Inclán y su equipo se mueven

Miembros del departamento tramitan la vuelta a sus antiguos puestos de trabajo ante un posible cambio de Gobierno

CARMEN BARREIRO| BILBAO
Gabriel Inclán conversa con Gloria Quesada. / EL CORREO/
Gabriel Inclán conversa con Gloria Quesada. / EL CORREO

Las inminencia de las elecciones autonómicas ha provocado una serie de movimientos en el Departamento de Sanidad ante la posibilidad de que se produzca un cambio de Gobierno y el consejero Gabriel Inclán no repita en el cargo. Miembros de su equipo ya han comenzado a mover ficha para intentar hacerse un hueco en el reparto de nuevos cargos si el tripartito se mantiene en el poder o, en el supuesto de no encontrar otro destino, recuperar sus antiguos puestos de trabajo en el caso de los funcionarios. Los actuales equipos directivos -formados en buena medida por cargos de confianza sin plaza fija en la Administración- están pendientes de un hilo ante la formación del futuro Ejecutivo. Sus miembros estudian ofertas y negocian su salida en vísperas de unos comicios que se presentan muy igualados.

El propio Inclán, cuya continuidad como consejero es poco probable pese a ser uno de los hombres más próximos a Ibarretxe, se ha presentado al concurso de traslados para ocupar una plaza como internista en el hospital de Cruces y dejar su puesto en el de Galdakao. Ello no significa necesariamente que vaya a dedicarse de nuevo a la medicina. El responsable de Sanidad, cuya gestión ha sido cuestionada en círculos de su propio partido -el PNV-, está obligado a dar ese paso para estar en disposición de pedir la excedencia si continúa en la vida pública o decide cambiar de empleo.

Uno de los nombres que suena con más fuerza para sustituirle al frente del departamento, si el PNV se mantiene en el Gobierno, es el de Mikel Álvarez, director del hospital de Cruces. La permanencia de Inclán al frente de Sanidad ya fue cuestionada tras los últimos comicios autonómicos. Al final, el férreo respaldo del lehendakari le permitió mantenerse en el puesto.

Jubilación

La decisión del Euzkadi buru batzar de excluir de las listas al Parlamento vasco a los actuales miembros del Ejecutivo les hace correr el riesgo de quedar apartados de la actividad política si el PNV no continúa en el poder o Ibarretxe decide renovar su equipo. Una medida de ese tipo no es habitual y suele producirse cuando un partido confía ciegamente en su victoria en las urnas. Sin embargo, las elecciones del próximo 1 de marzo se perfilan, a priori, como unas de las más reñidas de la reciente historia de Euskadi.

Fuentes nacionalistas sitúan a Inclán en otros cargos vinculados a la Administración. Uno de los destinos más probables que apuntan es el de presidente de la Fundación vasca de Innovación e Investigación Sanitaria (Bioef), que depende del Ejecutivo autónomo.

Los movimientos en la cúpula de Sanidad -un departamento que maneja el mayor presupuesto del Gobierno al superar los 3.490 millones de euros- se completan con la jubilación de la actual directora de Osakidetza, Gloria Quesada; la reciente marcha del director económico financiero, Jon Etxeberria Cruz, para dirigir el Centro Oncológico de San Sebastián; y la más que probable renuncia del director de Recursos Humanos, José Andrés Blasco, que ya ha solicitado el concurso de traslado en la Administración vasca dentro del área de Economía.

Aunque el PNV conserve el control del departamento, la salida de Gloria Quesada obligará a rediseñar el organigrama del Servicio Vasco de Salud, un complejo entramado en el que Gabriel Inclán ha colocado a personas de su círculo de confianza que podrían quedar fuera con la llegada de un nuevo consejero en uno de los departamentos más polémicos en la última legislatura.

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