«Los 'bartolos' se pueden reinsertar igual que otros gitanos en los años 80»

La respetada trabajadora social dice que «el Ayuntamiento deberá dar una solución antes o después» al clan de la Avenida de Los Huetos

MARÍA JOSÉ CARRERO| VITORIA
Julia Chávarri, con un grupo de jóvenes que acude a los locales de Gao Lacho Drom para realizar actividades extraescolares. / IOSU ONANDIA/
Julia Chávarri, con un grupo de jóvenes que acude a los locales de Gao Lacho Drom para realizar actividades extraescolares. / IOSU ONANDIA

Si hay un payo que sepa de gitanos esa persona es Julia Chávarri Otero, una riojana que desde hace cuarenta años no ha hecho otra cosa más que trabajar y pelear por dignificar sus condiciones de vida. La reinserción de los calés en Vitoria -son más de 300 familias que suman unas 3.000 personas- es un modelo de integración que imitan otras ciudades. Por ello, Julia no alcanza a entender que no se solucione de una vez el «'lunar' del clan de los 'bartolos'».

-El Ayuntamiento parece que tira la toalla con los 'bartolos'. Dice que si el clan no sigue un plan de reinserción social, no hay realojo. ¿Cómo se los reinserta?

-Generalizar sobre esa familia me parece un absurdo. Los mayores, María y Bartolo, no van a cambiar, dada su edad. Pero la mayoría de sus hijos vive cada uno en un sitio y la gente no lo sabe. ¿Por qué? Pasan desapercibidos.

-¿No es verdad, entonces, que en la casa de Los Huetos viven 50 personas de las que 30 son menores?

-Como mucho son veinte. Varios hijos han salido de allí. Viven con sus suegros u otros familiares. Viven en diferentes barrios, mientras aquello se tira porque no quieren ese modo de vida.

-¿Quiere decir que parte de esta familia ya está reinsertada?

-Claro. Nosotros no lo hemos llevado y el Ayuntamiento, tampoco. Pero hace más de un año que muchos de los hijos están viviendo con otras familias, a la espera de tener un piso de alquiler como cualquier otro demandante de vivienda a través de Etxebide.

-¿Le consta si hay niños sin escolarizar en la casa de Los Huetos?

-No. Están escolarizados, otra cosa es que tengan absentismo. Posiblemente sea así, pero qué quiere que le diga. ¿Con este frío, con estas nieves y heladas, cómo se les lava para mandarlos a la escuela limpios si no hay calefacción, ni agua caliente y es posible que ni desagües?

-¿Qué le corresponde hacer al Ayuntamiento?

-Antes o después tendrá que tomar soluciones. Como asociación hace más de un año que no tenemos trato con ellos. Ya sabe, hubo un problema, con un disparo de por medio, y la junta directiva de Gao Lacho Drom, decidió que no había más trato. Lo que conocemos es porque durante veinte años hemos ido a su casa y hacemos el seguimiento escolar de los niños.

-¿También Gao Lacho Drom ha tirado la toalla?

-Cuando se aplica la ley gitana, se cumple la ley gitana. Después de aquel incidente, se les expulsó de la asociación. Otra cosa es que cuando vamos al Ayuntamiento, les digamos al alcalde y a Peio (el concejal de Asuntos Sociales) que hay que solucionar este problema. este 'lunar' que tiene Vitoria.

«En diferentes barrios»

-¿Cómo tienen que actuar los servicios sociales ante un caso conflictivo como éste?

-Como con cualquier otra familia conflictiva, sea paya o gitana.

-¿El modelo de realojo de los pisos de Sansomendi que, en la década de los 80, usted llevó a cabo de la mano del Ayuntamiento para dar una vivienda digna a los gitanos es el ejemplo a seguir?

-Fueron dos las operaciones. La primera fue con Alfredo Marco Tabar. Me llevó con él a Madrid a una entrevista con el ministro de Vivienda. De los más de 400 pisos que se levantaron sólo 28 fueron para gitanos, el resto fue para familias payas que vivían en condiciones de chabolismo. La segunda fue con Cuerda. Sacamos a los gitanos del Casco Viejo porque se estaba convirtiendo en un gueto y se reubicaron en diferentes barrios.

-¿El realojo de los 'bartolos' debe realizarse, entonces, reubicando a las familias por diferentes barrios como se hizo en los años 80?

-Sí, se puede hacer como entonces, pero repito: es muy difícil que María y Bartolo puedan ir a vivir a una comunidad de vecinos.

-¿Qué hay que hacer con ellos?

-Hay otras fórmulas, pero no me corresponde a mí decirlo.

-Año 1999. Se quejó del hacinamiento de familias gitanas. «Nadie arrienda pisos a los gitanos ni con el dinero por delante», llegó a decir. ¿La situación ha cambiado diez años después?

-No. En estos momentos tengo una pareja joven que lleva mes y medio buscando piso con el dinero por delante. El viernes y sábado de la semana pasada, por fin, encontraron vivienda, dieron 500 euros de señal e hicieron un contrato a mano firmado por las dos partes. Después, el dueño del piso sospechó que eran gitanos y llamó a la Ertzaintza para que fuera a la casa a la hora que habían concertado para darles las llaves por si le hacían algo... Los agentes se pusieron a favor de los chicos. Le dijeron al dueño que eran ellos quienes podían demandarle a él. El estereotipo sigue.

-Estamos en crisis. Usted trabaja con colectivos desfavorecidos. ¿Nota que la situación económica se ceba con los más pobres?

-Personas que han trabajado toda la vida, muchos en la construcción, están en paro desde hace meses. Hay situaciones muy difíciles.

-La crisis afecta también a las instituciones. Tienen menos recursos. ¿Habrá que apretarse el cinturón en las ayudas sociales?

-El otro día me decía un gitano: 'mientras tenga dos brazos para trabajar, aunque sea iré a sacar piedras, pero mis hijos no se van a quedar sin comer, así que si no puedo trabajar, lo buscaré como sea'. Hay grupos de personas desfavorecidas a las que habrá que ayudar. Me da miedo que no se haga, por las consecuencias que pueda acarrear.

Menores inmigrantes

-¿En algún momento habrá que poner un tope al gasto social?

-Entre gastar en luces de Navidad y marquesinas o ayudar a la gente, prefiero que la gente coma.

-En este punto, imagino que a usted le da igual que Vitoria tenga o no Auditorio.

-No es que me dé igual. Digo que entre que coman las personas o hacer un Auditorio, prefiero que coman las personas. Claro que me encantaría tener un Auditorio y cuanto mejor, mejor. Pero en tiempos de crisis, hay que pensarlo, sobre todo si hay que elegir entre un proyecto así o que la gente coma.

-¿Conoce el problema de los inmigrantes menores de edad que recalan en Álava?

-Claro. Es un problema que nos desborda a todos. El problema que tiene Álava habrá que resolverlo no sólo con Vitoria. Habrá que repartir a esos menores por centros de las otras provincias vascas.

-El párroco de Santa María quiere abrir un comedor gratuito para pobres y el Ayuntamiento dice que no hace falta.

-Conozco mucho a José Ángel, el cura de Santa María. Hace mucho tiempo que ayuda a más de 360 familias de su parroquia y que no reciben ayuda de ningún tipo. Cuando todo está en orden, cobrar una ayuda social lleva de tres a cuatro meses, pero a José Ángel le llegan personas que no reúnen los requisitos para recibir las ayudas oficiales, así que no pregunta a nadie nada, ayuda con lo que tiene y con lo que le dan parroquias más ricas a las que va a pedir. Como yo pienso igual que él, lo que digo es: 'chapó' por José Ángel.

-¿Cuál es su balance de cuatro décadas de trabajo con el colectivo gitano?

-Ha avanzado en cuarenta años más que en cuatro siglos. El avance es enorme. Para mí, los tres puntos claves de la reinserción son la educación, la vivienda y el trabajo. Cuando fuimos a Gao Lacho Drom, el 40% era analfabeto. Ahora tenemos más de 200 alumnos estudiando en ciclos educativos no obligatorios. Si hablamos de vivienda, ahí están los resultados. Su integración con el resto de vitorianos no ha dado problemas.

-¿Y el trabajo?

-Hace dos años hicimos un estudio. Más del 60% trabajaba en otras cosas que no son los oficios que siempre se han considerado de gitanos. Estaba empleado por cuenta ajena. Ahora por la crisis el porcentaje ha bajado.

-¿Y Vitoria, en paralelo, ha avanzado en su visión de los gitanos o sigue de espaldas a ellos?

-Mucha parte de la sociedad mantiene los estereotipos y generalizar es peligroso.

-¿Ha dado su vida a los gitanos? ¿Qué ha recibido de ellos?

-De todo: alegría, cariño y también he aprendido mucho de su sentido de la familia, de los buenos principios gitanos que van muy por encima de los valores materiales. m.j.carrero@diario-elcorreo.com

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