Inmune al ruido

El Xerez luce en el grupo de cabeza pese a comenzar en verano con 12 jugadores, salvarse 'in extremis' del descenso por impago y vivir un espinoso proceso de venta

F. RUIZ DE ESQUIDE| VITORIA
remata ante la estirada del portero del Murcia Elía en el último partido del Xerez en casa. / LA VOZ/
remata ante la estirada del portero del Murcia Elía en el último partido del Xerez en casa. / LA VOZ

El Xerez ha mostrado en el arranque liguero su capacidad para insonorizar el vestuario. En las cuatro paredes de Chapín rebotan hasta el momento todo tipo de ruidos procedentes de la delicada situación extradeportiva del club. Con su equilibrado y por momentos brillante fútbol, el conjunto de Esteban Vigo se ha vacunado contra los problemas en una entidad que arrancó la pretemporada con 12 jugadores en nómina, se salvó del descenso a Segunda B por impagos en el último día hábil y, aún hoy, purga las distorsiones internas de un espinoso proceso de venta que ha colocado a su presidente, Joaquín Morales, en el punto de mira de sus propios aficionados. Por ahora, el equipo gaditano sigue inmune a la bacteria de la desestabilización.

El expediente deportivo, que le sitúa después de once jornadas en la quinta posición de la tabla gracias a sus 18 puntos, habla de un Xerez solvente. Con un calendario hasta ahora muy similar al del Alavés, ampara su buena trayectoria en casa. Cuatro victorias -Albacete (2-1), Levante (2-0), Las Palmas (1-0) y Murcia (5-3)- y un sólo borrón, con la derrota frente al Córdoba (0-1), el único resultado extraño en su notable campaña. Lejos de Jerez, el conjunto de Esteban ha sufrido la misma serie de duros rivales que el conjunto albiazul: Salamanca, Rayo, Real Sociedad, Zaragoza y Hércules. De ahí sólo ha podido arañar tres empates. El sexto desplazamiento, ante el Alicante, supone su única victoria a domicilio.

A uno del ascenso

Los 18 puntos, que le igualan al Zaragoza y le sitúan a un punto del ascenso, cicatrizan las heridas de una pretemporada que comenzó con una hemorragia procedente de la pasada campaña. Hundido en la primera vuelta, Esteban Vigo tomó las riendas en el inicio de 2008 para enderezar a un equipo que estableció un auténtico récord al encadenar ocho victorias consecutivas en casa. Pero la crisis económica -se habla de una deuda cercana a los veinte millones de euros- dejó un reguero de inquietud en la plantilla convertido en cascada de denuncias ante la AFE.

Sustituir a Yordi

Sólo una docena futbolistas en el primer entrenamiento y un plante colectivo al negarse a una concentración veraniega ante la falta de pago fue la bienvenida a la temporada 2008-2009. Acuciado por la inminencia de un descenso administrativo, el presidente acudió a las instituciones, aunque sólo encontró el punto de apoyo en el empresario Francisco Garrido, que prestó los cerca de dos millones de euros. El 31 de julio, día decisivo en el futuro de los morosos, el Xerez se salvó de la catástrofe.

La reconstrucción deportiva comenzó además con un agujero de grandes proporciones. El último 'Pichichi' de Segunda, Yordi, al que pretendió también el Alavés, se negó a renovar e inició su aventura en Córdoba.

El club gaditano, sin embargo, logró retener a Pedro Ríos, un interior diestro que destaca en la categoría y al que pretendieron Betis y Málaga durante la pretemporada. Poco a poco y durante el mes de agosto, el Xerez tomó oxígeno deportivo. Con el regreso de algunos cedidos, Aythami y Momo (Deportivo), la continuidad de futbolistas importantes como Viqueira y Antoñito, y la llegada de dos delanteros: Calle, el hijo pródigo, y Mario Bermejo. Hasta ahora, el cóctel mezclado por Esteban Vigo ha resultado de lo más tonificante.