Batasuna reclamó a LAB que promoviera la huelga general para salir de su aislamiento

Documentos intervenidos a ETA revelan cómo el partido proscrito contactó con el sindicato antes de alcanzar un acuerdo con ELA La coalición cree poder «liderar» el combate contra el nuevo Gobierno

ÓSCAR B. DE OTÁLORA| BILBAO
Los secretarios generales de ELA y LAB, Adolfo Muñoz y Ainhoa Etxaide, presentaron la huelga general el pasado 31 de marzo. / IGNACIO PÉREZ/
Los secretarios generales de ELA y LAB, Adolfo Muñoz y Ainhoa Etxaide, presentaron la huelga general el pasado 31 de marzo. / IGNACIO PÉREZ

La ilegalizada Batasuna contempla su participación en la huelga general convocada por LAB y ELA para el próximo 21 de mayo como el momento oportuno para buscar la «acumulación de fuerzas» de cara a superar el «aislamiento político» al que se encuentra sometida la coalición, según documentos internos incautados en operaciones policiales. El planteamiento de la izquierda abertzale pasa por intentar superar la actual situación de «bloqueo y asfixia» gracias a la cobertura de otras organizaciones y recuperar así la iniciativa política.

La estrategia de Batasuna para utilizar la huelga general ha quedado patente en uno de los documentos localizados por el Cuerpo Nacional de Policía en Vitoria, tras las operaciones que se iniciaron con el arresto en Francia del jefe militar de ETA, Jurdan Martitegi. En un escrito titulado 'Elecciones en el País Vasco: valoración y análisis', se describe la preocupación de la izquierda abertzale para superar la situación en que se encuentra desde su ilegalización. En este contexto, considera clave impulsar un polo soberanista, que permita una unidad de acción de los partidos nacionalistas, salvo el PNV, y que lidere el mensaje independentista.

«Es necesaria -subraya el texto en uno de sus párrafos- una acumulación de fuerzas para desarrollar las iniciativas de la manera más efectiva posible. Dentro de las iniciativas son citas importantes: el Aberri Eguna, el 1 de Mayo y las elecciones europeas. Y ya veremos qué resultado tiene la interpelación del sindicato LAB al resto de fuerzas sindicales para participar en la convocatoria de una huelga general».

Según fuentes conocedoras de la situación, a partir de ese momento, anterior a los comicios del 1 de marzo, cuando aún era una incertidumbre si el PNV seguiría en la Lehendakaritza o se produciría un relevo en Ajuria Enea, LAB contactó con ELA para preparar una huelga general. Según las citadas fuentes, el acuerdo se logró pocos días después de las elecciones pero no se difundió hasta pasado un mes, el 31 de marzo. Aquel día las dos centrales, además de ESK, STEE-EILAS, EHNE, e Hiru, hicieron pública su convocatoria de paro. Para entones ya estaba claro que Patxi López sería lehendakari.

La llamada a la movilización supuso, en este sentido, la primera muestra de la recuperación de acción entre ELA y LAB, que tuvo su punto culminante en el pacto de Estella, pero que había quedado diluida en los últimos años. Al igual que en aquella estrategia independentista de 1998, los sindicatos no nacionalistas fueron excluidos de esta convocatoria de huelga.

Aprovechar la «decepción»

Los otros eventos a los que alude el documento de Batasuna -el Aberri Eguna y el 1 de mayo-, sirvieron a la izquierda abertzale radical para volver a aparecer en público y recibir la atención de los medios. El 12 de abril, 'Día de la patria vasca', el Foro de Debate Nacional celebró una marcha conjunta en Irún en la que participaron miembros de, entre otros, EA, Aralar, LAB y Abertzaleen Batasuna. Arnaldo Otegi también estuvo presente. Con posterioridad, el primer día de mayo, el ex portavoz de Batasuna acudió a la concentración organizada por LAB en San Sebastián con motivo de la festividad del trabajo.

En ese contexto, el propio Otegi solicitó el 2 de mayo, en rueda de prensa, la participación de los vascos en la huelga general, en la que ha sido la vinculación más directa de la coalición proscrita con el paro del día 21. Justificó la movilización no sólo por motivos económicos, sino por criterios políticos como «construir la soberanía de la izquierda» en busca de un «cambio político y social». Estas declaraciones se interpretaron como el mayor intento hasta la fecha de Batasuna de dejar clara la intención de buscar una salida a su ostracismo, al mismo tiempo que pretende hacerse con el liderazgo soberanista.

En este último punto, el documento hace hincapié en la necesidad de aprovechar «la decepción del nacionalismo» ante la situación política en el País Vasco «y que así sea la izquierda abertzale la que lidere y capitalice» el enfrentamiento con el Ejecutivo de Patxi López. El objetivo final sería, según el mismo texto, «cambiar el esquema de confrontación entre el Estado y la izquierda abertzale y colocarlo en el esquema Estado-Euskal Herria».

Por otra parte, fuentes de la lucha antiterrorista han señalado que en la situación de debate interno constante en el que se encuentra la izquierda abertzale, la propia huelga general está vista como un parche por parte de su base. «Con huelga, ruido pero ninguna solución. Ni proyecto ni nada», han señalado voces de ese sector. Esta reflexión crítica parte del análisis de que la persistencia de la violencia impedirá una «acumulación de fuerzas» real y recuperar una intervención normalizada en la vida política.

Este colectivo se cuestiona qué pasará el día después de la huelga general y qué aplicación práctica podrá tener el polo soberanista, desde la perspectiva de la izquierda abertzale. En ese análisis una de las claves es la actuación de Aralar, que también se ha sumado al paro y que lidera una alternativa a la izquierda abertzale oficial, con la ventaja que le supone disponer de cuatro escaños en el Parlamento, así como su pujanza en Nafarroa Bai, la coalición nacionalista de Navarra.