Vista Alegre torea la crisis

El coso asegura la ocupación de la mitad del aforocon la venta de otras 50 localidades en propiedad

LUIS GÓMEZ| BILBAO
Javier Heppe, a la izquierda, en las oficinas de la plaza./ LUIS ÁNGEL GÓMEZ/
Javier Heppe, a la izquierda, en las oficinas de la plaza./ LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Vista Alegre sortea la crisis como los mejores espadas. El ruedo bilbaíno sigue mostrando un gran músculo económico y un indudable tirón entre la afición. Más de medio centenar de personas han contactado desde el pasado noviembre con las oficinas de Martín Agüero para formalizar la compra de un asiento para los próximos veinte años. Los precios oscilan entre los cerca de 600 euros que cuesta una barrera en la sombra a los poco más de 80 que sale hacerse con los derechos de una grada en sol.

La excelente marcha de la venta de localidades en propiedad confirma la excelente salud de la fiesta en la capital vizcaína y despeja las dudas sobre la posibilidad de que la recesión asestara, por primera vez en muchos años, un duro golpe a las taquillas, tras ejercicios marcados por los espectaculares crecimientos de ingresos. «En Bilbao te tienen que ir muy mal las cosas antes de perder la propiedad», razona Javier Heppe, gerente de la plaza. El coso bilbaíno ha saldado las últimas temporadas con beneficios cercanos al millón de euros.

A falta de confirmar la presencia de José Tomás en las Corridas Generales del próximo agosto -todas las demás figuras del escalafón ya han apalabrado su participación-, la Junta Administrativa sigue trabajando con el viento a favor. Con la venta de estas nuevas 50 localidades, el Ayuntamiento de Bilbao y la Santa y Real Casa de Misericordia se aseguran unos ingresos extraordinarios de algo más de 8.000 euros, garantizan la ocupación de casi la mitad del aforo del ruedo -7.217- y, lo que es más importante aún, la venta, «prácticamente segura», de otros tantos abonos para las tardes de la próxima Semana Grande.

Un hecho sin precedentes en la historia taurina de la villa. Los datos podrían haber resultado incluso mejores, reconoce el gerente, puesto que dos de las 197 empresas que poseen butacas en propiedad han renunciado a sus derechos. La Junta valora «muy positivamente» el hecho de que, «con la que está cayendo», sólo dos compañías se hayan deshecho de sus plazas.

Los gestores cuentan además con el aval de las dos primeras ferias de la presente temporada. Heppe confía en repetir en Bilbao los resultados de Valencia y Castellón, que han cosechado «entradas impresionantes» y colocado, pese a la crisis, varios días los ansiados carteles de 'No hay billetes'.

No desde la barrera

Al igual que en los últimos años, los aficionados de nuevo cuño que se han asegurado un sitio en Vista Alegre no verán los toros desde la barrera. Bastante más lejos. La razón es de sobra conocida: en los tendidos de sombra 1, 2 y 3 -los más cotizados- sólo quedaban libres las filas que van de la 17 a la 19. «Pasan los años y no cambia nada. La gente quiere que la vean donde cree que la tienen que ver», subraya.

Para romper esta tendencia, la Junta Administrativa premiará la fidelidad de los abonados y tratará de 'quitar' canas a los tendidos. Para rejuvenecer el coso, practicará importantes descuentos, de hasta el 50%, a los menores de 30 años y usuarios de la Gazte Txartela con la finalidad de llenar las gradas de sol, habitualmente plagadas de claros.

También realizará guiños de calado a los abonados, un bastión fundamental para cuadrar los presupuestos de unas Corridas cuyos gastos se disparan hasta los 3,5 millones de euros sólo en la contratación de los toreros y las ganaderías. Heppe aseguró ayer que éstos dispondrán de «entradas más baratas» que el público en general.

La Junta aplicará esta política de «forma gradual». «Queremos que, a partir de la próxima temporada, y en el plazo de dos a tres años, puedan disfrutar de descuentos cercanos al 5%». El gerente confirmó que Vista Alegre actuará este año «en consonancia» con el actual clima económico. Si en 2008 se limitó a aplicar un crecimiento paralelo al IPC, esta vez ha dado un paso más y congelado el precio de los billetes. «No está el horno para bollos», reconoció.

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