«Las piezas son auténticas, pero no soy responsable de certificar las inscripciones»

El director de Veleia sostiene que sólo se ocupó de la parte arqueológica y se niega a hablar de las falsas epigrafías, «porque no es mi disciplina»

MARÍA JOSÉ CARRERO| VITORIA
El arqueólogo Eliseo Gil, ayer, durante la entrevista en la que manifestó su malestar con el trato recibido por parte de la Diputación. / JESÚS ANDRADE/
El arqueólogo Eliseo Gil, ayer, durante la entrevista en la que manifestó su malestar con el trato recibido por parte de la Diputación. / JESÚS ANDRADE

El miércoles, cinco investigadores calificaron de falsos los hallazgos de Iruña-Veleia, entre los que se encuentra un dibujo de la crucifixión de Jesús que, al datarse en el siglo III, se había presentado como el primer calvario del Cristianismo. Los científicos tampoco han validado la autenticidad de los textos en euskera y latín fechados entre los siglos IV y VI. Dos días después, el arqueólogo que durante catorce años ha dirigido las excavaciones se defiende. «Mantengo que las piezas son auténticas, pero no soy responsable de certificar las inscripciones», se defiende Eliseo Gil.

-¿Le pillaron por sorpresa las demoledoras conclusiones de los investigadores?

-Me ha pillado por sorpresa el desarrollo de los últimos acontecimientos. Las últimas 48 horas han sido una especie de pesadilla.

-¿No había barajado la posibilidad de que los investigadores iban a decir que la representación del calvario y los textos en euskera y latín eran falsos?

-Para nada.

-Pero usted ha participado en una serie de reuniones de la comisión. Ya vería por dónde iban a ir las conclusiones.

-Estas reuniones han sido relativamente breves. Han sido cinco. La última, el miércoles, fue para la entrega de los informes finales por cada una de las personas participantes por áreas temáticas en la comisión.

-Imagino que en ese encuentro ya adelantarían las conclusiones que por la tarde se hicieron públicas en las Juntas Generales de Álava.

-Se planteó un resumen de las conclusiones por cada una de las personas. ¿Qué tiene eso que ver con todo el desarrollo ulterior, que tuvo lugar unas horas después?

-¿Quiere decir que le molestó que el informe de cada experto se trasladara a las Juntas sólo unas horas después?

-Quiero decir que cada uno debería haber expuesto su informe y repartirlo al resto y dar un tiempo, el que sea, para estudiarlo y después volvernos a reunir y hablarlo. Eso habría sido lo normal.

-La diputada Lorena López de Lacalle ha anunciado que tiene unos diez días de plazo para hacer sus alegaciones. ¿Qué va a decir?

-¿Qué alegaciones tengo que presentar? ¿Estoy acusado de algo?

-Ha sido el responsable de las excavaciones. Los expertos dicen que los hallazgos son falsos, así que todas las miradas se dirigen a usted.

-Ya, pero habrá que formular precisamente en base a qué todo es presuntamente falso, un fraude, una mentira o una voluntad de 'equis'... No he leído los informes. Cuando los lea, podré hablar.

-Los filólogos Gorrochategui y Lakarra fueron tajantes. También el arqueólogo Julio Núñez y el historiador, especialista en Epigrafía, Juan Santos Yanguas. Ninguno validó la autenticidad de los óstraca. El químico Madariaga fue menos preciso, por la dificultad de determinar si los textos y dibujos de las cerámicas se corresponden con la misma época de las piezas.

-Poco puedo decir de lo que opinan los lingüistas y los epigrafistas. No es mi campo. No tengo capacidad para evaluar lo que dicen y menos un resumen.

-Lo que ha dicho Gorrochategui no le puede sonar a nuevo. Desde hace dos años sostiene la misma tesis. ¿En este tiempo no ha pedido opiniones a otros lingüistas, a otros arqueólogos o a otros epigrafistas?

-A otros arqueólogos, desde luego, pero yo confíaba en que la comisión hiciera su trabajo de una forma normal.

-¿Mantiene que esas inscripciones son auténticas o no?

-Yo me ocupo de la parte arqueológica. Desde el punto de vista arqueológico, no se me han presentado pruebas que demuestren lo contrario. Yo no me puedo saltar a otra disciplina que no es la mía.

-Desde el punto de vista arqueológico, ¿cómo se entiende que aparezca la palabra 'Nefertiti', un nombre acuñado en el siglo XX?

-Hablamos de cuestiones diferentes. Hablamos de una interpretación de lo que aparece en una inscripción cuando la Arqueología lo que hace es determinar la procedencia, la situación del objeto, las circunstancias.

-Y el calvario, ¿es o no del siglo III?

-Mantengo que existe un registro estratigráfico, un objeto arqueológico, un registro arqueológico, una documentación y unas interpretaciones que se pueden generar. En principio, no tengo pruebas objetivas que me permitan, a día de hoy, otra hipótesis.

«Puedo estar equivocado»

-Dice Gorrochategui que a los diez días de ver las primeras piezas, ya le dijo que eran falsas.

-No lo recuerdo para nada. Probablemente él y yo tengamos memorias selectivas o lagunas...

-Sostiene que nadie le ha demostrado que el calvario no es del siglo III. ¿Qué me dice de las inscripciones, de los textos en latín y euskera?

-Las inscripciones no son mi campo.

-Pero usted dijo en sendas ruedas de prensa que el calvario era del III y los textos en euskera del IV al VI.

-Las inscripciones son objetos arqueológicos como los demás, salvo que alguien me demuestre lo contrario. Las trato como un objeto arqueológico más, que es como está puesto en el informe, a reserva de la capacidad de equivocarse que, por cierto, tienen todos menos yo.

-¿Qué me dice de la aparición de la palabra 'Descartes', un filósofo del XVII?

-Yo no la veo por ninguna parte, pero puedo estar equivocado.

-¿Y de máximas como 'El hombre propone y Dios dispone', de un monje del siglo XV?

-¿Quién puede demostrar que la primera vez que aparece esa máxima es en el siglo XV?

-¿Quién le animó a presentar públicamente los hallazgos como auténticos en 2006?

-....

-El catedrático de Historia Antigua Juan Santos Yanguas participó en aquella primera rueda de prensa.

-Es una realidad palmaria que estaba en la mesa. Y si hablamos de campos, el mío es la Arqueología. ¿Cuál es el de Juan Santos?

-Creo que la Epigrafía.

-Bien.

-¿Se ha sentido traicionado por Santos Yanguas por haber defendido antes la autenticidad de las inscripciones y ahora haber elaborado uno de los informes más duros respecto a su falsedad?

-¿Traicionado? Jamás. Como reivindico para mí el derecho a equivocarme, se lo respeto a los demás.

-¿Se equivocó Santos Yanguas cuando verificó dibujos y textos?

-Yo no digo eso. Sólo digo que otras personas a lo largo de un proceso de investigación han cambiado su opinión, lo que me parece totalmente razonable desde el punto de vista humano y científico. Pero para mí, pido lo mismo.

-¿Usted habría rectificado?

-Por supuesto que sí. En la primera reunión dije: «Dejo todos los prejuicios fuera y espero que todos hagamos lo mismo». Admito todo lo que me puedan demostrar, pero no me han facilitado ni la lectura de sus estudios, siendo parte de la comisión.

-La Diputación pondrá los hechos en conocimiento del fiscal. ¿Cómo se va defender?

-Como pueda. Tengo toda la confianza en la Justicia. Al menos, tendremos un marco con una concreción y no un limbo en el que se habla de pegamento para desacreditar, cuando lo lógico es pegar dos piezas que se rompen... Pero luego no hay pegamento para reparar el honor cuando se cuestiona.

-¿Cómo se plantea el futuro?

-Aquí se ha producido un drama humano. Ésta es la única excavación del mundo a la que, de repente, por una presunta falta de rigor sin demostrar, se le retira la confianza y se cierra el yacimiento con una cadena y una empresa de seguridad. No sé a qué viene esa puesta en escena. Ha habido una desproporción y una falta de garantías absolutas.

-¿Está decepcionado con la actuación de la diputada Lorena López de Lacalle.

-Correcto.

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