La tala de unos tilos genera las críticas de vecinos de Santa Ana

Algunos residentes protestan por la escasez de verde en varios proyectos de remodelación

TXEMA IZAGUIRRE| GETXO
Tocones de los tilos que fueron talados durante la mañana de ayer. / PEDRO URRESTI/
Tocones de los tilos que fueron talados durante la mañana de ayer. / PEDRO URRESTI

La tala de 16 tilos en Las Arenas ha despertado un debate latente en Getxo. El equipo de gobierno en minoría (PNV) aseguró que el corte realizado ayer «permitirá mejorar las aceras en el tramo comprendido entre las calles Gobela y Mayor y evitará molestias a los vecinos de los edificios próximos, así como daños en el pavimento y las redes de agua y electricidad». Pero muchos residentes no se conforman con la anunciada sustitución de estos ejemplares de la calle Santa Ana por acebos. «Esto es una aberración», afirmaba indignada una vecina al ver los ejemplares cortados.

La tala de Santa Ana ha tenido lugar poco después de las quejas vecinales suscitadas por las obras de ampliación de aceras realizadas en la zona de La Amistad. El propio alcalde las conoció directamente de algunos residentes durante las fiestas de Las Mercedes. Las voces discordantes destaparon una vieja discusión popular: gris de cemento o verde de hierba y árboles.

Ayer se cuartearon los tilos cuando sigue abierto el debate sobre la plaza de La Estación, un espacio a reformar donde prevalece el cemento frente al escaso verdor de unos pocos naranjos. Ahora los residentes se temen que «el Ayuntamiento ponga más cemento allí. Y hasta es capaz de cortar los enormes tilos tan cercanos a los ya talados, en la calle Santa Ana», como planteaban ayer unos residentes entre el ruido de las motosierras. Los partidos de la oposición sólo han tenido que tirar del hilo de este descontento.

El PP censura el corte

El PP convocaba ayer una rueda de prensa en la misma calle Santa Ana para afirmar que «la tala es otro ejercicio de prepotencia y despotismo del alcalde, Imanol Landa». Lo dijo el concejal popular Eduardo Andrade. A su juicio, la operación supone otro ejemplo más de «la imposición de quien propugna el diálogo sin desearlo y trabaja a golpe de orden para hacer las cosas que quiere por decreto».

Andrade desveló otra preocupación vecinal muy próxima en el espacio y en el tiempo: la actuación prevista en el parque de Gobelaurre, de Romo, donde también hay árboles de bastante porte. «La intención es anchar las aceras y seguir con su cruzada de cemento y hormigón, como hicieron en la plaza de La Estación», acusó.

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