Educación paraliza una inversión en Miribilla de 18 millones por la inestabilidad del suelo

El Gobierno vasco, que quiere construir un centro puntero de FP, pedirá al Ayuntamiento otro solar al complicarse la cimentación y hallar restos de residuos tóxicos

JOSU GARCÍA| BILBAO
El solar que debería albergar el centro de Formación Profesional se encuentra por ahora vacío. / LUIS ANGEL GÓMEZ/
El solar que debería albergar el centro de Formación Profesional se encuentra por ahora vacío. / LUIS ANGEL GÓMEZ

El Departamento de Educación del Gobierno vasco ha paralizado el proyecto para construir un centro puntero de Formación Profesional en Miribilla por las dificultades geotécnicas que presenta el subsuelo y por el hallazgo de residuos tóxicos en el terreno. El Ejecutivo autonómico tenía previsto invertir alrededor de 18 millones de euros en una iniciativa que traería un millar de estudiantes al barrio. Sin embargo, los problemas aparecidos en el solar han disparado el presupuesto del equipamiento y la Consejería no está dispuesta, en principio, a asumir un sobrecoste que podría rondar los 6 millones de euros. La comunidad educativa y algunos representantes vecinales en el distrito ya han sido informados de la decisión adoptada, según ha podido saber este diario. Desde el Consistorio se limitan a señalar que el lugar es «el único emplazamiento posible».

Hasta la fecha, el Gobierno vasco ha invertido unos 400.000 euros en estudiar a fondo la parcela, que ha sido cedida por la Administración local y está ubicada junto a la rotonda en la que confluyen la calle Juan Carlos de Cortazar y la avenida Askatasuna. Los análisis realizados advierten de la existencia de simas y un perfil geotécnico muy complejo relacionado con la explotación minera de la zona en el pasado. Las oquedades detectadas por los expertos obligarían a pilotar el edificio a una profundidad superior a los 100 metros, en algunos casos. Además se ha constatado la presencia de desechos contaminantes. «No hay lindane, pero sí parece que se han encontrado otros residuos», explican fuentes de Educación.

Estos son los dos mismos escollos con los que se han topado la Diputación y el Ayuntamiento de Bilbao durante la fase de excavación del futuro Palacio de los Deportes de Miribilla. Levantar el complejo deportivo supondrá un incremento en la factura final de 12,4 millones de euros, pero ambas instituciones han decidido asumir el encarecimiento. Una decisión que se adoptó después de una inversión inicial en estudios de 100.000 euros; cuatro veces menos de lo que se ha gastado hasta ahora el Ejecutivo autonómico. Educación prefiere «analizar concienzudamente todos los escenarios antes de tomar una determinación sobre el futuro de la iniciativa».

Además de los motivos económicos, a la consejería le preocupa la contaminación existente en el solar, que no le termina de inspirar la debida confianza. «Queremos tener la seguridad total de que no habrá ningún problema, porque un centro de enseñanza es algo muy serio», manifestaron. Con todo, la postura oficial de Educación es no dar por abandonada la iniciativa. «El plan está parado, pero no lo hemos desechado del todo todavía. Desde mayo se están haciendo nuevas catas y, si se confirman los resultados preliminares, como así parece, pediremos entonces al Ayuntamiento un nuevo emplazamiento para la escuela técnica», precisaron desde la Consejería dirigida por Tontxu Campos.

Problemas de espacio

El centro de FP está pensado para trasladar las aulas del Instituto Emilio Campuzano a un entorno más moderno y acorde con sus necesidades, ya que actualmente se ubica en un edificio histórico de Atxuri. Con más de 200 años de historia, el inmueble fue levantado para albergar un hospital. Y, hace 125 años, se transformó en la escuela de Artes y Oficios. Actualmente, la dirección tiene serios problemas para ampliar su oferta formativa por las características del bloque.

Los condicionantes son tan destacables que, por ejemplo, cada vez que se adquiere nueva maquinaria, la operación para introducirla en el equipamiento educativo obliga a cortar el tráfico de vehículos y también del tranvía en los alrededores de la escuela. Pese a que, durante dos años, los responsables trabajaron intensamente con un equipo de arquitectos para definir las necesidades del futuro inmueble, el proyecto, que iba a ocupar una superficie de 20.000 metros cuadrados y contaría con los últimos adelantos tecnológicos, se encuentra ahora mismo en el aire.

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