La BBK prescinde de la Kutxa y la Vital y se vuelca en su crecimiento en solitario

La entidad vizcaína quiere pasar la página de la fusión y reforzar su expansión, proceso en el que no descarta abrir oficinas en Álava y Guipúzcoa

CARMELO LEZANA| BILBAO
GRÁFICO: DANIEL GARCÍA/
GRÁFICO: DANIEL GARCÍA

¿Y ahora qué? El fracaso de la fusión entre la BBK y la Kutxa plantea un escenario que los presidentes de ambas entidades, Xabier de Irala y Xabier Iturbe, no querían ni contemplar. Su integración habría alumbrado una caja con garantías para afrontar desde la fortaleza la actual situación de crisis. Pero, una vez más, no ha sido posible -en este caso por cuatro votos- y deberán seguir navegando solas. Bien de manera temporal hasta que, según mantienen muchos analistas, se aborde un nuevo intento de fusión a tres después de las elecciones autonómicas de marzo; bien de forma indefinida. Hoy, la Bilbao Bizkaia Kutxa apuesta por esta opción. Quiere pasar página, olvidarse de la fallida operación y volcarse en su crecimiento, al margen de las entidades guipuzcoana y alavesa. Lo hará reforzando posiciones en distintos segmentos de mercado e impulsando su expansión, hasta el punto de que en el futuro ni siquiera descarta abrir oficinas en Guipúzcoa y en Álava.

Tras el jarro de agua fría que supuso la falta de apoyos en la asamblea de la Kutxa, que a la postre tumbó una fusión preparada durante cinco meses, tanto Irala como Iturbe realizaron sendas declaraciones en las que hacían planteamientos de futuro muy dispares. El presidente de la Kutxa -incapaz de sumar los apoyos necesarios para la integración- seguía apostando claramente por la fusión. «El proyecto ya está establecido y seguirá adelante», sentenció. En la otra cara de la moneda, el máximo responsable de la BBK avanzaba por una senda distinta. Pese a reiterar que el planteamiento arrumbado era «el mejor camino», dejó claro que «hay otros». Terminó con un claro aviso a navegantes: «Y, ahora, a trabajar para la BBK» con un único objetivo, que la caja vizcaína se convierta «en la Kutxa de referencia en Euskadi».

Sin tirar la toalla

Quienes conocen a Xabier de Irala y hablaron con él tras el inesperado resultado del cónclave de la caja guipuzcoana, no albergan dudas. «No va a arrojar la toalla a pesar del varapalo». Todo lo contrario. «Seguirá tirando del carro con más fuerza que nunca».

A partir de esa premisa, la BBK tiene «muy clara» su estrategia de futuro: «crecer, crecer y crecer». Pero en solitario. Irala era un auténtico convencido de que la fusión iba a permitir a la nueva Kutxa jugar en primera división y convertirse en una «caja de referencia» en España. A su juicio, sin la integración ese objetivo se complicaba porque «podríamos acabar siendo un chiringuito, más grande o más pequeño, pero sin poder jugar en primera».

Pues bien, va a tratar por todos los medios de conjurar ese riesgo. Su propósito, dotar a la BBK de mayor dimensión, pero olvidándose de la fusión, opción sobre la que «no quiere saber nada», admiten fuentes cercanas al ejecutivo. El impulso a una estrategia en solitario se traduce en la aplicación del plan director de la caja, al que aún le quedan dos años de vigencia, hasta 2010.

Ese plan contempla varias vías de ataque con el objetivo de crecer dos puntos por encima del mercado. La primera es la segmentación. En la práctica, una decidida apuesta por los negocios de banca privada y de empresa ante la desaceleración registrada en el negocio hipotecario por el crack del ladrillo.

Además, la entidad vizcaína prevé reforzar su expansión. Tras reordenar su red exterior, se plantea impulsar nuevas aperturas de oficinas con un esquema en el que no descarta atacar dos mercados hasta ahora inviolables: Álava y Guipúzcoa. El pacto de no agresión entre las tres entidades de Euskadi y la de Navarra -Competencia sancionó por ello a las cuatro cajas con 24 millones de euros de multa- habría llegado a su fin, y dentro de no mucho tiempo podrían verse locales de BBK en los otros territorios.

También va a tener puesto el punto de mira en otras regiones y estará «muy atenta» a las oportunidades que brinde la crisis para adquirir redes de entidades competidoras. Latinoamérica -Chile y México- es considerada por la caja vizcaína una buena opción para crecer internacionalmente.

Menos cesiones

El patrón sobre el que comenzará a trabajar la BBK de forma inmediata dibuja un escenario que, en principio, queda al margen de una hipotética fusión después de las elecciones de marzo, opción por la que apuestan los principales partidos tras el fracaso del pasado viernes.

A día de hoy, los máximos responsables de la caja vizcaína descartan esa eventualidad. Pero si se materializara, no dudan de que «la situación sería totalmente distinta a la actual». Los medios consultados enfatizaron que la BBK no tiene intención de admitir las «cesiones» que ahora iba a realizar para facilitar el nacimiento de la Kutxa. El planteamiento se resume en un dicho popular: que cada palo aguante su vela. «La BBK va a seguir creciendo porque tiene músculo y lo previsible es que la Kutxa y la Vital no puedan seguir ese ritmo, con lo que la desproporción va ser cada vez mayor. Eso va a condicionar cualquier acuerdo futuro», según fuentes de la entidad vizcaína. En suma, defenderá básicamente lo suyo y, de plantearse de nuevo la fusión, piensa endurecer las condiciones.

La Kutxa puede tener más complicado su futuro en solitario. Pese a que cuenta con buena posición en los ratios de solvencia y liquidez, sus limitaciones son mayores. El propio Iturbe admitió ante los asambleístas, mientras intentaba convencerles de las bondades de la fusión, que el fracaso del proceso podría provocar en el actual escenario de crisis caída de beneficios, menor aportación a la obra social y un apoyo más limitado al mercado guipuzcoano. Sobrevuela también el futuro del propio Iturbe, ante las numerosas voces que no descartan su dimisión al no haber superado el proyecto en el que se ha volcado desde que llegó a Kutxa, antes del verano.