'Txiki' Muñoz, un producto de la factoría ELA

El nuevo secretario general, un riojano-alavés que frisa los 50, suma más de 30 años de militancia en el sindicato

J. L. GALENDE| BILBAO
Adolfo Muñoz, ayer en el congreso. / BORJA AGUDO/
Adolfo Muñoz, ayer en el congreso. / BORJA AGUDO

La dirección de ELA seguirá estando a partir de hoy en manos de un titulado superior -situación inhabitual en las organizaciones obreras hasta hace unos años-, aunque la experiencia universitaria de Adolfo Muñoz -'Txiki' para todos- está en las antípodas de la de su predecesor, José Elorrieta. Mientras éste pasó por un centro tan emblemático como la Comercial de Deusto, él es licenciado en Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), una forma de obtener la titulación que revela mucho del carácter de una persona: afán de superación, capacidad de sacrificio al tener que simultanear trabajo y formación, tenacidad...

Virtudes, todas ellas, que aplicadas a su trayectoria sindical le han llevado a la dirección de la primera central vasca y, en lo personal, a ser euskaldun cuando el euskera no es su idioma materno. En los últimos años, en especial desde que se convirtió en el 'delfín' de Elorrieta, ha intensificado sus estudios de la lengua vasca hasta pasar varios meses en un 'barnetegi' y es capaz, como ha demostrado en numerosos mítines, de dirigirse a los trabajadores en ella.

Austero y discreto

Quienes conocen de cerca a 'Txiki', que superó el fallecimiento de dos personas muy próximas -su esposa, a los dos años de casado, y su mentor en el sindicato, Eduardo Markinez-, le describen como «austero», «discreto» y «amigo de sus amigos». Cultiva con ellos la afición por el monte en sus días libres, aunque «su principal pasión es el sindicalismo».

Nacido en Baños de Ebro (Rioja Alavesa) en 1959, su designación como secretario general de ELA ha sido esperada con mucha expectación; en especial, por las consecuencias que pueda tener en la línea de actuación del sindicato líder en el País Vasco, enfrentado en los últimos años a empresarios, administraciones y otras centrales por la aplicación de una estrategia de confrontación a todos los niveles que, según sostienen sus críticos, casi ha convertido a ELA «en una organización antisistema».

Del metal

Adolfo Muñoz, que frisa los 50 y milita en la central desde que era muy joven -entró en 1975-, es un producto cien por cien de la factoría ELA, donde ha ido escalando puestos de forma paulatina y sólida desde que en 1989 accediera a la Federación de Servicios Públicos como responsable de Álava. Su carrera había comenzado con la participación en el congreso de Euba-Eibar, en 1976.

'Txiki' procede del sector del metal; en concreto, de la empresa Cegasa, en la que trabajó 14 años y fue delegado de personal. Había llegado a esta compañía desde su localidad natal de la mano de su padre, y en ella conoció a Markinez, histórico militante alavés de ELA, que sería su introductor en sindicato. Una vez en la estructura de éste, ya liberado, fue ocupando cargos cada vez más relevantes: responsable comarcal de Vitoria, secretario general de la poderosa Federación del Metal -donde estuvo sólo un año- y miembro de la dirección confederal a partir de 2004.

Fue su inclusión en la ejecutiva que salió del congreso de aquel año, como responsable de negociación colectiva, la que desveló que la central tenía planes a largo plazo para él. Primero, porque era uno de los más veteranos tras la operación de relevo generacional que se estaba realizando; y después, por la elevada responsabilidad que se le atribuía en una organización que vivía en permanente estado de confrontación en la acción sindical. Cuando hace un año ocupó el puesto dejado vacante por el histórico e ideólogo Germán Kortabarria en la secretaría general adjunta, se confirmó de forma oficial lo que era ya un hecho asumido por la organización: que sucedería al emblemático José Elorrieta, quien se veía obligado a dejar la dirección de ELA por cumplir 58 años, como establecen los estatutos.

Fiel al guión

A la vista de su trayectoria y del tiempo que lleva en puestos ejecutivos, la conclusión generalizada en los ambientes empresariales, sindicales y políticos de Euskadi es que Muñoz seguirá con fidelidad el guión escrito por ELA en los últimos años, recogido en las ponencias y resoluciones que los delegados están aprobando en este congreso. Si acaso, hay quien ha percibido un cambio en las formas y en las expresiones, «menos agresivas».

Su reciente actuación en puestos clave de la organización, permiten pensar a los agentes sociales vascos que, con la llegada de 'Txiki', el compromiso político de que ha hecho gala ELA en los últimos tiempos puede perder peso en favor de una acción más nítidamente sindical. Sus últimas declaraciones públicas, realizadas el pasado lunes en Bilbao, enfatizan lo que es su ideología y los principios que defiende. «Los neoliberales han conseguido que la política se ponga al servicio del capital y los empresarios», señaló el secretario general 'in pectore'. Una opinión convertida en todo un aviso a navegantes cuando precisó que se estaba refiriendo a la política que practican tanto el Gobierno vasco como las diputaciones forales -en especial en su vertiente fiscal- y el Ejecutivo central. Y como colofón de lo que figura en el frontispicio de su pensamiento más profundo, otra frase pronunciada ese mismo día: «El sindicato está en la sociedad para favorecer un reparto más justo de la riqueza».

Por ello, nadie cree que puede haber una reorientación en la línea sindical seguida por ELA, ahora mismo sintetizada en una expresión de Adolfo Muñoz para referirse a la patronal y la Administración: «No vamos en el mismo barco».

En consecuencia, no se esperan cambios en su estrategia contraria al diálogo social y las reformas laborales, que denosta, y a las que únicamente atribuye retrocesos en las relaciones entre patronos y empleados.