La escultura del arco iris

Un monolito recuerda en Durango a los gays y lesbianas represaliados por el franquismo, «los grandes olvidados»

M. ARANBARRI| DURANGO
Gemma Zabaleta observa el monolito. / IGNACIO PÉREZ/
Gemma Zabaleta observa el monolito. / IGNACIO PÉREZ

Han pasado más de tres décadas desde que el movimiento homosexual diera sus primeros pasos en Euskadi. Corría el año 1976 y en Europa empezaban a calar las reivindicaciones a favor de la libertad sexual. Una casualidad hizo que Imanol Álvarez, actual portavoz de EHGAM, se encontrara por esas fechas con su amigo Antonio Quintana en Durango. Era la Feria del Libro y Disco Vascos, y se respiraban aires de cambio.

«Yo era bastante escéptico, pero veía a Antonio con tanta ilusión que nos pusimos a ello», recordaba ayer Álvarez durante la inauguración de un monolito en recuerdo de las «miles y miles» de personas que fueron represaliadas por el franquismo debido a su orientación sexual. De aquel encuentro en Durango surgió Euskal Herriko Gay-Les Askapen Mugimendua (El Movimiento de Liberación Gay-Les de Euskal Herria) y comenzó a hacerse visible una lucha que sigue vigente.

«Hemos sido los grandes olvidados, las otras víctimas», insistió Alvarez en alusión a los «mensajes monocordes» de buena parte de las asociaciones que trabajan a favor de la memoria histórica. Mensajes que, desde su punto de vista, han olvidado a «una mayoría anónima» que fue asesinada, encarcelada o perseguida por «el simple hecho de amar de forma distinta». Les aplicaron la Ley de Vagos y Maleantes, en algunos casos, y la de Peligrosidad y Rehabilitación Social en otros.

De izquierdas con reparos

Desde la asociación Ahaztuak 1936-1977, Martxelo Alvarez también mencionó la discriminación que vivieron en primera persona muchos homosexuales. «Hasta alguna gente de izquierdas tenía reparos con ellos. La libertad nunca ha sido gratuita y ese tipo de comportamientos homófobos lo demuestra», afirmó.

A la inauguración de la obra del artista vasco Koldobika Jáuregui acudió la consejera de Empleo y Asuntos Sociales, Gemma Zabaleta, que dijo que esta escultura «nos compromete a no olvidar a las víctimas del fascismo» y recordó que en algunos países se sigue condenando a muerte a la gente por su opción sexual. El acto concluyó con un bertso de Jon Maia ante decenas de gays y lesbianas y algunos concejales del PNV, PSE-EE y Aralar. El monolito ha sido ubicado junto a la actual sede de la Feria del Libro, el pabellón multiusos de Landako. Esculpido en tonos grises, contrastaba con el colorido de las banderas arco iris que hoy, Día Internacional contra la Homofobia, se verán por todo el mundo.

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