Bilbao abrirá en julio su primer albergue privado

El establecimiento, ubicado en Zorrozaurre, podrá alojar a 40 visitantes y sus tarifas oscilarán entre 17 y 21 euros

ESTIBALIZ SANTAMARÍA| BILBAO
A Natalia y Ainara no les asusta la crisis. «Es el momento de los productos 'low cost'», dicen. / L. A. GÓMEZ/
A Natalia y Ainara no les asusta la crisis. «Es el momento de los productos 'low cost'», dicen. / L. A. GÓMEZ

El albergue municipal de Bilbao tendrá competencia por primera vez este verano. Dos jóvenes emprendedoras han conseguido dar forma al proyecto que empezaron a fraguar hace varios años: abrir un albergue privado en Bilbao, a precios muy reducidos y con un ambiente y actividades alternativas. Tras una larga búsqueda, han hallado el local idóneo en el número 6 de la calle Morgan, en Zorrozaurre, frente a frente con el albergue municipal de Altamira. Las obras de adecuación del inmueble arrancarán este mismo mes y las propietarias, Natalia Juez y Ainara Martínez, esperan recibir los primeros mochileros a principios de julio, con tiempo para coger ritmo y afrontar con fuerza el tirón del Kobetasonik y el BBK Live.

El albergue se llamará Bilbao Akelarre Hostel y dispondrá de 40 plazas distribuidas en seis habitaciones: dos dobles, una para seis personas, otra para ocho, una quinta con diez camas y la última con doce. A ello se añaden los aseos adaptados a las necesidades de viajeros con problemas de movilidad, un salón común de ocio, la recepción que permanecerá abierta las 24 horas del día y cobertura wifi en todo el establecimiento.

Alojarse una noche en el nuevo albergue bilbaíno costará entre 17 y 21 euros, con el desayuno incluido, pero al margen de lo reducido del precio, Juez y Martínez han buscado su punto de originalidad en la decoración, el ambiente y las actividades que ofrecerán a sus huéspedes. «Nosotras somos mochileras, hemos viajado por todas partes de albergue en albergue y sabemos qué queremos imitar y qué evitar», explican.

«Mestiza y cálida»

Un mural, diseñado por alumnos de Bellas Artes, saludará a los visitantes en la fachada ahora gris del establecimiento, un antiguo local de oficinas que en otro tiempo albergó una empresa de artes gráficas. Dentro, una decoración «mestiza y cálida» intentará despojar al albergue del aspecto de lugar de paso que suelen adoptar estos alejamientos. «Queremos un ambiente cercano, familiar», explican.

Un hogar transitorio de 300 metros cuadrados en donde los huéspedes podrán encontrar una forma diferente de conocer Bilbao. «Queremos que tenga un toque innovador. Además de cama y desayuno, ofrecer información turística al uso y también paquetes alternativos. Llevarnos a la gente de pintxos por el Casco Viejo, alquilar una furgoneta y hacer visitas a Urdaibai, o a la costa guipuzcoana. No se trata de llevar a la gente detrás de un paraguas sino algo más familiar, entre amigos», describen.

Las responsables del proyecto opinan que «en Bilbao se ha potenciado mucho el turismo de lujo, hoteles de 5 estrellas y cruceros, pero no tiene una oferta para la gente que no sólo busca algo más económico porque su poder adquisitivo es menor, sino que busca una forma diferente de viajar». Ellas pertenecen a ese tipo de viajero y de sus experiencias en otros países han importado ideas para su nuevo negocio. «La idea de la furgoneta la vimos en Capadocia y también en Turquía nos alojamos en un albergue que ofrecía café y té gratis durante todo el día, otra idea que nosotras pondremos en práctica».

Quieren que el establecimiento tenga actividad durante todo el año, así que, además del viajero convencional, buscarán otros nichos de clientes en Euskadi y fuera de la comunidad autónoma «entre los peregrinos del Camino de Santiago, universitarios que quizá quieran o alojar a las amistades que vienen a visitarles. Estableceremos acuerdos con empresas de deporte de aventura y nos dirigiremos a estudiantes Erasmus y a colegios para cuando organicen sus excursiones».

Uno de los puntos fuertes del establecimiento, junto a su cercanía con el metro, Termibus y el centro de la villa, serán las nuevas tecnologías. Las reservas estarán informatizadas y disponibles en Internet -ya han recibido reservas-, habrá wifi para los huéspedes y las habitaciones tendrán llave electrónica «para garantizar la seguridad». Se lanzan a la piscina en plena crisis, pero defienden que ésta puede ser una ventaja «porque es ahora cuando los productos 'low cost' están en auge».

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