«Aspiro a vender en Japón»

María Unceta-Barrenechea produce con su formación farmacéutica la línea de alta cosmética María D'Uol, empeñada ahora en las propiedades de la uva

ÁNGEL RESA VITORIA
María Unceta-Barrenechea muestra algunos de sus productos de alta cosmética. /JESÚS ANDRADE/
María Unceta-Barrenechea muestra algunos de sus productos de alta cosmética. /JESÚS ANDRADE

Es guapa y jovial, mantiene un cuerpo delgado y podría ejercer como reclamo femenino para los productos que ella misma crea con su formación farmacéutica y comercializa a través de su «micropyme2. Pertenece a una familia inquieta, de apellido compuesto y sonoro, que llegó a Vitoria hace 41 años por el traslado de Cegasa, donde trabajaba el padre, de Oñate a Vitoria. Su hermana Esther ejerce como gerente en Gasteiz On, la asociación que lucha a brazo partido por mantener las virtudes del comercio urbano. Y María, tenaz desde sus tiempos de estudiante ejemplar, logró en 2002 que Ampea la distinguiera con el título de empresaria revelación de Álava.

Suena todo a hija-modelo. «La verdad es que he dado poca guerra. Hice muy buena carrera porque he sido siempre muy trabajadora, una hormiguita. Pienso que las grandes cosas no se consiguen de hoy para mañana». Con ese ideario educa a sus dos hijos «en el esfuerzo, algo que hoy no existe porque vivimos una crisis de valores». El éxito que ella ha alcanzado con su firma de alta cosmética María D'Uol se debe «a la constancia, la paciencia y la humildad». Y para predicar con el ejemplo, acude desde hace ocho años a una escuela de madres.

Cursó Farmacia porque le gustaba la docencia y aspiraba en sus sueños juveniles «a ser catedrática». Pero como la vida es un cauce que esconde meandros se dejó conducir por la corriente. Con el título colgado de la pared viajó a Barcelona para especializarse en dermatología y cosmética. Ingresó en una empresa y no engañó a nadie, ya avisó desde el primer día que deseaba instalarse por su cuenta. Ofreció su talento a la casa que le pagaba y se familiarizó con proveedores y materias primas.

Productos propios

En su mente ya anidaba un objetivo. «Tenía muy claro que quería montar mi propia empresa en Vitoria. Estoy muy orgullosa de dos cosas: de ser farmacéutica y de vivir aquí. No me arrepiento de nada». Hay quienes en sus inicios quizá la tacharan de visionaria. Ella, en cambio, confiaba, plenamente. «Sabía que mi idea era buena, así que debía salir adelante y triunfar».

Se refiere, claro está, a los cosméticos María D'Uol (viene de Unceta Olazar) que comercializa a través de centros estéticos, balnearios y bodegas por Euskadi, Cantabria, La Rioja, Madrid y Castilla-La Mancha. «Aspiro a vender en Japón, estoy convencida de que al final terminaré exportando», afirma con una seguridad que anula cualquier réplica del interlocutor.

Lo dice ahora, diecisiete años después de abrir una sede que es la consecuencia de una determinación. «Yo sabía que mi producto era fantástico y que faltaba una línea de alta cosmética a precios asequibles. Debía funcionar porque creo tener un sexto sentido para formular, manejo materias primas de primera calidad y conozco las proporciones de los principios activos».

Actualmente su firma ocupa a ocho empleados, pero María recuerda «momentos muy duros» que sólo podía superar con «el apoyo fundamental de la familia». «En 1992 me llegó el primer camión con catorce palés. '¿Dónde está el mozo para descargar?', me preguntó el transportista. 'Tienes la moza delante', le contesté». O aquel verano de 2000, cuando repartía bronceadores por las tiendas dos días antes de parir a su primogénito.

Hoy es el día que vende desmaquilladores, cremas antiarrugas y combatidoras de la celulitis «con la ilusión del primer día». Más, realmente, porque ahora se confiesa entusiasmada con un proyecto en el que ha puesto «el alma», el de aplicar las propiedades de la uva a la cosmética. Ha sacado la línea 'Gran Reserva' de juventud en envases elegantes de color vino. «Me dije que teniendo al lado la Rioja Alavesa una buena línea de vinoterapia tenía que crearla María D'Uol», indica esta farmacéutica encantada de serlo, esta empresaria que resiste bien los embates de la crisis con «proyectos románticos».

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