«Regular la secesión en España pondría fin a la demanda soberanista del nacionalismo»

Defiende los fueros y el autogobierno y pone en duda que haya un deseo mayoritario de independencia

ANTONIO SANTOS| BILBAO
Ruiz Soroa medita una de sus respuestas durante la entrevista en su despacho de Bilbao. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ/
Ruiz Soroa medita una de sus respuestas durante la entrevista en su despacho de Bilbao. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Abogado y articulista de prestigio, José María Ruiz Soroa (Bilbao, 1947) presenta mañana en la capital vizcaína su última publicación, con el título de 'Tres ensayos liberales. Foralidad, lengua y autodeterminación' (Ed. Hiria). Defensor de los fueros como expresión del autogobierno, descarta que en Euskadi se pueda dar un proceso de independencia porque «no lo pide la mayoría» ni es lógico en la actual democracia.

-Habla en su libro de fueros, euskera y autodeterminación, ¿es políticamente correcto en este momento?

-Son tres ejes del debate público vasco y posiblemente también de la solución del llamado problema vasco.

-¿Los fueros son una solución?

-Cualquier posible solución del encaje de Vasconia en España pasa por recuperar la legitimación que tuvieron los fueros.

-¿No la tienen ahora?

-Los fueros en esencia fueron un pacto en una sociedad antigua. No se entienden si no es dentro de España. Era el acuerdo que tenía una parte del territorio con el titular de la soberanía, que era el Rey.

-¿Y son válidos ahora?

-El discurso foralista es muy válido porque ha conservado la legitimación en la mente vasca. Como dice Jesús Eguiguren, si hay algo que conserva una legitimación unánime, aprovechémoslo, depurándolo de mitificaciones que no conducen a nada. Y despojar a la foralidad de la carga que tiene de privilegio. Si es percibida como un privilegio por el resto de España, se convierte en algo disfuncional para el arreglo.

-¿Pero no son una ventaja?

-Siempre han sido una ventaja. Eran una forma de cierre de fronteras altamente beneficiosas para los habitantes de los territorios forales que estaban en mejor situación que los españoles. Ahora con el concierto económico es indudable.

-¿Se puede hacer algo para acabar con esa percepción de privilegio?

-Separar lo que es diferencia, la acusada particularidad que ha tenido el régimen administrativo de autogobierno del País Vasco, que es válido, de lo que es puro privilegio, es decir, la ventaja económica. Por decirlo de otra forma, concierto económico, sí; Cupo calculado de forma que España nos financie, no. Hay que calcular el Cupo de una forma más justa. Porque si no, en la España actual el concierto económico es una fuente de conflicto. Porque Cataluña quiere algo parecido y detrás de Cataluña vienen los demás.

Ibarretxe e Imaz

-Crítico con el nacionalismo, ¿cree que estamos ante el nacionalismo más radical de la historia?

-Yo no lo llamaría radical en el sentido negativo. Ha sido una evolución. Con Ibarretxe, el PNV, que era el nacionalismo más centrado, ha descubierto la vía soberanista. Lo malo es que es una opción sin salida en la democracia actual.

-¿Por qué?

-Primero, porque piden algo que no existe. La soberanía en las sociedades democráticas actuales no existe. Esa idea de que hay un lugar donde está el poder poder, el soberano soberano, el que decide, es ilusoria. La soberanía está ahora diluida en un montón de instituciones, asociaciones y personas cada una de las cuales tienen unas competencias. Andar persiguiendo la soberanía es un error. Y, además, activa todos los rechazos por parte de otro sentimiento nacional como el español. Supongo que algún día se le pasará. Ya hay gente en el PNV, como Imaz, que se ha dado cuenta de que por ahí no se va a ninguna parte. Y que a lo que hay que ir es a arreglos sobre el reparto de competencias, de reparto de poderes, de trabajos compartidos...

-El PNV pone a Kosovo de ejemplo. Usted afirma que la independencia sólo es posible en casos traumáticos.

-La autodeterminación en los convenios internacionales de Naciones Unidas es un remedio para aquellas situaciones donde un Estado domina a otro, como las colonias, o en los que no existe libertad, democracia ni derechos humanos. Como en Kosovo donde hubo una violencia étnica sistemática.

-Aquí se pone como paradigma.

-En una sociedad democrática plantear la autodeterminación soberanista no tiene sentido. Aunque, en último término, sí creo que, una vez que el soberanismo ha venido y es un desafío, hay que darle una solución democrática. No podemos meterlo debajo de la alfombra. Cuando en una sociedad se plantea una reivindicación sistemática de 'oiga queremos ser un país distinto, un Estado vasco' hay que darle una solución. Estamos hablando de regular cómo podría ocurrir esa secesión, darle cauce. Como ha apuntado el Tribunal Supremo de Canadá, establecer cierta vía: una consulta clara, con una mayoría clara y unas preguntas claras. Y si todas esas exigencias se cumplen, no habría por qué negar esa posibilidad.

-Hay riesgo de que salga adelante.

-El mero hecho de que fuera posible acabaría con la fuerza del planteamiento soberanista.

-Hay quien argumenta que ceder siempre a las presiones de los nacionalistas acabaría por romper la cuerda y facilitar el independentismo.

-Todo lo contrario. España es como una caldera sometida a presiones excesivas, por parte de los nacionalistas catalanes, vascos... Habría que ponerle una válvula de presión como la de 'quien quiera irse puede irse'. Haría bajar la presión. Regular claramente que si alguien de verdad se puede ir haría replantearse a la gente si se quiere quedar. Y estoy seguro de que nadie se iría porque no hay una demanda mayoritaria.