El valor de la palabra

I. GÓMEZ| BILBAO

Cuando le preguntaron a Woody Allen cuáles era las palabras más hermosas, éste dijo: «Para mí no son 'te quiero', sino 'es benigno'. Cualquiera que espere un diagnóstico médico estará de acuerdo con esta afirmación». Esta peculiar respuesta del director de cine fue recordada ayer por el maestro Manuel Alcántara. El homenajeado por las X Jornadas de Prensa aludía a esta cita al hablar de la importancia de la palabra. «Con ella se pueden hacer muchas cosas», reconoció el incansable columnista.

El poeta relató una anécdota con Azorín. «Una vez le pregunté: '¿qué debo leer?'. Y él, con un hilo de voz, me respondió: '¿Es usted escritor? Pues lea el Diccionario Etimológico'. Con esta lectura he aprendido mucho». Aún existen guardianes de la palabra que la veneran.

Esta cuestión centró la mesa redonda que reunió a Alcántara, al novelista Fernando Marías, al escritor y columnista Juan Bas y al cantautor Kilo Veneno. Todos ellos coincidieron en el uso inapropiado que a veces se hace de la palabra. «Hoy pierde validez. Los universitarios cada vez usan expresiones más cortas y también influye el mundo tan ligero en el que vivimos», recalcó Veneno. Pero a la vez se produce un empleo excesivo, «que lleva a rellenar canciones, libros o artículos sin valor ni importancia», añadió el músico.

La palabra tiene una misión en cada contexto en que se utilice. «Principio de civilización, para comunicar y como instrumento de acercamiento». Algunos de estos objetivos deben estar presente en la columna, en donde «se verbaliza un pensamiento para que alguien reflexione», sintetizó Marías.

Esa búsqueda también se lleva a cabo en otros soportes. El programa 'Vaya Semanita' es todo un ejemplo de crítica social. «No queremos ofender a nadie ni emitir opiniones. Nuestro objetivo es desmitificar ciertos temas tabú con el humor. Así hemos quitado hierro al conflicto vasco», concretó Fernando Rodríguez, coordinador de guiones. Sus 'sketch' despertaron las sonrisas de los asistentes.

Fotos

Vídeos