no me refiero a la persona muerta sino a los que se quedan en orugas totales, se encierran en esa crisálida, pero en algún momento salen como mariposas. En este libro tengo bastantes testimonios de mariposas, de padres que explican ese lado.

-¿Y cómo viven esa transformación?

-Según la física cuántica, la energía no muere. Heredamos la energía de nuestros seres queridos o de cualquier persona con la que hemos tenido una relación. Entonces, cuando un hijo se va y el dolor va desapareciendo poco a poco, de pronto los padres empiezan a experimentar cosas que sus hijos sentían y que ellos muchas veces rechazaban. Es como si la energía del hijo volviera para formar parte de ellos.

-Póngame un ejemplo.

-Comienzan a ir a conciertos de U2 y dicen que lo disfrutan, aunque antes, cuando su hijo estaba en casa, decían 'quita esa música que no la aguanto'. Pasa una y otra vez, o de pronto se encuentran pronunciando palabras que ellos utilizaban. Es impactante y muy bonito, porque te das cuenta de que realmente no ha muerto.

-Una muerte traumática, un asesinato, un accidente de tráfico, ¿agrava el duelo?

-Sí, porque añade el agravante de la sorpresa, algo que no esperabas. Si es una enfermedad que se veía venir, como la vejez, se puede preparar, viviendo más a esa persona, estando con ella, se empieza el duelo, se puede decir todo lo que tenías que decir. De esta otra forma, hay muchas cosas que se han quedado en el tintero, que no has podido decir. Yo mantengo una creencia, que la gente no conoce, y es que esa persona, esté donde esté, está escuchando, está conectado, puedes decir lo que no has podido decir en vida y seguro que le llega. Pero esto será más adelante, hay una primera etapa en que todo es dolor y sufrimiento.

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