Italia se queda con Endesa

Enel compra a Acciona su 25% en la eléctrica española por 8.200 millones de euros y activos de energías renovables valorados en otros 2.900

M. J. ALEGRE| COLPISA MADRID
El consejero delegado de Enel, Fulvio Conti , y el presidente de Acciona y Endesa, José Manuel Entrecanales. / EFE/
El consejero delegado de Enel, Fulvio Conti , y el presidente de Acciona y Endesa, José Manuel Entrecanales. / EFE

El grupo energético Enel, controlado por el Estado italiano, cerró ayer por fin la compra del 25% del capital de Endesa en poder de la compañía española Acciona, lo que le permite hacerse con la propiedad del 92%. El grupo constructor y de servicios cobrará 8.200 millones en efectivo y obtendrá un paquete de activos de energías renovables por otros 2.900 -hidráulicas en Galicia y Aragón y eólicas, hasta un total que supera los 2.100 megawatios-. El importe total de la compensación ronda los 11.100 millones de euros, una cifra de la que se descontarán los dividendos pendientes de cobro. Con todo, la familia Entrecanales obtendrá unas plusvalías de unos 1.800 millones.

Se cumplen así las condiciones del 'Pacto parasocial' acordado entre las dos empresas, que ya establecía las pautas de la ruptura, aunque ésta se ha anticipado un año respecto al calendario previsto. Enel consigue evitar el lanzamiento de una OPA de exclusión. Pagar a los accionistas residuales -un 8%- el mismo precio por sus títulos habría encarecido la oferta en unos 3.000 millones. En el mercado de valores español, donde ayer se suspendieron a media sesión la cotización de las dos compañías afectadas, los inversores premiaban en ese momento a las acciones de la eléctrica, que subían el 1,55% hasta 21,21 euros, mientras penalizaban a Acciona, cuyos títulos cedían el 0,18% para situarse en 83,85 euros.

Visto bueno del Gobierno

La operación requiere la aprobación de Bruselas -que no pondrá pegas, al tratar por igual a las empresas públicas o privadas, y exigir únicamente reciprocidad de trato entre países, lo que no está en cuestión en el caso de Italia-, y el visto bueno de las autoridades españolas. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, declaró ayer al término del Consejo de Ministros que el Ejecutivo mantendrá una posición «neutral», sin interferir en decisiones empresariales, «siempre que se respeten todos los requisitos de los organismos reguladores y se garantice la seguridad del suministro».

Y es que la Comisión Nacional de la Energía, finalmente, aún mantiene entre sus competencias la de examinar la operación por su incidencia en la actividad de una empresa con actividad regulada.

El decisivo cambio en el control de Endesa, sumado al visto bueno que Gas Natural ha obtenido para hacerse con Unión Fenosa en condiciones asumibles, provocará un cambio significativo en el mapa energético español, donde ya se perfilan dos actores nacionales: el grupo liderado por la gasista, que finalmente ha conseguido una cuota significativa en el mercado eléctrico, y el constituido por Iberdrola, con una dirección poco dispuesta a dejarse desbancar.

Dividendo multimillonario

Las piezas del puzzle no se han ajustado por completo, porque ACS, accionista de Iberdrola y de Fenosa, planea destinar el grueso de los fondos obtenidos de la venta de su participación en Fenosa a reforzar su presencia en la eléctrica vasca. Liberada de los condicionamientos impuestos a su participación en dos grupos competidores, la constructora presidida por Florentino Pérez quiere elevar su participación y hacerse con representación en el consejo de Iberdrola.

Despejados los últimos flecos del acuerdo Enel-Acciona -para garantizar una transición pacífica se han pactado desde la continuidad del presidente, José Manuel Entrecanales, durante casi un mes hasta los plazos en los que Acciona cobrará su dinero-, a última hora de ayer se reunió el consejo de Endesa. Acordó la distribución de un dividendo de 6.200 millones de euros -5,897 euros por título-, procedente en buena parte de los ingresos obtenidos por la venta de activos de Endesa a la alemana E.on. La decisión es un signo de la vuelta a la normalidad en la actuación de la eléctrica, que había visto bloqueada la iniciativa por la falta de entendimiento entre los dos socios de referencia.

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