La resaca de la Expo

Zaragoza deberá lidiar con la crisis para evitar que el recinto de la feria del agua no sufra el mismo abandono que el de Sevilla'92 La segunda ciudad más endeudada de España afronta una difícil 'post Expo'

ISABEL IBÁÑEZ| ZARAGOZA
Un motorista circula por el recinto vacío de la Expo de Zaragoza, con la escultura 'El alma del Ebro' de fondo. / M. BARTOLOMÉ/
Un motorista circula por el recinto vacío de la Expo de Zaragoza, con la escultura 'El alma del Ebro' de fondo. / M. BARTOLOMÉ

El cierzo barre las calles vacías del recinto que acogió en verano la Expo de Zaragoza. Fueron bautizadas como Avenida del 2008, Paseo de los Puentes, Plaza de las Ceremonias, de Aragón, de España... Nombres menos sugerentes que los de las calles de otro nuevo barrio, Valdespartera: Un perro andaluz, Calabuch, El acorazado Potemkin, La quimera del oro, La Diligencia... en la misma ciudad que debate acaloradamente sobre la conveniencia de dedicarle una al fundador del Opus Dei, idea defendida por el alcalde socialista, Juan Alberto Belloch, quien, pese a la insistencia de este periódico, no encontró hueco para contestar unas preguntas. Porque también sigue generando discusión la Expo, y los maños se reparten en un amplio abanico de opiniones.

Los hay orgullosos porque, dicen, los 5,6 millones de visitantes (un millón menos de los previstos) que recibió la ciudad «les colocaron en el mapamundi» y porque gracias a la feria disfrutan de nuevas infraestructuras, además de haberse reconciliado con un Ebro al que la ciudad siempre dio la espalda. Luego están los que hacen suya la canción 'Ocho líneas' de los hiphoperos zaragozanos Violadores del Verso -«El enemigo es la Expo / y por su fracaso brindo»-. Muchos se quejan de los 8 millones de euros de pérdidas con los que se saldó (una desviación del 0,5% con respecto a lo presupuestado) y lamentan que su ayuntamiento haya escalado hasta el segundo puesto en el ranking de los más endeudados de España -según el presupuesto municipal-, con una carga de 1.034 euros por persona, cuando en 2004 era de 690.

Todos coinciden en que, para bien o para mal, hay un antes y un después. Y en este después, los zaragozanos no andan encogidos sólo por el viento que les dio el apodo de cheposos; la crisis se les ha encaramado a los hombros complicando aún más el porvenir de un 'recinto Expo' que a algunos les recuerda peligrosamente al abandono de Sevilla'92.

El proyecto maño llevaba aparejada la 'post Expo', es decir, que se previó el futuro del recinto. Al menos eso alegan los que defienden sin dudar su viabilidad, como Fernando del Águila, jefe del área inmobiliaria de Expo Zaragoza Empresarial, sociedad participada por el Estado, el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento que gestiona la comercialización del lugar. «Esto ha supuesto una revolución para Zaragoza, una transformación en poquísimo tiempo: se han regenerado las riberas del río, que eran una zona marginal; se ha habilitado un parque de ocho kilómetros... En el pabellón de España se va a instalar el Instituto de Investigación del Cambio Climático. Y en octubre abriremos un espacio de recreo en la zona de las plazas temáticas, al lado de lo que será el parque empresarial, que estará funcionando para 2011, y donde se van a ubicar tres consejerías, la biblioteca, un museo...».

LAS PRIMERAS VÍCTIMAS

La crisis se ha cobrado ya sus primeras víctimas: el apartahotel que debía completar la oferta hotelera junto al cinco estrellas Hiberus (que 'comerá' de los actos de su vecino Palacio de Congresos) muestra parte de su esqueleto porque el proyecto quedó paralizado; la empresa que compró el suelo se quedó sin fondos, según Del Águila. Es la misma que iba a encargarse del centro termal, pero allí no se oye ruido de aguas.

Las calles de Zaragoza que en su día se llenaron de olores y colores, de gentes de todo el mundo (aunque sólo el 7% de los turistas fueron extranjeros) han sido ocupadas por unos pocos obreros y alguna excavadora, a la espera de comenzar las obras para acondicionar los edificios de empresas. Habrá que dar salida a sus 160.000 metros cua drados (entre 2.300 y 2.800 euros el metro). Sus responsables señalan que «el 45% ya está precomercializado», es decir, se ha reservado adelantando un 3% del precio. La mayor parte se ha vendido a entes públicos como RTVE y el Gobierno aragonés, y sólo hay cuatro empresas privadas: el Colegio Oficial de Ingenieros, una compañía de educación a distancia, otra de productos del cerdo y la firma de seguros DKV, que compró 8.500 metros cuadrados para 250 empleados.

Jerónimo Blasco, consejero de Cultura y Grandes Proyectos de Zaragoza y ex director de la Expo, considera que «si no se hubiera presentado la crisis tendríamos reservado el 80%, que es lo que habíamos previsto. Eso sí, en cuanto la economía se reactive se va a vender todo en seguida, aunque haya que esperar dos años». Los críticos apuntan que se debería haber 'colocado' todo el suelo antes, para no encontrarse ahora con más de la mitad sin comprador potencial, teniendo en cuenta que Zaragoza tiene otros 280.000 metros cuadrados de oficina en busca de dueño, según Gonzalo Checa, director asociado de la consultoría inmobiliaria Jones Lang LaSalle, encargadas de vender suelo de la Expo.

«Este exceso de oferta -dice Checa- es uno de los inconvenientes para el parque empresarial, agravado por la crisis. Se está notando mucho, pero nuestra Expo no fue como la de Sevilla. Primero, era más pequeña y el uso que se iba a dar después a los edificios ha sido tenido en cuenta desde el principio; fueron construidos de tal forma que apenas necesitarán transformaciones. Éste es el mejor proyecto de España como parque empresarial, ha quedado precioso, está en una zona cercana y los precios son competitivos». Aunque el consejero Blasco señala que «los edificios son lo de menos; hemos aportado oferta cultural, espacios públicos... La ciudad está más preparada que antes para afrontar la crisis».

COMPARADO CON SEVILLA'92...

La web www.expo92.es cuelga fotos donde se ven rincones de la Cartuja de Sevilla desvencijados, calles vacías... Uno de sus colaboradores es Alberto Martín, presidente de la Asociación Expo'92: «Intentamos mantener viva su memoria y legado, por eso publicamos fotos del día a día, en plan denuncia y para informar. Incluso hemos convocado actos reivindicativos para salvar pabellones en peligro de demolición».

Martín encuentra similitudes entre Sevilla y Zaragoza en cuanto a sus 'post Expos', «las dos con un proyecto empresarial para el recinto y coincidentes con una crisis económica. En Sevilla la reutilización también estaba prevista, y en 1993 abrieron el parque temático, el tecnológico y la universidad, pero el recinto era inmenso y sus costes de mantenimiento muy elevados. Las administraciones no se ponían de acuerdo y desembocó en abandono. Hoy los pabellones están en uso o en rehabilitación y el problema es el éxito del parque, con dificultades de aparcamiento e intereses especulativos». Sin embargo, augura «mucho futuro» al recinto de Zaragoza: «es pequeño y con un diseño versátil. Quizá tarde años en despegar, pero hay que tener paciencia».

MUCHOS PECES, POCAS PERSONAS

Lo único que está abarrotado hoy es el acuario fluvial (el más grande de Europa), pero por los peces escorpión, las carpas y las tortugas cuello de serpiente, ya que las visitas son harina de otro costal. Durante la Expo, fue el pabellón más visitado, recibió 12.000 personas por día (un millón en total) y eso que no había carteles explicativos para evitar aglomeraciones. Hoy, llegan unas cien visitas por día, muchos escolares, y casi mil el fin de semana.

Pedro Gimeno es el director técnico de la empresa que gestiona el Acuario (propiedad del Ayuntamiento): «Estamos muy muy ajustados; se han juntado varias cosas: primero la crisis, la gente deja de gastar en estas cosas, y luego la post Expo; como casi toda Zaragoza lo vio ya, aunque fuera deprisa y corriendo, no vuelven. Y la accesibilidad...». Se refiere a que si usted acude a Zaragoza y quiere ver estos peces, tendrá que recorrer un trecho por el recinto vallado y en obras de la Expo.

LLEGAN ÓPERAS Y MUSICALES

La feria del agua atrajo a multitud de artistas que revitalizaron la vidilla cultural de la ciudad y dejó como legado un Palacio de Congresos del que su responsable, José Luis Laborda, se siente más que orgulloso. Hasta en la crisis es optimista: «Acabamos de recibir a 2.000 mujeres rurales de Aragón y preparamos el Congreso Nacional de la Cruz Roja para 900 personas. Tenemos confirmados 51 eventos para 2009, 6 para 2010, y 4 para 2011. Y nuestro auditorio ha hecho posible traer espectáculos impensables en Zaragoza, como los musicales; tendremos 'Hoy no me puedo levantar' y 'Mamma Mía'. Además, durante la Expo programamos 'Carmina Burana' y estamos pensando en crear una pequeña temporada de ópera».

Desde los ventanales de una de las salas estrella del Palacio de Congresos, Laborda hace una reflexión: «Claro que con este parón terrible es normal que la Expo no tenga éxito ahora. Si no, verías todo esto lleno de máquinas trabajando, pero no será así hasta dentro de un tiempo, hay que esperar». Y recobra su optimismo para anunciar que acogerán el próximo Campeonato Internacional de Salsa y su intención de tener el Mundial de Hip Hop en 2010.

La fiebre y el orgullo de los aragoneses por su feria se plasmó en una subasta pública celebrada a finales de noviembre y donde participaron 7.000 personas: se vendió el 99% del mobiliario y objetos de la Expo y recaudó un millón de euros. Así es posible encontrar muebles de esta feria repartidos por toda la provincia, desde el despacho del alcalde Belloch hasta un albergue en el minúsculo pueblo de Gallocanta. Hubo gente que pagó 600 euros por un pingüino decorativo que podía haberle salido gratis si lo hubiera 'repescado' del Ebro, adonde fue arrastrado por una crecida del río.