Repsol invertirá 900 millones para duplicar el almacén de gas de la plataforma Gaviota

La petrolera, que ha iniciado los trámites ante el Ministerio de Industria con la redacción de un estudio medioambiental, prevé acabar la obra en 2015

JOSU GARCÍA| BILBAO
Un pesquero faena en las inmediaciones de la plataforma./ BERNARDO CORRAL/
Un pesquero faena en las inmediaciones de la plataforma./ BERNARDO CORRAL

Repsol invertirá 900 millones de euros en duplicar la capacidad de almacenamiento de gas de la Gaviota, la plataforma que está anclada al fondo del océano, ocho kilómetros mar adentro, frente a las costas de Bermeo. La compañía de hidrocarburos ha iniciado ya los trámites administrativos para poner en marcha el proyecto, que supondrá la mayor inyección de dinero de la historia de Euskadi con destino al sector industrial, al superar en 90 millones de euros el presupuesto de la planta de coque que la misma empresa proyecta construir en la refinería de Petronor, en Muskiz.

El grupo energético prevé que el nuevo almacenamiento entre en funcionamiento en 2015, tras más de cuatro años de obras, según aseguraron ayer fuentes de la empresa. Durante la fase de construcción, una media de 300 operarios trabajarán a diario en las distintas tareas de perforación y tendido submarino de tuberías.

La plataforma Gaviota funciona como planta de almacenamiento de gas desde 1995, después de que el yacimiento natural se agotara. Actualmente sólo existe en España otra instalación de estas características, ubicada en la localidad oscense de Serrablo, aunque es de menor tamaño ya que acumula un total de 600 millones de metros cúbicos de gas frente a los 800 -que pasarán a ser 1.600 en 2015- de la ubicada frente a la costa bermeana. En 1999, ambas infraestructuras eran capaces de garantizar el suministro a todo el país durante 30 días, si por alguna contingencia se cerraba la llave en los gaseoductos que transportan esta materia prima desde las naciones productoras, principalmente Argelia. Sin embargo, entre los años 2000 y 2006, la demanda del mercado español se duplicó, lo que hizo que las reservas estratégicas se redujeran a tan sólo 15 ó 20 días, en el mejor de los casos.

Un decreto promulgado por el Gobierno en 2007 incentivaba la creación de nuevos depósitos o la reforma de los ya existentes para aumentar estos activos. En este contexto, Repsol se planteó ampliar el de la Gaviota, pero siempre con la condición de que el Ministerio de Industria le autorizara a explotar las instalaciones durante un periodo de tres décadas.

La petrolera se lo ha estado pensando en los últimos años ya que temía que la costosa operación no fuera del todo rentable. Finalmente, ha decidido dar vía libre a un ambicioso plan que ha sido calificado de «estratégico» por parte de las instituciones vascas.

Obras muy complejas

El primer paso ha sido la redacción de un informe ambiental previo. Este documento, que evalúa el impacto de las complejas obras a realizar, ha sido ya enviado al Gobierno vasco, a los ayuntamientos costeros de la zona y a las asociaciones ecologistas. Con sus aportaciones y quejas se elaborará un informe que será remitido, a su vez, al Ejecutivo central. La tramitación continuará con la preceptiva Declaración de Impacto Ambiental por parte del Ministerio de Medio Ambiente. Repsol espera que el visto bueno definitivo llegue en el plazo aproximado de dos años y medio.

EL CORREO ha tenido acceso al estudio ambiental previo. Se trata del primer documento que trasciende sobre esta iniciativa. A lo largo de 103 páginas se explica de forma pormenorizada los aspectos técnicos del plan. Destaca la complejidad de los trabajos. La compañía de hidrocarburos deberá realizar cuatro nuevos pozos y reformar uno ya en funcionamiento para llegar a la bolsa vacía, donde se inyecta el gas. Actualmente existen cinco sondeos. La propuesta de Repsol prevé duplicarlos. Para ello se deberá perforar 2,5 kilómetros de corteza terrestre hasta en cinco ocasiones. Una tarea que se prolongará durante 30 meses y que absorberá el 25% del presupuesto total, es decir, 225 millones de euros.

El otro 75% se destinará al tendido de dos nuevas tuberías subterráneas -de ocho kilómetros de longitud cada una- y a la mejora de las instalaciones existentes en tierra, en Bermeo.

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