Botas venenosas

Una vecina de Vitoria lidera una plataforma de afectados por una sustancia que se encuentra en calzado chino y que provoca graves quemaduras en la piel

MARÍA ZABALETA| VITORIA
Una mujer se prueba unas botas en una zapatería sin relación con el caso. / EL CORREO/
Una mujer se prueba unas botas en una zapatería sin relación con el caso. / EL CORREO

Una sustancia denominada dimetilfumarato, clasificada como «nociva por vía dermal» por el Ministerio de Sanidad y Consumo y usada en productos de fabricación china, es la supuesta causante de las eccemas, ampollas y quemaduras en el cuerpo sufridas por cientos de consumidores. La alarma saltó en España hace al detectarse en octubre tres casos de «reacción alérgica grave» -dos en Murcia y uno en Barcelona- por contacto de la piel con unos sofás-relax de origen asiático. Desde entonces, los episodios de alergia producidos presuntamente por esta sustancia se han multiplicado y han saltado de sector. Ahora es la industria del calzado -distribuidores y comercializadores incluidos- la que está en el centro de la polémica de los productos chinos supuestamente contaminados. Porque, pese a tratarse de botas, zapatillas y zapatos 'made in China', los artículos infectado por el dimetilfumarato se puede encontrar en todo tipo de establecimiento.

El origen de esta suerte de epidemia se halla en unos pequeños saquitos introducidos en el interior de las botas. En algunos casos, en vez de contener gel de sílice para absorber la humedad, guardan dimetilfumarato para preservar el calzado de los hongos. Sin embargo, lejos de actuar como agente antihumedad -su uso como biocida se encuentra, de hecho, prohibido en la Unión Europea-, esta sustancia provoca graves reacciones alérgicas y quemaduras en la piel.

«Como un botijo»

La alerta saltó hace escasas semanas en la web www.todoalergias. com, a raíz de la denuncia de Marga Santamaría, una afectada vecina de Vitoria, que colgó en ese portal una foto de su pie en pleno proceso de inflamación. Su caso destapó entonces la caja de los truenos y puso en la pista de la posible causa de su dolencia a decenas de personas en toda España.

Y es que la reacción que provoca el dimetilfumarato nada más entrar en contacto con la piel es idéntica en todos los episodios detectados hasta la fecha: picor que luego se transforma en hinchazón, sarpullidos, ampollas, enrojecimiento y oscurecimiento de la piel.

El proceso alérgico se desata pocas horas después de que el pie entra en contacto con la bota infectada con ese producto. «Comienzas a sentir picor. Poco a poco, el pie se va inflamando y enrojeciendo hasta que se pone como un botijo», explica Marga Santamaría, que lidera la plataforma de afectados creada a través de www.todoalergias.com.

Más adelante, los primeros síntomas dan paso a un cuadro de dolor «agudo» para que el que sólo existe tratamiento médico sintomático: corticoides en crema aplicados en los pies, inyectados u orales para reducir la inflamación; antihistamínicos para contrarrestar la reacción alérgica y antibióticos para prevenir una posible infección. Pese a ello, puede llegar a transcurrir «más de un mes» hasta que las quemaduras desaparecen y el paciente es capaz de recuperar su vida normal.

Alerta en Europa

Mientras que en España las autoridades sanitarias no han activado por ahora ninguna alerta, en varios países de la UE el 'caso del calzado' ha alcanzado una gran repercusión. En Italia, por ejemplo, la Policía se incautó a finales de septiembre de más de un millón y medio de zapatos procedentes de China que, según los análisis, contenían una sustancia «altamente tóxica».

Semanas más tarde, el dimetilfumarato hizo saltar las alarmas en Francia, donde ya se había detectado un importante brote alérgico provocado por una gama de sillones y sofás-relax fabricados en China y comercializados en Europa por diversos distribuidores. El pasado mes de junio, una multinacional especializada en mobiliario para el hogar retiró los sofás del mercado y remitió una carta a todos los compradores ofreciéndoles un cambio de producto o el reembolso del dinero. Desde entonces, 800 personas han efectuado la devolución y 400 más han pedido una indemnización por haber sufrido reacciones alérgicas de diverso grado.

En el Reino Unido, el brote fue advertido ya a finales del año pasado y se calcula que el número de afectados puede rondar los 2.000.

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