Los bancos niegan a Ría 2000 un crédito para el nuevo Garellano

Ninguna entidad quiere aportar los 26 millones del préstamo que han quedado sin cubrir El suelo ha perdido un 15% de su valor por la crisis inmobiliaria

TERESA ABAJO| BILBAO
La transformación del solar de Garellano, de 60.000 metros cuadrados, en una zona residencial financiará el soterramiento del tren en Basurto. / BORJA AGUDO/
La transformación del solar de Garellano, de 60.000 metros cuadrados, en una zona residencial financiará el soterramiento del tren en Basurto. / BORJA AGUDO

Al igual que tantos particulares y pequeñas empresas, Bilbao Ría 2000 se ha encontrado con serias dificultades a la hora de conseguir un crédito. Una de las cuatro entidades que estaban dispuestas a financiar la ambiciosa operación de Garellano se echó atrás, lo que ha dejado un vacío de 26,2 millones de euros que de momento, en plena crisis económica, ningún banco quiere cubrir. El varapalo afecta a un proyecto crucial para la sociedad pública, que con las obras de Abandoibarra ya encarriladas tiene en el entorno de Basurto el nuevo frente de regeneración de la ciudad.

La entidad decidió embarcarse en el mayor préstamo de su historia, de 105 millones, para financiar el soterramiento de las vías de Feve y el traslado de la Policía Municipal y los Bomberos a Miribilla. En el terreno de Garellano que ahora ocupan los servicios de emergencia está previsto edificar 1.150 viviendas, la mitad protegidas, que juegan un papel clave en la operación: con su venta se espera pagar el crédito, la propia urbanización y la transformación del edificio de Zankoeta en un gran centro cívico.

Las piezas encajan, pero, como en el dominó, corren el riesgo de perder el equilibrio. Se llegó a un acuerdo con cuatro bancos -BBK, BBVA, Santander y Caja Laboral- para que cada uno aportara 26,25 millones con un plazo de devolución de diez años. El mismo día en que se iba a suscribir el préstamo, el 17 de diciembre de 2007, el Santander se echó atrás al estar en desacuerdo con el tipo de interés, euríbor más 0,15%. La escritura se firmó con los otros tres por un importe de 78,7 millones y se incluyó una cláusula adicional para ampliar el límite de crédito.

El problema es que cuando, meses después, Ría 2000 pidió a los tres bancos firmantes que cubrieran el dinero que falta, todos ellos se negaron. El Santander seguía sin querer entrar, así que la sociedad institucional se ha dirigido a una amplia nómina de entidades: Banco Pastor, Ipar Kutxa, Deutsche Bank, Caja Navarra, Caixa Catalunya, Credit Agricole, Banco Guipuzcoano, Caixa Galicia, Caixa Nova, Bankinter, Barclays Bank, Banco Popular, Caja Madrid, La Caixa, Banco Sabadell y Banesto. Aunque les ha dado de plazo para contestar hasta el día 15 de este mes, algunas ya han adelantado su negativa. La sociedad ha asumido que será imposible cerrar la operación en las condiciones con las que se venía trabajando hasta ahora, y estudia hacer una gestión con el Banco Europeo de Inversiones.

Ajustar gastos

Tal como se temía, la crisis económica amenaza las grandes obras de la ciudad en dos sentidos. Además de cerrar el grifo de los créditos, el parón inmobiliario devalúa el principal capital de la sociedad urbanística, los terrenos que, una vez recalificados, salen a la venta para uso residencial. Ese ha sido el modelo desde el principio y hasta ahora ha funcionado sin problemas, alentado por un ciclo de bonanza económica. Pero los solares para construir pisos ya no valen su peso en oro, por bien situados que estén.

El suelo de Garellano ha perdido un 15% de su valor residual desde 2005, cuando se realizó el primer plan de viabilidad de la operación. Ahora se sitúa en 155 millones de euros, según un informe de la consultora Irea que en sus conclusiones describe «una rentabilidad muy ajustada». Las instituciones juegan con la baza de que la promoción no saldrá a la venta hasta dentro de varios años, cuando se espera que haya pasado el temporal de la crisis. Aun así, la fórmula de vender pisos para financiar la regeneración de la ciudad ya ha quedado en entredicho, y eso tiene implicaciones que no sólo afectan a Garellano. Los otros dos grandes escenarios del nuevo Bilbao, Olabeaga y Zorrozaurre, se asientan sobre los mismos pilares.

La sociedad, que siempre ha buscado el equilibrio entre ingresos y gastos, afronta un escenario de incertidumbre. De momento, se verá obligada a ajustar al máximo los gastos del soterramiento de Feve y la comisaría de Miribilla, tanto en infraestructuras como en urbanización. Como norma general, adecuará el calendario de obras a las previsiones actualizadas de ingresos, lo que implicará que algunas actuaciones queden sobre la mesa si las cuentas no cuadran. Mientras se buscan fórmulas para llenar el vacío del plan financiero, el diseño urbanístico del nuevo Garellano empieza a tomar forma. Este mes acaba el plazo para que los cinco equipos de arquitectos finalistas presenten sus propuestas. Sus maquetas se expondrán al público y el jurado elegirá el proyecto ganador en marzo.

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