Las obras del segundo tramo de la 'Supersur' se adelantan «diez años»

D. S. OLABARRI| BILBAO

Uno de los principales pilares del acuerdo alcanzado entre populares y jeltzales se sustenta sobre la 'Supersur'. En concreto, sobre su segundo tramo: el que discurre entre Arrigorriaga y Kortederra. En virtud del pacto alcanzado, la Diputación se compromete a adelantar las obras de esta parte de la autopista, destinada a sacar el tráfico pesado de la congestionada A-8. Se prevé que las máquinas empiecen a trabajar en este punto a partir de 2011, el mismo año en que se abrirá al tráfico el primer recorrido de la Variante Sur Metropolitana, entre Trapagaran y Larraskitu. De esta manera, se adelantará su construcción en unos «diez años», subrayan desde el Partido Popular.

No será, en todo caso, un trabajo sencillo. Según explica el diputado de Obras Públicas, Iñaki Hidalgo, todavía no se han redactado los proyectos constructivos de un tramo que encadenará puentes y viaductos muy cerca del recorrido del TAV. Con esta ampliación se terminará -sobre 2015- gran parte del trazado completo de la 'Supersur', que abarcará 36 kilómetros entre Muskiz y Kortederra, en el límite entre Galdakao y Amorebieta. La inversión global superará con creces los 1.000 millones de euros.

De esta manera, en 2011 se abrirá al tráfico la nueva carretera entre Trapagaran y Larraskitu, así como las ampliaciones de capacidad de la A-8 necesarias para la conexión de ambas infraestructuras. Todas estas obras se han dividido en ocho tramos. El noveno, desde Larraskitu hasta Venta Alta, se ejecutará entre 2012 y 2015, casi de forma simultánea a las obras que se realizarán entre Arrigorriaga y Amorebieta.

El segundo pilar del pacto alcanzado entre el PP y el PNV abarca la gestión de los peajes de las autopistas. A partir de ahora, el canon de la A-8 sólo se utilizará para financiar obras relativas al mantenimiento de esta autopista y también a mejorar ciertas infraestructuras del Duranguesado. La 'Supersur', en cambio, contará con unos mecanismos de contabilidad «independizados». Es decir, el dinero que generen los usuarios será utilizado para el propio mantenimiento de la autopista. Lo que los populares persiguen con esta medida es que los peajes no se utilicen para financiar la construcción de otras infraestructuras.

Descuentos colectivos

Lo que todavía está por determinar son las tarifas, que se calcularán de manera «independiente para cada ámbito señalado». El acuerdo, sin embargo, establece una serie de pautas de cara al futuro. En este sentido, el texto recoge la necesidad de establecer descuentos para aquellos usuarios «cautivos» del vehículo privado que lo utilizan para acudir al trabajo. Además, también insiste en prestar «especial atención» en estas rebajas a los coches con «alta ocupación» frente a aquellos automóviles utilizados por un único usuario.

Se prestará «especial atención» a los coches con «alta ocupación» frente a aquellos automóviles utilizados por un único usuario

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