«Quiero ilusionar con el cambio y dejar atrás el aburrimiento del debate político»

«La sociedad vasca es bastante más conservadora de lo que se cree», dice Admite que la abstención es «un riesgo» en el electorado popular

JOSÉ MARI REVIRIEGO| BILBAO
Antonio Basagoiti monta una 'Gilera GP 800', su gran afición. / FOTOS DE MITXEL ATRIO/
Antonio Basagoiti monta una 'Gilera GP 800', su gran afición. / FOTOS DE MITXEL ATRIO

Más política en la calle y menos «rollo» con la consulta. La campaña de Antonio Basagoiti, designado el viernes de manera oficial candidato del PP a lehendakari, será muy distinta a las anteriores. En el tono y en el contenido. Basagoiti (Madrid, 1969, «pero bilbaíno como el que más») 'vende' ilusión con el cambio de Gobierno, apoyado en palabras como diálogo y acuerdo, hasta hace poco proscritas en sus filas.

-Técnicas americanas, Obama, música pop... ¿Entenderá el votante tradicional del PP su campaña?

-Estoy convencido de que sí. La alegría, salir del rollo del monotema, abandonar el aburrimiento que supone el debate político vasco y, sobre todo, romper con la dinámica a la que nos lleva Ibarretxe, yo creo que eso agrada a todo el mundo.

-¿Qué hay dentro de ese envoltorio?

-El intento de ilusionar a la mayor parte posible de la sociedad vasca de la necesidad del cambio. Que Euskadi tiene futuro gobernándola de otra manera, centrados en la libertad para convivir y en la estabilidad para prosperar.

-¿Cuáles son sus propuestas como candidato a lehendakari?

-Me propongo mejorar la calidad de vida de los vascos: en lo económico, el empleo, que las mujeres tengan un papel más activo, que los jóvenes no se vean obligados a emigrar en busca de futuro... Que podamos ser un país con normalidad.

-¿Su primera propuesta?

-Una será rompedora sobre mujeres y su incorporación al mercado laboral. No diré todavía cuál porque me la copia Patxi López.

-Lamentablemente, si ETA actúa, toda la campaña electoral tan ingeniosa quedaría solapada.

-El drama de fondo es ése, el terrorismo. Pero una cosa es el drama y otra la necesidad de tener ilusión. Aunque ETA la arme, que la armará, quiero dar una esperanza a los vascos de que podemos ganar, en sentido positivo y animoso.

-¿La crisis le hace replantearse su no a la fusión de las cajas vascas?

-Hay que sacar la crisis de ese debate. Queremos que nos demuestren que la fusión es necesaria para las inversiones en la industria y eso no está ahí. Mi queja es que el PSE lo plantea en términos de votos y el PNV, de poder. Nadie piensa en cómo conseguir que las cajas vascas atiendan mejor a los territorios históricos que las vieron nacer.

-¿Cuáles son sus puntos fuertes y flacos como candidato?

-Como fortalezas, las ganas y el profundo conocimiento que tengo de la sociedad vizcaína. Debilidades, pues no conozco tan bien los asuntos alaveses y guipuzcoanos, pero me lo estoy currando. Estoy pateando cuatro pueblos a la semana. No he tenido tanto tiempo para preparar la campaña como López y el PNV.

-¿Prefiere las apariciones medidas o una exposición más continuada, aun a riesgo de quemarse?

-Prefiero la naturalidad. Y la naturalidad en la política vasca es una aparición más continuada porque hay muchas cosas que valorar.

-¿Teme que una parte del electorado del PP se quede en la abstención?

-Ese riesgo está ahí; que los ciudadanos vean que esto no va con ellos, que esta vez no es tan importante votar. Pero se equivocarían. El PP es la clave para que el cambio sea posible. Los socialistas tienen sus dudas, sus miedos y una posibilidad alta de mantener a Ibarretxe en el poder, como hemos visto en los Presupuestos. En cambio, si el PP está fuerte y marca el paso, habrá cambio. Por tanto, respaldar al PP es aumentar las opciones del cambio, de sustituir a Ibarretxe.

-¿Apoyaría entonces a López como lehendakari en la investidura?

-Quizás él me apoyaría a mí. Aquí no hay diferencias abismales entre las fuerzas. En el Parlamento estamos todos en un puño: 22 escaños tiene el PNV, 18 el PSE y 15 el PP. Más allá de los acuerdos electorales, si nosotros podemos marcar tendencia, si podemos condicionar y para eso son necesarios los votos, aquí habrá cambio. Si no, el PSE se echará en brazos del PNV como hizo en 1986. No me fijo en quién puede ser lehendakari, sino en que todos mis votos son para el cambio.

-¿Cómo son sus relaciones con el PSE y el PNV tras entrevistarse con López e Íñigo Urkullu?

-Normales, como deben ser. Las tres principales formaciones del país deben tener relaciones sensatas. Cuando hay un proyecto importante, como el Tren de Alta Velocidad, hay que arrimar el hombro. Pero cuando discrepamos de Ibarretxe por irse a Europa o hacer tambalear la imagen de los vascos, le criticamos. Defiendo una relación normal en una sociedad plural, como pasa en las cuadrillas y en las familias. Hablan, discuten y acuerdan.

-¿Ocurre eso en su familia?

-Hay gente del PNV, del PP evidentemente, y de izquierdas. Hemos hablado mucho entre nosotros de política y de la misma forma hay que hablar entre los partidos. No le voy a exigir a Urkullu que defienda la unidad de España. Yo tampoco voy a perder mis principios por entrar en Sabin Etxea. Lo importante es que cada uno tenga su ideología y podamos sumar para que el país mejore. Conozco bien al PNV; sé hasta dónde puedo llegar.

Respuesta 'tipo Rajoy'

-Aunque fue una relación tormentosa, gobernó con el PNV de Josu Ortuondo en Bilbao hace diez años.

-Fue una etapa clave, la más importante en la regeneración de Bilbao. Colaboramos con la ciudad, como he hecho con Azkuna. Pero nunca he pasado un límite. Es curioso; los que han cruzado límites, son los que me critican por hablar con el PNV.

-Si hubiera estado en su mano, ¿habría presentado la denuncia contra el PSE por reunirse con Batasuna?

-El PP no presentó ninguna denuncia. Le pidió a la Justicia que investigara si había delito. Creo que es bueno que todos los políticos seamos iguales ante la ley.

-¿Eso es sí o no?

-Es una respuesta gallega tipo Rajoy.

-¿Hay interés mutuo en que no se perciba que PP y PSE van juntos para que el PNV no apele al voto al miedo y movilice a todo su electorado?

-Por mi parte no. Yo soy muy claro. Quiero cambiar las cosas. Otros tienen tácticas. El PSE tiene temor a que Ibarretxe no sea el próximo lehendakari.

-Sinceramente, ¿aspira hoy a captar votantes desencantados del PNV?

-Una persona que ha votado al PNV planteando Lizarra y el referéndum, pues no me va a votar en la vida. Pero conozco a gente que tradicionalmente votaba hace años al PNV porque defendía la ley y el orden. Sin embargo, ya no defiende cosas sensatas. Esos votantes acabarán antes o después en una fuerza liberal y conservadora como es el PP.

-No tiene complejos en calificar de conservador a su partido.

-No temo esa calificación. La sociedad vasca es bastante más conservadora de lo que algunos creen.

-¿Hay alguna posibilidad, por pequeña que sea, de respaldar a Ibarretxe?

-Eso está descartado. Jamás apoyaremos que Ibarretxe siga siendo lehendakari, a un PNV que plantea la ruptura y la incertidumbre.

-¿Es consciente de que la independencia es una demanda apoyada por un porcentaje considerable de la población vasca?

-Según las encuestas, es una demanda que está decreciendo. Como presidente del PP, me corresponde convencer a los vascos de que nos va mucho mejor cuando convivimos, somos plurales y respetamos las normas que nos hemos dado.

-Algunos nacionalistas dicen que les valdría con que la mitad más uno apoyara la independencia. ¿A usted le valdría ese mismo porcentaje a su favor para rechazarla?

-Hay que cumplir las reglas de juego y plantear las cosas por los canales adecuados. Ni siquiera en un grupo de amigos se puede tomar una decisión trascendental con tan poca diferencia. Empezaré a considerar algún otro proyecto estructural para el País Vasco cuando obtenga más o el mismo apoyo que el Estatuto de Gernika. Mientras tanto, nada es mejor de lo que hubo.

-¿Envidia la imagen vasquista que proyecta el PSE?

-En absoluto; nosotros ya lo somos. Hay una diferencia con el PSE: no me tengo que hacer el vasquista porque soy vasquista, vasco mejor dicho. Sin complejos. Vascos y españoles con orgullo y normalidad.

-¿Qué plantean para apoyar la cultura vasca y el euskera?

-Quiero acabar con el sambenito de que no lo apoyamos. Estamos con el euskera, porque es una de nuestras lenguas, y con la cultura vasca, porque es la nuestra. Discrepamos con el talibanismo.

-¿Qué resumen hace de estos tres meses como presidente del PP?

-El PP es imprescindible en la sociedad vasca. Es más útil cuando está decidiendo que cuando defiende sólo la ideología y no la práctica.

-Hablando del pasado. ¿Ve a Mayor Oreja con opciones a repetir como candidato a las elecciones europeas?

-Eso será una propuesta que tendrá que hacer Rajoy. El éxito del PP es contar con todos.

-¿Le acompañará en la lista Iturgaiz?

-Voy a pelear porque el eurodiputado vasco sea Carlos Iturgaiz.

-¿Qué sabe de María San Gil?

-Que quiere estar al margen absoluto de la política y que quiere hacer su vida, y me parece respetable.

-¿Sigue siendo partidario de que el PP vasco tenga autonomía de la dirección de Madrid, al estilo de UPN?

-UPN no es un buen ejemplo ahora. Defiendo que el PP vasco tenga capacidad de decisión sobre los asuntos vascos. He sido muy insistente con Rajoy y algo hemos avanzado. Nunca ha habido cinco vascos en la ejecutiva nacional.

-¿Con quién va, Obama o McCain?

-Bastante tengo con lo mío como para meterme en las elecciones americanas.

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