Blanca Sarasua rechaza la idea de la poesía como «simple florero»

La poeta vasca presentó su última libro 'Música de aldaba', que ganó el premio San Juan de la Cruz

ELENA SIERRA| BILBAO
Blanca Sarasua./ B. CASTILLO/
Blanca Sarasua./ B. CASTILLO

La poeta Blanca Sarasua (Bilbao, 1939) todavía se pregunta por qué en los guateques de su juventud «las mujeres teníamos que esperar sentadas a que los hombres nos sacaran a bailar». Esta idea es el detonante de uno de los poemas que recoge 'Música de aldaba', el libro publicado por Ediciones Rialp con el que ganó el año pasado el Premio Internacional San Juan de la Cruz, y que se presentó ayer en la biblioteca de Bidebarrieta con la colaboración de los poetas Pablo González de Langarika y José Fernández de la Sota y la rapsoda Daniela Bartolomé.

La pregunta del guateque sirve de metáfora para explicar la situación en la que estaban hasta hace bien poco varias generaciones de poetisas, casi siempre a la sombra de sus colegas masculinos. Contra esa manera de estar y de ser puestas en el mundo se ha rebelado siempre Sarasua, sobre todo desde la literatura. «Mi generación estaba en casa y atada a la pata de la cama. ¿Por qué no podíamos actuar nosotras?», recuerda la poeta bilbaína. Ahora, ganada toda su libertad, «y sin acoquinarme ante nada», tiene su propia parcela. «Solamente mía».

Denuncia

Desde ese lugar en el mundo mira a su alrededor y escribe. «La poesía es otra forma de ver el mundo. Como no nos gusta lo que vemos, buscamos el otro lado, a veces el amable. Y en ese sentido la poesía tiene que denunciar, no ser un simple florero», sostiene. Nada de perfecciones formales como único objetivo. «La poesía no es cómoda, es una okupa que vive en esta sociedad».

Los temas del día a día, las normalidades que pueden no serlo tanto, «la luz que está ahí encerrada»: De eso trata 'Música de aldaba', un poemario que el jurado del Premio San Juan de la Cruz definió como «ágil y juvenil», tal vez esperando descubrir tras los versos a un nuevo y joven valor. «Tengo 69 años. No sé porqué dijeron eso. Son mis vivencias. He vivido mucho y eso tiene que notarse», se sorprende la autora.

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