Arte y presupuesto

PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

U na cosa es que la crisis nos vaya a dejar sin vacaciones, sin restaurantes caros y sin ropa de marca. Otra muy distinta es que vayamos a quedarnos sin toros. Hasta ahí podíamos llegar. Pese al cataclismo económico, la gente sigue comprando abonos en propiedad para Vista Alegre. Menos que antes, quizá, pero comprando. Y con dinero contante y tronante, que es como se pagan los asientos de sombra en nuestra entrañable plaza, esas localidades que cada agosto reúnen a la flor y nata de la sociedad local: empresarios, banqueros, gobernantes, gerifaltes, etc.

Parece que ni la dramática recesión ni el vegetarianismo ambiental amenazan seriamente a la llamada fiesta nacional. En agosto, la plaza de Bilbao volverá a llenarse hasta la bandera, concretamente hasta las tres banderas que ondean habitualmente en Vista Alegre, a saber, la ikurriña, la nacional y la de la villa.

Otra cosa es si en Bilbao podremos ver este verano a José Tomás, ese joven de talante imperturbable que torea como si acabasen de decir en la radio que el mundo se acaba en unas horas. El diestro de Galapagar pide cincuenta millones de pesetas por torear por aquí. La Junta Administrativa ha hecho cuentas y le ofrece cuarenta y cinco. Y no hay acuerdo, oigan. A uno, que es un tomasista tirando a desganado, le parece que, metidos en gastos, tampoco es cosa de echarse para atrás por cinco milloncejos. Será por dinero, en fin.

No estaría mal, creo yo, ver a Tomás en Bilbao, con su repertorio trágico, su piel de cera y sus pies fundidos en el ferruginoso albero de Vista Alegre. Convendría, eso sí, que la ceremonia se diese con unos toros de cierto trapío y en puntas. Algo que, digámoslo todo, no siempre ocurre ahora que el muchacho ha abandonado la condición de matador para ascender a la de fenómeno.

En cualquier caso, ya que somos una ciudad que mola en serio, conviene que en los museos de arte moderno se expongan las tonterías más esnobs y en los ruedos toreen los maestros del momento. Parece que la idea es que José Tomás actúe, sin televisión, el viernes anterior al chupinazo. A mí, no sé, me gustaría ir a ver al prodigio y supongo que también a la gente que se está dejando una pasta en la compra de abonos en propiedad. Habrá que esperar a ver qué pasa. Quizás haya suerte y podamos disfrutar de una buena tarde de toros. Será con permiso de la autoridad y si el presupuesto no lo impide. Ese día, si llega, echaremos mucho de menos al gran 'Tabaco y oro'.

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