Oro para la cuna del deporte y el ocio

La Fundación Estadio, con sus 20.000 socios, nació de las entrañas del Club Natación Judizmendi hace medio siglo y cimentó los pilares de la cultura deportiva de Vitoria

F. GÓNGORA| VITORIA
Una imagen habitual de los primeros años del Estadio. / C. V./
Una imagen habitual de los primeros años del Estadio. / C. V.

El agosto vitoriano de 1959 fue especialmente frío. Temperaturas de apenas cinco grados hicieron tiritar a los canarios, que entonces eran junto a los catalanes la vanguardia de la natación española. Y los espectadores no sabían qué ropa ponerse. La temperatura del agua era tan gélida que hubo que calentar con mantas a los que salían de la pileta tras competir. Fueron los 49 Campeonatos de España de Natación y Saltos. Los primeros y los últimos que se celebraron en Vitoria. Se impuso el criterio de celebrarlo a toda costa, a pesar de que había tablones de obra por todos lados. Era la primera vez que se usaba la piscina olímpica y el famoso trampolín, réplica del que hay en la ciudad italiana de Ostia. Un año después, en abril de 1960, con las obras terminadas se inauguraron oficialmente las instalaciones del entonces 'Stadium'. El recientemente fallecido monseñor Cirarda bendijo el centro deportivo que, según la retórica de entonces, estaba a la altura de los mejores de Europa.

Contaba entonces con dos piscinas, una para hombres y otra para mujeres, como ordenaba la estricta moral de la época. También había doble cancha de tenis y de baloncesto. Sólo se compartían la entrada, la bolera y una pista de patinaje. En lo demás, hombres y mujeres separados, como en la escuela o en las iglesias. También se proyectaron un frontón, una pista de atletismo con foso y un gimnasio. El comedor y la cafetería completaban las instalaciones.

Urquiola y Aranzábal

Pero esta historia comienza en realidad en enero de 1957, cuando el verdadero impulsor de estas instalaciones, el Club Natación Judizmendi, deja constancia en un acta que los propietarios de los terrenos, los industriales Urquiola y Aranzábal, han aceptado «cederlos a precio de coste». Se puso la condición de que iban a ser «instalaciones para el Club Natación Judizmendi». La sociedad gestora se formó con ellos, la Iglesia y la entonces Caja de Ahorros Provincial que hace las obras. En un año ya tenían 5.000 socios. Al principio, el nombre iba a ser el de Judizmendi, pero finalmente se optó por el de «Estadio Sociedad Deportiva».

Cuenta el libro 'La natación en Alava', que el primer lugar conocido para la práctica de esta actividad allá por 1880 fue el río Zadorra a su paso por Gobeo. Entonces se le llamaba de forma presuntuosa el 'Biarritz vitoriano'. A los nadaderos improvisados le salió un día una gran competencia: la famosa piscina del Club Natación Judizmendi, situada en el cruce de Los Herrán y Olaguíbel. Se inauguró el junio de 1935. La desaparición de esa histórica pileta para levantar pisos a mediados de los años 50 fue el detonante de la construcción de las nuevas instalaciones, que añadían además la posibilidad de practicar otros deportes. Además, en 1977, fueron terrenos del propio club los que permitieron la ampliación del centro polideportivo.

El carácter del club Judizmendi, a punto de cumplir 75 años de historia, se ha inmpregnado de tal manera en la historia de Estadio que es difícil distinguir dónde termina y dónde empieza cada uno. «El deporte era entonces un medio de educar a las personas. La competición estaba bien y aspirábamos a lo más alto, pero la disciplina, el afan de superación, la lucha por la natación eran lo mejor. Hoy en día no hay institución política o económica de Álava en la que no haya gente que ha pasado por el club. Desde el fallecido Juanjo Urraca a Antón Careaga, el ex-consejero del Gobierno vasco, Álvaro Amann», comenta Txotxe López de Aberásturi, uno de los pioneros de la natación en Álava que lo ha sido todo desde excelente nadador hasta director de Estadio.

En algunos momentos llegó a haber 30.000 abonados y de su funcionamiento aprendieron posteriormente todas las instalaciones municipales como Gamarra y Mendizorroza. En 1984 recibió un reconocimiento nacional de manos del diario Mundo Deportivo por su labor en el fomento del deporte. Estadio ha marcado pauta en tenis, esgrima, halterofilia, gimnasia, pelota y otros deportes.

«Más que un club»

En ese aspecto Estadio ha sido cuna y escuela donde han nacido y se han formado nombres imprescindibles de la historia del deporte local. Además de una gran cantera de nadadores, destacan Cecilio Ugarte, Aitor Zárate, Garayalde, Ortega, Martín Fiz, Iker Romero, Almudena Cid, Iñaki Urdangarín, Eneko y Hector Llanos, los hermanos Galdeano u Ortzi Acosta. Pero es que sus instalaciones han servido para introducir disciplinas como el squash, el pádel, aerobic, senderismo o la orientación. «Hemos tratado siempre de ocupar espacios a los que no llegan otros clubes o el propio Ayuntamiento, pero que tiene demanda. Hemos sido muy respetuosos con las iniciativas de otros sobre deportes de nieve, por ejemplo», asegura Mikel Urdangarín, director de la Fundación.

Atentos a las nuevas demandas Estadio ha hecho numerosas reformas en sus instalaciones y acaba de estirar el horario de apertura desde las 7 de la mañana. Alrededor de 1.800 personas utilizan diariamente el complejo entre los 20.000 socios actuales. En verano, el número se incrementa. Sus aportaciones permiten la autofinanciación.

Hay una historia paralela a la vida deportiva en Estadio, marcada por grandes festejos sociales, bailes y hasta desfiles de moda. Sus fiestas eran las más populares de Vitoria. «Eso ha disminuido con los nuevos tiempos, pero la oferta de actividad deportiva y de ocio, que es lo importante, no cesa», afirma Urdangarín.

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