Sagrado Corazón de Logroño y La Salle-El Pilar de Alfaro cuentan con sendas 'Q' de Plata

F. C. A.| LOGROÑO

Dentro de los planes de calidad existen los denominados reconocimientos de calidad. En La Rioja, en lo referente a instituciones educativas, dos centros son los que tienen la valoración más alta de toda La Rioja. Estos son el Sagrado Corazón de Logroño y La Salle-El Pilar de Alfaro, que obtuvieron en 2007 sendas 'Q' de Plata.

Para llegar a obtener algún galardón, la entidad educativa tiene que presentar una memoria, muy completa, a un grupo de evaluadores, reconocidos internacionalmente, para que den su puntuación. Es como una pequeña auditoría del centro.

El barómetro para establecer los distintos grados de reconocimiento está dividido en puntos. Con 150 puntos se obtiene un 'Diploma de compromiso', con 300 puntos se logra la 'Q' de Bronce, con una puntuación de 400 se consigue la 'Q' de Plata, y el último escalafón es la 'Q' de Oro y para llegar a ella se tiene que obtener una marca de 500 puntos en la valoración de los jueces.

Por el momento, ningún centro educativo de la región ha obtenido la 'Q' de Oro. A lo más alto hasta el momento que se ha llegado es a la obtención de dos 'Q' de plata.

En el escalafón inmediatamente inferior a la plata se encuentra la 'Q' de Bronce, que han logrado tres centros: Inmaculado Corazón de María, Vuelo Madrid Manila y el IES Inventor Cosme García, todos ellos de la capital riojana. En cuanto a diplomas un total de 22 entidades, tanto concertadas como públicas, lo han obtenido en estos últimos años.

Para el mes que viene se procederá a entregar nuevas calificaciones por parte de los evaluadores externos, por lo que puede darse el caso de que algunos centros alcancen alguna 'Q' o incluso que los que ya tienen esta alta distinción escalen a un puesto todavía superior.

Cartas de compromiso

Aparte de estas acreditaciones de calidad, también se pueden conseguir las denominadas 'Cartas de compromiso', que son documentos que elaboran los propios centros en su segundo año en el EFQM, una vez vistas sus deficiencias, para establecer un plan de mejora con objetivos tangibles y expresados por escrito.

Así que, una vez que el centro tiene claro lo que quiere mejorar, edita la carta, la publica y la difunde para que todo el mundo interesado en leerla compruebe en lo que está trabajando el centro en cuestión y lo que quiere mejorar respecto al curso pasado.

Al final del periodo docente, cada centro presenta una memoria en la que van englobadas todas las características, desde los resultados académicos, hasta los servicios y otros aspectos de diversa índole. Todas las instituciones educativas inmersas en este plan cuentan con una batería de indicadores, muy coincidentes, mediante la que pueden establecer su nivel. «Este año vamos a revisar estos indicadores para actualizarlos. Nosotros les ofrecemos un programa informático en el que pueden ver su mejoría y compararse con la media», explica la jefa del Servicio de Innovación Educativa y Formación del Profesorado, Adelaida Córdoba.

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