«Me temo que las inscripciones en euskera de Veleia sean un fraude»

El lingüista Gorrochategui vuelve a cuestionar la autenticidad de los hallazgos del yacimiento alavés en el congreso de Euskaltzaindia

M. JOSÉ CARRERO| VITORIA
Arqueólogos excavan en el yacimiento de Iruña-Veleia, situado en Nanclares de la Oca. / EL CORREO/
Arqueólogos excavan en el yacimiento de Iruña-Veleia, situado en Nanclares de la Oca. / EL CORREO

«Me temo que las inscripciones en euskera de Iruña-Veleia sean un fraude». Con estas palabras, el catedrático de Lingüística Europea y director del Instituto de Ciencias de la Antigüedad de la UPV, Joaquín Gorrochategui, ha vuelto a referirse a los hallazgos del yacimiento alavés, dados a conocer hace ya más de dos años.

En el marco del congreso internacional que Euskaltzaindia celebra estos días en Pamplona, Gorrochategui expuso una ponencia sobre el euskera antiguo. Durante su intervención, el filólogo reiteró sus dudas en relación con las piezas halladas en la localidad de Nanclares de la Oca. En consecuencia, consideró que, «mientras no se verifique su autenticidad», los lingüistas no pueden utilizarlas en sus trabajos científicos para defender la presencia del euskera en la Antigüedad. En declaraciones a EL CORREO, expresó después su «temor» a que «sean un fraude».

En junio de 2006, el equipo de arqueólogos que excava Iruña-Veleia presentó un resto de cerámica del siglo III con la representación más antigua de Cristo crucificado. Avalado por varios expertos, el grupo que lidera Eliseo Gil detalló que el dibujo formaba parte de un conjunto de 270 epigrafías o inscripciones y dibujos realizados también en piedra, huesos, metal, cerámica y madera. Además, revelaron la aparición de las primeras palabras escritas en euskera. Las dataron en los siglos III o IV, es decir, 600 años anteriores a las de San Millán.

Sólo cuatro meses después, Gorrochategui -uno de los investigadores de los textos en euskera- ya expuso sus dudas sobre la autenticidad de los mismos. En noviembre de 2007, ante decenas de expertos, algunos de renombre internacional, volvió a expresar las «serias objeciones» que plantean las inscripciones.

En su opinión, tanto el latín como el euskera de los grafitos «presentan problemas». Entre otros argumentos, el lingüista opina que los vocablos vascos, con más de 1.800 años, son perfectamente reconocibles por cualquier hablante actual. Y esto carece de lógica desde el punto de vista de la Filología y, en concreto, de la Historia de la Lengua.

Otros dos expertos -el catedrático de Filología Vasca Joseba Lakarra y el profesor de Historia Medieval Juan José Larrea- han respaldado a Gorrochategui al afirmar que los hallazgos de Veleia provocan «perplejidades en cadena». En el congreso de Euskaltzaindia, Lakarra -también ha estudiado el material- ha restado importancia al hallazgo. «Hoy no sabemos más que hace dos años», dijo en su ponencia al referirse al euskera antiguo. La doctora en Filología Vasca Blanca Urgell respalda estas tesis. «Lo que he visto de Veleia creo que es falso», declaró hace dos meses.

Para zanjar la polémica, la Diputación alavesa, propietaria del yacimiento, creó en enero de este año una comisión para verificar la autenticidad del conjunto. ¿Las conclusiones? Antes de Navidad.

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