El rostro del nuevo Gobierno

Educada en ikastola, la portavoz Idoia Mendia domina tres idiomas y es master en Relaciones Internacionales

D. GUADILLA
Idoia Mendia, en la sede del PSE en una imagen de enero. / M. ATRIO/
Idoia Mendia, en la sede del PSE en una imagen de enero. / M. ATRIO

Idoia Mendia está a punto de abandonar el discreto segundo plano en el que se ha movido durante toda su vida política para convertirse en el rostro del futuro gabinete de Patxi López. Nacida en el barrio bilbaíno de Deusto en 1965 -tiene 43 años-, la parlamentaria del PSE será la portavoz del Ejecutivo socialista, la encargada de enfrentarse a las preguntas de los periodistas tras cada consejo de Gobierno, la que tendrá que poner la cara para desenredar los posibles entuertos que salpiquen al Ejecutivo, la que deberá vender la gestión del resto de consejeros.

La encargada de sustituir a Miren Azkarate será además, salvo sorpresa de última hora, la consejera de Administración Pública y Justicia. Cuenta con un perfil difícil de encontrar en las filas del PSE. Domina tres idiomas y conoce un cuarto, tiene un Master en Relaciones Internacionales, ha vivido varios años en el extranjero y procede de una familia nacionalista: su abuelo fundó el batzoki de ANV en Barakaldo cuando se escindió del PNV en los años treinta y es pariente de Jon Azua Mendia, vicelehendakari y consejero de Industria con Ardanza. Y, más difícil todavía, es bien vista por la práctica totalidad del partido.

Quienes la conocen destacan muchas virtudes y pocos defectos. «¿Defectos? Pues no se me ocurre ninguno. Bueno, uno, que es socialista, aunque supongo que tampoco lo puedo calificar de defecto», ironiza un parlamentario nacionalista que ha compartido con ella las comisiones de la Cámara vasca.

«Está muy preparada»

«Discreta», «con gran capacidad de trabajo» y «una de las personas más cercanas que conozco», resalta un miembro de su partido. Muchos recuerdan lo sucedido el 18 de enero en el Euskalduna. López presentó aquel día las listas electorales del PSE. Llamó a cada candidato uno a uno al escenario. Todos fueron muy aplaudidos. Pero algunos más que otros. Y entre los que más, Idoia Mendia. «No tiene afán por figurar pero lo acaba haciendo porque vale. Cae bien porque no intenta caer bien», sostiene un compañero. «Y en un partido político eso te acaba haciendo ganar puntos entre los 'jefes' y, sobre todo, entre las bases».

Pero si López la ha elegido para ser la cara de su Gobierno no ha sido porque sea «buena persona». «Admito que está muy preparada», otorga un parlamentario abertzale. Mendia integra lo que un dirigente del PSE guipuzcoano define como «nuevo socialismo vizcaíno». El que ayudó a romper tabúes y acercó puentes con el mundo del euskera. «La verdad es que tiene un perfil político muy guipuzcoano», admite un compañero de partido, que resalta su sintonía con Jesús Eguiguren.

Pertenece a una de las primeras promociones de la ikastola Lauro, en la que entró por mediación de su pediatra, Santi Brouard, ex dirigente de HB asesinado en 1984. A mediados de los 80 se matriculó en la Universidad de Deusto, donde se licenció en Derecho. Fue alumna -también en euskera- de Xabier Arzalluz.

Su aproximación al PSE no se produjo hasta principios de los noventa. «La revelación» llegó tras pasar varios años en Amsterdam y Bruselas. A sus allegados les suele decir que aquella estancia le confirmó que Miguel de Unamuno «tenía razón cuando decía que los nacionalismos se quitan viajando». En estas dos ciudades realizó un postgrado en Relaciones Europeas e Internacionales, trabajó para la Comisión Europea, «abrió su mente» y perfecciono idiomas. Además de euskera y castellano, domina el inglés y se defiende más que dignamente en francés.

A su vuelta se afilia al PSE y entra a formar parte de la Agrupación de Abando, donde conoce a su marido, Alfonso Gil, miembro de la ejecutiva. Pasa por todos los escalafones y salta a la escena política en abril de 2002: sustituye en el Parlamento vasco a Nicolás Redondo Terreros cuando éste abandona la dirección.

Para muchos, aquel cisma demostró la personalidad de Mendia. Más cercana ideológicamente a las tesis «vasquistas» -ese perfil guipuzcoano-, se alineó con los 'redondistas' por un cierto sentido de la lealtad al líder existente. Confirmada la victoria de López, optó, como la mayoría de los derrotados, por pasar página y apoyar sin fisuras al ganador.

Concejal en Barrika, Mendia -que ha participado, entre otras, en las comisiones de Industria y en la de Pesca del Parlamento- ha ayudado al PSE a aproximarse a sectores tradicionalmente lejanos para el partido, como las cofradías de pescadores. «Cuando se mete con un tema, lo da todo, y eso la gente lo valora, independientemente de su ideología», afirma un miembro del PSE, quien sostiene que mantiene buenas relaciones con todo el espectro político, incluida la izquierda abertzale.

Madre de dos hijos, de 12 y 6 años, su segundo parto le obligó a ausentarse del Pleno de Presupuestos de 2002, en el que Ibarretxe sacó adelante sus Cuentas gracias a la ausencia de Mayor Oreja. Alguna vez, el lehendakari en funciones ha llamado de manera afectuosa a Pablo, el menor, «el niño de los Presupuestos».

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