Obama abandera el desarme nuclear

«No será de forma inmediata, pero se puede», dijo ante un enfervorizado auditorio en Praga, y pidió un castigo aleccionador para los que no cumplan

PAULA DE LAS HERAS| COLPISA. PRAGA
Obama gesticula durante su discurso en Praga. / AFP/
Obama gesticula durante su discurso en Praga. / AFP

Mano tendida y puño firme. Ésa fue la tónica del único discurso público ofrecido por el presidente de EE UU, Barack Obama, durante su gira europea. El escenario, la plaza Hradkanska de Praga, donde ayer se congregaron 30.000 personas entregadas al magnetismo del líder demócrata. Pero el verdadero eje de su intervención giró, como ya había adelantado en su encuentro con jóvenes en Estrasburgo, sobre el compromiso de la nueva Administración estadounidense de liderar la abolición de todo armamento nuclear.

Un objetivo que el político afroamericano aseguró posible. «La existencia de miles de armas nucleares es el legado más peligroso de la guerra fría», sostuvo en una ciudad que tan sólo hace veinte años formaba parte del bloque comunista. «No soy un ingenuo, sé que no se alcanzará de manera inmediata, quizá yo no lo vea, pero debemos ignorar las voces de quienes nos dicen que el mundo no se puede cambiar. Sí, se puede», dijo repitiendo su lema de campaña.

Pero Obama también tuvo palabras duras para los que no sigan la misma senda. «Pido a los aliados un castigo aleccionador que disuada a quienes se sienten tentados de romper las reglas internacionales. Porque el riesgo de un ataque ha aumentado, más países cuentan con armamento atómico y continúan las pruebas nucleares». Aviso a navegantes. Destinatarios, Corea del Norte y, sobre todo, Irán, pero también India, China o Pakistán.

La intervención del presidente de la primera potencia mundial tuvo un seguimiento masivo. La explanada que rodea el castillo de Praga -con la cúpula de la iglesia de San Nicolás de fondo- era un hervidero para ver y oír de cerca a quien ha llevado un nuevo talante a la Casa Blanca. Y es que Obama es recibido allá donde va como una estrella rock. Sus palabras arrancan aplausos y ovaciones incluso en los actos más protocolarios. Y esta vez no fue una excepción.

Deber moral

El mandatario demócrata aseguró que su país está decidido a reducir el rol de las armas nucleares en la estrategia de seguridad nacional. «EE UU, la única potencia que ha hecho uso de una bomba atómica, tiene el deber moral de actuar y buscar la paz y la seguridad de un mundo sin armas nucleares», declaró rotundo, aunque matizó que no se deshará de todas ellas y que, mientras se sepa de la existencia de este tipo de armamento en el mundo, mantendrá una capacidad «segura y confiable» para «disuadir a nuestros adversarios y tranquilizar a nuestros aliados».

Esta posición supone, en todo caso, un giro de 180 grados respecto a la política de su antecesor, George W. Bush, quien abandonó los compromisos que previamente había adquirido EE UU para su desarme progresivo. El dirigente demócrata prometió «acciones concretas» y no sólo palabras. La pasada semana llegó a un pacto en Londres con su homólogo ruso, Vladimir Medvédev, para alcanzar otro más ambicioso a final de año que permita pasar de las actuales 2.200 cabezas nucleares por bando a 1.500. Obama manifestó además que mantendrá «con agresividad» la prohibición de pruebas con este tipo de armamento y la ratificación, por parte de su país, del tratado de la ONU que persigue este objetivo.

El presidente norteamericano aprovechó su estancia en Praga para señalar que el escudo antimisiles que EE UU tiene previsto instalar en Polonia y la República Checa está condicionado a la voluntad del Gobierno iraní de abandonar la amenaza «que supone su actividad nuclear y de misiles balísticos». «Queremos que el país islámico ocupe el lugar que le corresponde, económica y políticamente en la comunidad internacional, y apoyamos su derecho a producir la energía nuclear pacífica bajo una inspección rigurosa; ése es el camino», insistió. En caso contrario, «Teherán elegiría el aislamiento, presión internacional y una potencial carrera nuclear en la región, que aumentará la inseguridad de todos».

Y Obama remarcó que por ahora la actividad atómica militar de Irán supone «una amenaza para Estados Unidos, los vecinos del país persa y sus aliados». Tras elogiar la «valentía» de la República Checa y Polonia, señaló que «cuando se acabe el peligro persa tendremos una base de seguridad más sólida, y la fuerza motriz para la construcción de una defensa de misiles en Europa será eliminada».