Bush excluye a Zapatero de la cumbre

La Casa Blanca asegura a EL CORREO que la decisión no responde al «estado de las relaciones» bilaterales, sino a «la estructura de trabajo elegida»

MERCEDES GALLEGO| CORRESPONSAL. NUEVA YORK
Zapatero, con gesto grave, ayer, en el Congreso de los Diputados. / EFE/
Zapatero, con gesto grave, ayer, en el Congreso de los Diputados. / EFE

Estados Unidos puso ayer lugar y fecha (Washington, 15 de noviembre) a la cumbre de líderes de todo el planeta que analizará la crisis mundial y empezará a perfilar una revisión del sistema financiero para evitar que la situación actual se repita en el futuro. España no figura en la lista de invitados al cónclave, organizado por George W. Bush, pese a los esfuerzos diplomáticos desplegados por José Luis Rodríguez Zapatero para participar en él y jugar un «papel relevante». Apenas unas horas después de que La Moncloa arrancara a Nicolas Sarkozy -presidente de turno de la UE- el compromiso de mediar ante Washington para que el jefe del Gobierno socialista fuera invitado al acto, la Casa Blanca desoyó esa petición y convocó al G20, un grupo al que no pertenece España y compuesto por los siete países más industrializados y otros emergentes.

«La octava potencia mundial no puede estar callada», proclamó Zapatero el martes al defender su presencia en el acto, tras declararse convencido de que Sarkozy «hará bien su trabajo» y España «estará en la cumbre», en la que aspiraba a desempeñar un «papel relevante». EE UU, que ha protagonizado algunos encontronazos con Madrid por su política internacional, le cerró las puertas a pesar de que la propuesta también fue avalada por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, quien sí asistirá al encuentro.

La Casa Blanca explicó ayer a EL CORREO que «no se ha excluido a España específicamente», sino que «simplemente no forma parte de la estructura de trabajo que se ha elegido». «Teníamos que poner el límite en alguna parte para que no fuera un grupo demasiado grande al que le costase alcanzar un consenso», señaló el representante Benjamin Change.

El portavoz adjunto de Bush, Tony Fratto, culpó a «los líderes colectivamente» de la decisión de restringir el cónclave al G20, creado en 1999 tras la última crisis financiera mundial y formado por los miembros del G8 -EE UU, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá, Japón y Rusia-, la UE y naciones como Argentina, Australia, Brasil, Corea del Sur, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudí, Sudáfrica y Turquía. También han sido invitados los responsables de la ONU, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El cónclave estudiará el impacto del crack financiero y las medidas ya en marcha o que puedan adoptarse para combatirlo. «Todos los líderes determinaron que el G20 ha trabajado mucho en este área y que sería la mejor manera de pintar la línea de participación», explicó Fratto.

Change manifestó a este periódico que la decisión «de ninguna manera refleja el estado de las relaciones con España ni supone degradación alguna de las mismas». Ambos portavoces insistieron en que España, como el resto de los países apartados de la cumbre, podrá exponer sus ideas a través de otros líderes o de la representación de la UE, y animaron a que siga utilizando los canales habituales como hasta ahora porque «los contactos bilaterales han sido extensísimos».

Ayer mismo, el embajador español en Washington, Jorge Dezcallar, se reunió con el subsecretario del Tesoro, Robert Kimmit, quien se comprometió a trasladar a la Casa Blanca el interés de Madrid por asistir al encuentro. Fuentes del Gobierno español insistieron en las razones expuestas la víspera por Zapatero: España no sólo es la octava potencia económica, sino que cuenta con un «sólido» sistema financiero y ha jugado un importante papel en el diseño de la estrategia de la UE.

Un nuevo capitalismo

En Europa se habla de este cónclave como una nueva conferencia de Bretton Woods que redefina el sistema monetario internacional y funde un nuevo capitalismo. Fratto desautorizó esos comentarios con obvio malestar. «Bretton Woods es un sistema que simplemente ya no existe», subrayó. «He oído a muchos hablar de reescribir el libro del capital internacional. Yo he sido economista durante 20 años y aún no he encontrado ese libro que necesita ser reescrito. Lo que hay son muchas ideas, teorías y sistemas ahí fuera, y eso es probablemente lo que veamos en la cumbre».

EE UU espera que sirva para revisar los progresos de cada país frente a la crisis, así como «avanzar en el entendimiento común de sus causas para evitar repetirlas, y consensuar los principios para reformar las regulaciones de los sectores financieros», expuso la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino. Su objetivo es que se creen grupos de trabajo que continúen la labor en reuniones posteriores de las que no se atrevió a hablar, dado que los días de Bush en la Casa Blanca están contados. De hecho, esta cumbre se celebrará sólo once días después de las elecciones de las que saldrá el nuevo presidente. Los dos candidatos -Barack Obama y John McCain- fueron informados de la fecha elegida para el encuentro.

Fratto no se aventuró a garantizar la asistencia del próximo presidente porque «sería presuntuoso de nuestra parte». Bush, que entregará el poder el 20 de enero, es ya considerado un 'pato cojo' sin autoridad para adoptar compromisos.

Obama, favorito en las encuestas, aboga por regular el mercado para evitar más desmanes y redistribuir mejor la riqueza. Estas palabras le han valido acusaciones de «socialista», un término que en EE UU equivale a poco menos que vestir cuernos y tridente.

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