Joyas históricas de Eibar

El Ayuntamiento elabora un catálogo de bienes culturales a proteger, que incluye varias decenas de elementos religiosos, rurales o industriales

R. Z.| EIBAR
El edificio del Ayuntamiento, uno de los bienes a proteger incluido en el catálogo. / JULIO CALLEJA/
El edificio del Ayuntamiento, uno de los bienes a proteger incluido en el catálogo. / JULIO CALLEJA

Las características geográficas de Eibar, su pasado netamente industrial y las vicisitudes históricas han convertido a la ciudad en un hervidero de cambios permanentes. Tan drásticos que cabría pensar que apenas queda nada que conservar o proteger en cuanto a elementos de interés y valor histórico y cultural.

Nada más lejos de la realidad. La reciente elaboración de los documentos del Plan General de Ordenación Urbana ha aconsejado la realización de un documento específico sobre el patrimonio de bienes inmuebles que, por diversas razones, deben estar sometidos a algún régimen de protección. Y ha resultado que el catálogo es más extenso de lo esperado.

Criterios de selección

Este catálogo detalla cuáles son aquellos elementos del municipio «de los que no se puede prescindir para que la calidad del patrimonio no se vea menoscabada». Los criterios de selección de los edificios y conjuntos escogidos han sido la importancia histórica, sus características constructivas y estilísticas o la originalidad.

Son cinco los apartados en los que se divide el catálogo: arquitectura religiosa, rural, industrial, anterior a 1865 y posterior a ese año. En la arquitectura religiosa no hay grandes sorpresas. Aparecen la Iglesia de San Andrés, la basílica de Arrate, la parroquia de Aginaga o la ermita de Azitain, pero también se incluyen el cementerio de Aginaga, algunos elementos singulares del cementerio municipal de Urki, los 'pasos de la Virgen de Arrate', o las cruces de Arrate y Urki. Además de las ermitas rurales (San Salvador, Akondia, San Román, Santa Cruz).

En arquitectura urbana anterior a 1865, la relación es más bien escasa, y figuran la casa torre de Isasi (Markeskua), los palacios de Aldatze y Unzate (La Salle-Azitain), el número 6 de la calle Txirio kale y las fuentes de Ibarkurutze y Urkusua.

Arquitectura moderna

La arquitectura rural es más prolífica en cuanto a elementos a proteger, pues figuran una veintena de construcciones rurales, entre los que destacan el palacio de Sagartegieta y los caseríos Untzeta, Zelaia, Zozola y conjunto de caseríos Kutunegieta. Al listado hay que añadir otros con una protección más básica, como Areta, Iraegi Handikoa, Barrenetxea, Gisasola, Suinaga, Iraragorri, San Juan, Ezkaregi, Ibar-gain, Pagei, Aritxulueta y Mandiola Azpikoa.

La arquitectura contemporánea de Eibar (posterior a 1865) «reúne un extraordinario interés por la gran calidad de sus realizaciones», señala el documento. Y la sitúa en dos periodos. Entre 1865 y 1947 se construyeron edificios de interés como el Ayuntamiento, el frontón Astelena, la Casa Sindical (actualmente Casa del Pueblo de Unzaga) o el cine Coliseo.

Y la arquitectura industrial, como no podía ser menos en Eibar, también conserva elementos a proteger. Desde la casa de El Casco (adosada al actual edificio industrial), pasando por los inmuebles de oficinas de Fundiciones Aurrerá (hoy convertido en oficinas, en la calle Bidebarrieta) y Lambretta (actual comisaría de la Ertzaintza), hasta el edificio de la calle Matsaria donde se ubica la empresa Pablo Soroa-Heinza, ejemplo de convivencia de talleres y viviendas y de estilo racionalista.

Fotos

Vídeos