De Onaindia a Olaizola II

El Campeonato del Parejas disfrutará una de las finales más excitantes en sus 68 años de historia, desde que ganó un vizcaíno apodado 'el virtuoso'

TINO REY| VITORIA
Olaizola II ha jugado 12 finales en su carrera. / JOSÉ MARI LÓPEZ/
Olaizola II ha jugado 12 finales en su carrera. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Una de las finales más excitantes de los últimos años clausurará el próximo domingo el Campeonato de Parejas de 2009. Olaizola II y Mendizabal II, vigentes campeones, se enfrentarán a Martínez de Irujo y Fernando Goñi en el Atano III de San Sebastián. El duelo ha despertado un enorme interés entre los pelotazales al estar presentes en los cuadros alegres los dos 'números uno' de la modalidad.

Tanto al 'becadero' de Goizueta como a su paisano de Ibero, que han disputado siete finales desde el año 2000, les avala un talento natural para este deporte. Olaizola II es uno de los pelotaris con mayor fuerza mental y dotado de un innato talante ganador. Irujo, en cambio, es pura inventiva. Convierte cualquier pelota, incluso las más envenenadas, en obra de arte. Se juego es fascinante.

Ambos serán los protagonistas de la final de un campeonato que arrancó en 1941. A aquella cita llegó una figura histórica de la pelota vizcaína: Dionisio Onaindia. Junto al guipuzcoano Urcelay, un azkoitiarra que hizo sus pinitos en el frontón Moderno de San Sebastián como remontista, se impuso en aquella batalla a Txikito de Iraeta y a Miguel Gallastegui, uno de los grandes 'caciques' de la zaga.

Onaindia, un guerniqués de pura cepa, fue un pelotari que dejó una huella imborrable. Los carteles de la época que le anunciaban contenían una leyenda inolvidable: 'Dionisio Onaindia, el virtuoso, juega esta tarde en el Gros de San Sebastián y viene dispuesto a destapar el tarro de la esencias'. Para muchos, entre ellos José Luis Akarregi, «Dionisio ha sido el mejor delantero de la historia».

El vizcaíno también subió a lo más alto del podio en 1943 -entonces el Parejas se disputaba cada dos años- en compañía de su fiel escudero Urcelay. Se deshicieron (22-21) de Ubilla I y Kortabitarte. Pedro Mari Iriondo, que fue durante más de medio siglo juez del recinto eibarrés y fiel notario de la pelota del siglo XX, solía decir al recordar aquel encuentro: «Dionisio fue el que rompió la igualada de un gancho irrestable y la cancha se llenó de boinas». Costumbre al uso para premiar un tanto exquisito.

Cuando a Iriondo se le preguntaba quién ha sido el mejor delantero de todos los tiempos, este conversador incansable y que ejercía de maestro barajaba dos nombres, Onaindia y Ogueta. «El vizcaíno era elegante, estilista, tenía dos manos preciosas, jugaba a bote como un ángel y movía la pelota con una precisión matemática». Sobre el alavés apuntaba: «Como el apodo del ciclón con el que se le bautizó, José Mari era un fuerza incontenible que arrasaba a sus rivales».

Coleccionista de títulos

Olaizola II no tiene nada que ver con Dionisio. Son dos estilos diferentes. La definición que hace de ambos Miguel Gallastegui es lo suficientemente convincente. «El vizcaíno era pura seda china y el navarro es un jugador eminentemente cerebral». ¿Con quién nos quedamos? Con su habitual ironía, Julián Retegui sentencia. «Comparar el pasado con el presente no suele ser recomendable porque lo de ayer y hoy es completamente diferente, además la historia de Aimar está por escribirse», apunta.

El caso es que el benjamín de la saga de los Olaizola, además de vigente campeón es, junto a Martínez de Irujo, el dominador por excelencia del Parejas durante el nuevo siglo XXI. Suman siete finales entre ambos. Sin embargo, el becadero de Goizueta acapara podios y títulos. Es el que mejor registro exhibe.

Su palmarés impresiona. Ha llegado en cuatro ocasiones al último encuentro del Torneo del Cuatro y Medio. En todas, abandonó el frontón con la 'txapela' puesta en su cabeza. El domingo, jugará en el Atano III una nueva final del Parejas, con un título en su palmarés (2008). Del Manomanista, la competición reina, ostenta dos boinas en sus vitrinas y dos subcampeonatos. En total, ha estado presente en doce finales. Va de récord el navarro.

Tres fases

El Parejas ha tenido tres fases bien definidas desde que se puso en marcha en los 40. En sus inicios, en la prehistoria, la competición se disputó en tres ocasiones (1941, 1943 y 1945). Y hasta 1961 estuvo hibernando en los despachos empresariales. La nueva experiencia fue mala. Los laureles se los llevaron los hermanos Arriarán que derrotaron a Ogueta, que terminó con una grave lesión, y Etxabe X.

Desde entonces, estuvo en paradero desconocido durante 17 años. Desde 1978 se juega de forma ininterrumpida con una respuesta de público extraordinaria y que se ha acrecentado en la última edición. Muchos han sido los delanteros ilustres que han puesto su sello particular e intransferible en el palmarés: Piérola, Bengoetxea III, Ariño IV Beristain, Bengoetxea IV, Bergara II, Laduche, Retegui II, Alustiza, Titín III, Capellán, Unanue, Nagore, Olaizola I, Xala, Koka, Irujo, Xala y Olaizola II.

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