«Fui sentenciado a muerte y sobreviví: soy un privilegiado»

«Vivimos en un mundo en el que los derechos son violados en muchos países», dice el ganador del premio Unesco-Bilbao

DAVID S. OLABARRI| BILBAO
Hessel sigue luchando por un mundo más justo. / B. AGUDO/
Hessel sigue luchando por un mundo más justo. / B. AGUDO

A sus 91 años, Stéphane Hessel ha dedicado la mayor parte de su vida a trabajar por un mundo más justo. Luchó en la resistencia antinazi durante la Segunda Guerra Mundial. Fue capturado y torturado en un campo de concentración alemán, donde consiguió esquivar varias veces a la muerte. Pocos años después participó con otras 17 personas en la redacción de los Derechos Humanos. De aquel grupo sólo sobrevive él. Y hoy será recibido por el Alcalde, Iñaki Azkuna, después de haber sido galardonado con el primer premio Unesco-Bilbao, que conmemora el 60 aniversario de la Declaración Universal.

-Después de una vida como la suya, no parece sencillo centrarse en la defensa de los Derechos Humanos y no en la venganza.

-Primero, yo nací en Alemania y, durante mis primeros años de vida, crecí bajo la luz de la gran tradición alemana, pensando que los judíos y alemanes podían vivir juntos sin problemas. La otra razón por la que siempre me he interesado por estos valores es porque me considero a mí mismo un superviviente privilegiado. Fui sentenciado a muerte por los alemanes y sobreviví; después, escapé de un campo de concentración; me capturaron otra vez y volví a salvarme. Cuando acabó todo eso, en 1945, sentí responsabilidad. También he estado influenciado por Jean-Paul Sartre, que fue el filósofo de mi años de estudiante. Desde entonces he tratado de utilizar mi posición en la diplomacia francesa para conseguir estar lo más activo posible en esta tarea.

-¿Cree que las nuevas generaciones son conscientes de lo importante que son estos valores?

-Esto me parece un asunto importante. Hace unos días, en Hannover, tuve un encuentro con 120 jóvenes a los que les hablé de la responsabilidad de las nuevas generaciones. Les dije que piensen en las cosas que ellos pueden conseguir, más allá del consumismo y de la vida privada. Les expliqué que eso no es suficiente para ser un buen ciudadano, que necesitamos avanzar como personas en la defensa de estos valores.

-¿Cómo percibe la Declaración que redactó en el contexto actual?

-La declaración, hace ya 60 años, fue sólo el comienzo del trabajo a favor de los Derechos Humanos en las Naciones Unidas. Pero todavía vivimos en un mundo en el que los Derechos Humanos son violados por muchos países, incluso los más importantes. Estamos en un momento en el que se debe dar un nuevo paso adelante.

-¿Considera que estamos peor que hace diez años?

-Sí. No han sido muy favorables. Pero digamos que peor que hace ocho años. La fecha clave es el 11-S. En este tiempo se ha creado una sensación generalizada de necesidad de seguridad mayor que la necesidad de libertad. Han sido 8 años duros para los Derechos Humanos con la presidencia de George Bush, quien no ha respetado los Derechos Humanos, ni en su guerra en Irak, ni en su prisión de Guantánamo, ni en Abu Graib. Además, está Israel, que en los últimos 40 años nunca ha acatado las resoluciones del Consejo de Seguridad y que ha estado golpeando muy fuerte a sus vecinos.

«Espíritu cívico»

-¿Sigue siendo optimista?

-Lo soy porque creo que los ciudadanos normales en Europa están muy conectados unos con otros a través de sus derechos. También creo en el espíritu cívico de los europeos, que va más allá de sus propios países. Mi primer deseo es ver una solución para el problema entre Israel y Palestina. El premio que he recibido de mis amigos de Bilbao (25.000 dólares) lo he donado a un grupo que trabaja en Palestina y que se llama La Voix de l'Enfant, que trata de ayudar a los niños en los campos de refugiados. También podemos ser optimistas con la elección de Barack Obama. Además, tenemos una pequeña esperanza en asistir a una mejora en la política común a nivel exterior de la UE, y vemos cómo cada vez más y más organizaciones no gubernamentales que trabajan en este tema a lo largo del mundo.

-¿Qué opina del papel que ha desempeñado la comunidad internacional en la guerra de Gaza?

-Estoy muy disgustado porque Israel no ha recibido presión real. Israel ha estado actuando con impunidad durante años. Tengo la sensación de que Europa es tímida con Israel. Podemos entender la timidez de un país como Alemania, por todo lo que pasó con los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Y también la timidez de Francia. Pero existe demasiada timidez. Y en Estados Unidos es todavía peor. No estoy en contra de Israel. Soy partidario de una Israel fuerte. Pero creo que habrá más seguridad con la existencia de un Estado palestino fuerte. Todo el mundo sabe que sólo existe una solución, que es la existencia de dos estados con la capital en Jerusalén.