Mujeres, ¡en pie!

El salón de plenos de las Juntas Generales desbordó ayer su aforo para brindar un homenaje a todas las mujeres la víspera de su día internacional

SANTOS GUTIÉRREZ| VITORIA
Las diputadas Estefanía Beltrán de Heredia, Lorena López de la Calle y Covadonga Solaguren junto a varias participantes. / B. CASTILLO./
Las diputadas Estefanía Beltrán de Heredia, Lorena López de la Calle y Covadonga Solaguren junto a varias participantes. / B. CASTILLO.

Políticas, empresarias, agricultoras, médicas, funcionarias, abogadas, obreras... El género masculino no tenía cabida para identificar a la gran mayoría de asistentes que coparon el salón de plenos de las Juntas Generales y la salas anexas para dar inicio a las celebraciones del Día Internacional de la Mujer.

Las féminas fueron protagonistas y espectadoras de un acto que, desde el ámbito institucional, sirvió de preámbulo a la fecha que hoy se conmemora. En sus inicios este día estaba dirigido únicamente a la mujer trabajadora, y se dejaba al margen el reconocimiento de la labor de las madres, hijas, hermanas y esposas cuyas duras jornadas transcurrían detrás de los muros de sus casas.

Fecha universal

Aún existen algunas discrepancias respecto a los motivos que dieron origen al Día de la Mujer Trabajadora. La versión más celebre es la del incendio que en 1908 acabó con la vida de 146 trabajadoras de la fábrica textil Cotton, de Nueva York, mientras reivindicaban mejoras laborales. Pero hoy no cabe duda de que se trata de una fecha universal para demandar la tan anhelada paridad entre sexos.

«Hoy es un día para reclamar lo que falta por conseguir, y celebrar lo que se ha conseguido», señaló el diputado general, Xabier Agirre, al inicio del homenaje en el que el arte estuvo presente a través de actuaciones musicales y recitales de poesía.

Retos a superar

La paulatina presencia de estrógeno en los consejos de dirección de las empresas y en cargos clave de la política ha avanzado a un ritmo mayor que en el mundo rural, donde la hegemonía masculina es más reacia a perder terreno. «Sin duda alguna, por ser mujeres nos encontramos con obstáculos, pero debemos continuar para lograr la igualdad», manifestó Nieves Quintana, una agricultora a la que, en 1992, la Seguridad Social le negó darse de alta como titular de una explotación agraria porque «con lo que ganaba su marido se podían mantener». Hoy es una anécdota, que a ella le costó conseguir tras tres años de juicios.

Por otra parte, «muchas mujeres siguen luchando para salir de la violencia de género, exigimos vivir con dignidad», reclamó Sofía El Kouissi, una joven hija de inmigrantes marroquíes. Y es que esta es otra de las asignaturas pendientes a superar. La lacra de la violencia machista, que el año pasado acabó con 70 vidas en España, ha desarrollado grandes avances a nivel legislativo, pero no a nivel sociológico.

Algunas, como Miren Ortubai del Forum Feminista María de Maeztu aspiran a que el 8 de marzo deje de celebrarse algún día, «cuando hayamos alcanzado plenamente la igualdad», matizó.

En el acto también participó el diputado de Promoción Social, Javier Aspuru. Además, contó con la presencia del diputado general, Xabier Agirre, y de varios miembros del Ejecutivo foral, así como de colectivos como la Red de Mujeres Rurales, la Asociación de emigrantes ALAI, la Asociación de Mujeres Agrarias Gure Soroa, y la UAGA.

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