«Por Contador lo doy todo»

Antes de ser su gregario, Jesús Hernández fue el modelo a seguir por el ganador del Tour

J. G. PEÑA| VILLATUERTA
. Hernández está muy agradecido a Contador. / GÓMEZ ALONSO/
. Hernández está muy agradecido a Contador. / GÓMEZ ALONSO

Hace unos años, a Jesús Hernández lo sacó un coche de la carretera. Se aplastó la cabeza contra la cuneta. Un coágulo. Un año casi sin bicicleta. Pudo ser el final. Pero decidió subirse de nuevo a su deporte, al equipo filial del Once. En 2008, la desaparición del Relax le sacó del pelotón. Al paro. Pero le subió de nuevo a la bicicleta su amigo, Alberto Contador. Su líder hoy en el Astana. Hernández tiene un año más que el vencedor del Tour'07. Y hubo un tiempo en que fue su modelo. Alberto quería ser como Jesús. Siguió su huella: de Madrid a Azpeitia, al piso donde vivían los inquilinos del equipo amateur Iberdrola, la cantera de Manolo Saiz. Allí crecieron. Más Contador. Mucho. Aunque Hernández sigue por delante. Ahora tira de su amigo en las subidas. «Por Alberto lo doy todo».

-Pocos pueden decir que han sido maestros de Contador.

-Coincidimos en las categorías juvenil y amateur. Yo corría en el Iberdrola, el filial del equipo Once. Y, claro, me entrenaba con las bicicletas del Once. Alberto flipaba con eso. Le picaba la envidia, ja, ja.

-Son vecinos.

-Vivimos a cinco kilómetros. Él en Pinto y yo en Parla. Hemos hecho muchos kilómetros juntos.

-¿Por qué se hizo ciclista?

-Mi padre salía con los amigos, con la bici. Me apuntó en un club para sacarme de la calle, para que hiciera una vida sana.

-¿Vivía en un barrio problemático?

-No. Supongo que mi padre me metió en el ciclismo como una excusa para que hiciera deporte y me olvidara de otras cosas. Él no corrió. Era cicloturista, del club de las Nieves. Una vuelta con los amigos y una cervecita.

-¿Tiene fuerza el ciclismo en Madrid?

-A nivel cicloturista, sí. Pero lo que es la base, las escuelas de ciclismo, no tanto .

-Usted emigró. Vino a Guipúzcoa, al Iberdrola.

-Había dos opciones, o el Banesto amateur o el Iberdrola. Y yo siempre he sido más forofo de la Once. Así que con 18 años me vine a Azpeitia, a un piso que tenía el equipo para los de fuera.

-¿Con quiénes coincidió en ese piso?

-Con Jordi Grau, Joaquín Rodríguez, Xavier Florencio... Gente muy buena. Al año siguiente ya vino Alberto (Contador).

-A su rueda. ¿Qué le decía?

-Que tenía que ganar muchas carreras para que le fichara el Iberdrola.

-¿Se veía ya que era un privilegiado?

-Sí. Cuando un juvenil como él, con esa pinta de escalador, es capaz de ganar cronoescaladas o de andar bien en las cronos llanas... Se ve. Tiene algo especial.

-En la categoría juvenil fueron rivales. ¿Quién ganaba?

-Yo. Puedo decir que le daba caña, ja, ja. Ahora ya no. Hombre, yo soy un año mayor y eso se nota a esa edad.

-Contador, como amateur, ya despuntó.

-Sí. Se le veían cosas únicas, aunque no pensaba que iba a ganar carreras importantes tan pronto.

-¿Qué se siente al ser amigo y gregario a la vez?

-Es un lujo. Mira, hoy está lloviendo. Pues da igual. Sales a correr con ganas, a ayudarle, a dejarte la piel. Yo por él lo doy todo. Estoy aquí gracias a Alberto. Él me animó a entrenarme el año pasado, cuando me quedé sin equipo, y él peleó para que yo fichara por el Astana.

-El agradecimiento es una motivación extra.

-Claro. Soy un gregario más que entregado; entregadísimo. Me tiene para lo que quiera.

-Siempre a su lado. Testigo del crecimiento de un gran campeón.

-El año pasado, cuando no corrí, hice 20.000 kilómetros de entrenamiento con él. Y te das cuenta de lo buen ciclista que es. Lo difícil lo hace fácil. Yo puedo llevar dos meses y pico entrenándome y él sólo quince días, pero es capaz de soltarme en las subidas. ¡Qué puta envidia, ja, ja!

-En la concentración de Tenerife le cogió cariño Armstrong.

-Sí, estuve muy a gusto con él. Le caí bien. También motiva estar junto con un campeón así.

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