PNV y PSE apuestan por pasar página y negociar la unión de las tres cajas vascas

Iñigo Urkullu y Patxi López coinciden en la necesidad de abrir un proceso que culmine con un pacto para reformar la legislación

MANU ALVAREZ| BILBAO
Patxi López, durante su comparecencia de ayer para hablar de la frustrada fusión. / MAITE BARTOLOMÉ/
Patxi López, durante su comparecencia de ayer para hablar de la frustrada fusión. / MAITE BARTOLOMÉ

El proyecto de fusión entre la BBK y la Kutxa ha muerto. Tras ese intento fallido, es preciso mirar al futuro y trabajar en una alianza entre esas dos cajas y la Vital alavesa, basada en el consenso más amplio posible, para afrontar el impacto en el sector de la crisis financiera y, además, para reforzar el servicio que prestan a la sociedad vasca. Éste es, en términos sintéticos, el mínimo común denominador de los pronunciamientos que realizaron ayer los líderes del PNV y del PSE, Iñigo Urkullu y Patxi López. El dirigente socialista, incluso, confirmó que llevará ese proyecto en el programa con el que se presentará a las elecciones de marzo.

A pesar del esfuerzo en pasar página y rebajar el tono del enfrentamiento que han mantenido en los últimos días por la fallida integración a dos bandas, ambos aprovecharon la ocasión para responsabilizarse mutuamente de ese revés y acusarse de defender sus encontradas posturas por puros intereses partidistas.

Eludir el consenso

Así, Patxi López reiteró que «las cosas se han hecho mal» y reprochó a los nacionalistas haber eludido la búsqueda de consensos «en su enésimo intento por controlarlo todo en este país». Mientras, Iñigo Urkullu señaló directamente a los socialistas y a todos los opositores a la fusión 'a dos' -el sindicato ELA, la izquierda abertzale y, al parecer, varios miembros de Ezker Batua- como responsables de haber cercenado una iniciativa «basada en un proyecto económico, financiero y empresarial, que redundaba en beneficio de los ciudadanos vascos y no de los partidos políticos».

En esa misma línea, el lehendakari se reconoció anoche «apenado» porque, en su opinión, «se ha perdido una gran oportunidad para crear un instrumento de enorme potencial para actuar en apoyo de las familias y las empresas». Juan José Ibarretxe arremetió contra el PSE por «abortar una buena operación para este país formando una minoría de bloqueo (en la asamblea de la Kutxa) con el PP y Batasuna», y proclamó que le «dolió muchísimo que lo celebraran con champán». «Algunos han confundido el atún con el betún», sentenció.

Urkullu, sin embargo, puso especial interés en mirar más al futuro que al pasado y en dejar claro que el nuevo terreno de juego pasa por un entendimiento político amplio y por un proceso que tenga en cuenta no sólo a las cajas vizcaína y guipuzcoana, sino también a la Vital. En lo que fue interpretado como una matización al líder del PNV en Guipúzcoa, Joseba Egibar, el máximo responsable del EBB señaló que «no se puede hablar de un final de ciclo (de las fusiones) cuando estamos hablando de necesidades de la ciudadanía». Su partido «no cejará» en favorecer que las entidades vascas del sector ganen tamaño -explicó- para afrontar con mayores garantías la crisis financiera mundial y la falta de liquidez, en un contexto en el que el previsible empeoramiento de la economía el próximo año hará más necesario adoptar decisiones de ese tipo. Además, se comprometió a «sumar esfuerzos en ese empeño».

En la misma línea se manifestó el presidente del PNV en Álava, Iñaki Gerenabarrena, quien coincidió en considerar que el proyecto 'a dos' ha quedado «abortado para siempre» y subrayó que «la fusión 'a tres' caerá» antes o después. El 'burukide' llegó a asegurar que su partido «será el primero en plantear en el Parlamento la modificación de la Ley de Cajas» para propiciar una integración entre la BBK, la Kutxa y la Vital.

«Hablar desde hoy»

Por su parte, el secretario general de los socialistas vascos quiso atajar las acusaciones de que el PSE no favorece la construcción de elementos positivos para el País Vasco y emplazó al resto de fuerzas políticas a iniciar una negociación inmediata. «Estamos dispuestos a hablar desde hoy, desde ayer diría yo, sobre la mejor fórmula de reforzamiento de las tres cajas si el objetivo es conseguir una mayor eficacia en su obra social y que se hagan apuestas estratégicas por el entramado empresarial vasco y por la financiación de las familias». Con esas palabras, López telegrafiaba en público una oferta que la pasada semana realizó a los presidentes de la BBK y la Kutxa, y que confirmó a EL CORREO, después de pedirles que paralizasen su fusión: «Negociar de forma inmediata la reforma de la Ley de Cajas con el PNV y tenerla lista para que sea presentada en el Parlamento vasco en el mismo momento en que se abra la nueva legislatura» tras las elecciones autonómicas de marzo.

Eso sí, el PSE quiere evitar aristas antes de la cita con las urnas. Por ello, López insistió en que la fusión es «tan sólo una de las posibilidades» y que él prefiere utilizar el término «unión». «Existen también otras opciones -matizó- que se están experimentando en otras comunidades -fusiones virtuales, reforzamientos de colaboración en proyectos comunes, etc- que pueden ser igualmente eficaces. No podemos plantear un proyecto en términos estrictamente financieros, para eso tenemos los bancos. Las cajas son otra cosa», concluyó.

Mientras, el PP vasco, por boca de su secretario general, Iñaki Oyarzábal, señaló que la frustrada integración entre la BBK y la Kutxa demuestra que el PNV «ya no es capaz de liderar los proyectos económicos de este país». También criticó al PSE «por retomar el proyecto de fusión 'a tres' a las pocas horas de fracasar» ese proceso.