Imputados 15 guardias civiles por presuntas torturas a los etarras Portu y Sarasola

El juez encargado del caso, en un auto dictado el pasado 27 de febrero, ha acordado que se continúe la causa penal

AGENCIAS |MADRID

Quince agentes de la Guardia Civil han sido imputados por las presuntas torturas sufridas por los miembros de ETA Igor Portu y Mattin Sarasola tras su detención en Mondragón a principios del pasado año. Portu, que se encuentra ingresado en la prisión de Martutene, fue hospitalizado con fractura de una costilla, hematomas y neumotórax apenas unas horas después de su arresto.

El juez encargado del caso, en un auto dictado el pasado 27 de febrero, ha acordado que se continúe la causa penal al apreciar que existen indicios de la posible comisión de varios delitos de tortura y lesiones sufridos por los dos detenidos. Así, se imputa a 15 agentes de la Guardia Civil, cada uno de ellos por un posible delito de tortura en concurso con otro delito o falta de lesiones, excepto el director del operativo policial y el agente custodio en calabozos, que están imputados por la comisión de dos delitos de tortura en concurso con un delito de lesiones y una falta de lesiones, según ha informado fuentes jurídicas.

Igor Portu y Mattin Sarasola fueron detenidos el 5 de enero de 2008 en la localidad guipuzcoana de Mondragón, cuando agentes de los Grupos de Acción Rural (GAR) acudieron a identificar a dos individuos con una mochila. En la mochila se encontraron dos revólveres embalados, por lo que procedieron al arresto de los dos sospechosos.

Forcejeo

Según la versión oficial, durante el arresto se produjo un forcejeo entre los agentes y los dos sospechosos en el transcurso del cual Igor Portu cayó al suelo, donde los agentes intentaron neutralizarle colocándose sobre él y arrastrándolo. Las circunstancias violentas de la detención fueron comunicadas por el Instituto Armado al juez de guardia en la Audiencia Nacional, Juan del Olmo, pero el magistrado delegó el control del estado de los detenidos en el Juzgado de Guardia de San Sebastián y ordenó que fueran examinados por un médico forense.

Los detenidos fueron conducidos a la localidad navarra de Lesaka para estar presentes en el registro de sus respectivas viviendas y posteriormente fueron a la Comandancia de San Sebastián. En ese tiempo el detenido no manifestó a los agentes que le custodiaban que sufriera ningún tipo de dolor. Ya de madrugada fue examinado por el médico forense al que manifestó la existencia de dolores, por lo que el facultativo ordenó su traslado al hospital. El segundo detenido, Martín Sarasola, no presentaba lesiones y fue conducido a Madrid a primera hora de la mañana.

Golpeado

El parte médico del Servicio Vasco de Salud señalaba que el paciente había dicho haber sido "golpeado con puños y patadas en cara, tórax y extremidades inferiores". El diagnóstico final señalaba que el paciente presentaba "fractura de arco costal posterior de novena costilla izquierda", importante neumediatino y neumotórax izquierdo, pequeño foco de contusión pulmonar y gran enfisema subcutáneo.

Sin embargo, en su declaración ante el juez del Juzgado de Instrucción nº 1 de San Sebastián, encargado de investigar los supuestos malos tratos sufridos, Portu negó que hubiese sido arrestado en un control policial y que intentase huir, como aseguran fuentes del Ministerio de Interior, y declaró que fue torturado antes de los registros en Lesaka. Según la versión prestada por Portu, se le acercaron "tres o cuatro patrol", le pidieron DNI y que fuera al otro lado de la carretera. De allí lo metieron en un patrol con cuatro agentes y que "en menos de 50 minutos empezaron a darle puñetazos y tortazos, en especial el que iba de copiloto".

Los golpes comenzaron, según afirma en la declaración, mientras estaban en marcha en el coche y de allí lo llevaron a un río, situado a uno o dos kilómetros del lugar del arresto, donde se encontraba el otro detenido, Martín Sarasola. Tras llevarlos a puntos diferentes, Portu afirmó que escuchó un disparo. Después, junto al río y esposado con las manos en la espalda recibió "golpes duros" en el vientre, las costillas y la cabeza. Le pusieron de rodillas, lo siguieron golpeando y le metieron la cabeza en el río "hasta que casi no podía más".

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