Los partidos que apoyan a Ibarretxe barajan celebrar por separado el 25 de octubre

El PNV no logra la adhesión de sus socios a su movilización popular entre Vitoria y Gernika, de la que se han desmarcado ya EB y Aralar

OLATZ BARRIUSO| BILBAO
Ibarretxe y la vicelehendakari Idoia Zenarruzabeitia charlan durante el Pleno del viernes con los consejeros Azkarraga y Madrazo, miembros del consejo político. / JESÚS ANDRADE/
Ibarretxe y la vicelehendakari Idoia Zenarruzabeitia charlan durante el Pleno del viernes con los consejeros Azkarraga y Madrazo, miembros del consejo político. / JESÚS ANDRADE

El gran acto conjunto que proyectaban los cuatro partidos que han defendido la fracasada consulta de Ibarretxe para poner en escena su defensa de este plebiscito se antoja una misión imposible a menos de un mes de la fecha señalada, el 25 de octubre. Una vez constatada la prohibición judicial de la iniciativa y con las elecciones autonómicas de marzo en el horizonte, PNV, EA, EB y Aralar encuentran cada día más dificultades para mantener la unidad de acción en defensa del derecho a decidir que teatralizaron con su visita al Constitucional en agosto.

Aquella fotografía parece lejos de repetirse. No la ha habido, ni es probable que la haya, ante la Corte de Estrasburgo, pues la iniciativa de denunciar a España ante la Justicia europea por violación de derechos humanos ha quedado en estado de hibernación. Y salvo que las cosas cambien mucho, tampoco la habrá en las celebraciones simbólicas del día de la consulta, que cada fuerza política baraja ya celebrar por separado. La razón: los socios minoritarios y Aralar se niegan a que su perfil se diluya en el del PNV en plena precampaña.

El escenario empezó a clarificarse en el Alderdi Eguna del pasado domingo. Significativamente, el presidente del EBB, Iñigo Urkullu, eligió el acto del partido por excelencia para publicitar una iniciativa que no sólo se prestó a confusiones por su falta de concreción sino que pronto despertó los recelos de sus socios. Algunos se enteraron directamente por la Prensa y otros por los ecos que les habían llegado antes, en el Pleno de Política General.

Hasta la fecha, las formaciones del tripartito se habían referido siempre a un posible acto ciudadano que combinase lo reivindicativo con lo festivo, sin más precisiones. El líder peneuvista habló de «enlazar» Gernika y Vitoria -«la cuna de nuestras libertades y el símbolo de tres cuartas partes de los vascos», subrayó- e hizo un llamamiento expreso a la movilización en los batzokis, lo que dejaba bien a las claras que Urkullu quería tomar la delantera -«marcarse un tanto», dicen en EA- y, sobre todo, tener la sartén por el mango para modelar la movilización a su medida y evitar presiones. Los peneuvistas siempre han reiterado su voluntad de ser extremadamente «cuidadosos» con este tipo de propuestas para evitar provocar rechazo y no han ocultado su prevención ante las posibles efusiones de sus socios.

Aunque en principio se habló de una cadena humana, la idea ha quedado descartada por sus connotaciones políticas -ha sido un recurso habitual de los pueblos oprimidos y de la izquierda abertzale- y sus dificultades técnicas, dado que exigiría cortar el tráfico y reunir como mínimo a 35.000 personas. El PNV mantiene, en todo caso, la determinación de movilizar a sus bases entre la Casa de Juntas y la capital vasca y así lo dejó patente ayer en la reunión que celebraron en Bilbao los responsables de organización de las fuerzas del tripartito y Aralar, habituales en este tipo de encuentros de coordinación.

Según fuentes próximas a los asistentes consultadas por este periódico, los peneuvistas Belén Greaves y Joseba Aurrekoetxea dejaron claro que el PNV mantiene la idea anunciada por Urkullu, que podría concretarse en varios grupos de simpatizantes y ediles repartidos a lo largo de los setenta kilómetros del recorrido que se pasarían un simbólico testigo. La reunión acabó sin acuerdo: EB y Aralar se descolgaron sin matices de la iniciativa y el representante de EA, el consejero Joseba Azkarraga, dejó la decisión de su partido en el aire y recalcó que está «abierto a explorar todas las posibilidades» para preservar el carácter unitario del acto.

EA y Lizarra

No obstante, el desmarque de las formaciones de Javier Madrazo y Patxi Zabaleta hace muy difícil que EA, que sí ha abogado por una celebración conjunta, se sume a una iniciativa en la que ve además cierto sesgo «autonomista» al no abarcar a los territorios de Iparralde y, sobre todo, Navarra. De hecho, entre las ideas que ha barajado la dirección de EA, abiertamente partidaria de convocar el 25-O una gran manifestación en Bilbao, estaba la de organizar algún tipo de acto paralelo en Lizarra, escenario del pacto de acumulación de fuerzas abertzales que se selló hace diez años y cuyo espíritu la formación de Unai Ziarreta aboga hoy por recuperar. Aunque Azkarraga no puso ayer sobre la mesa estas hipótesis, EB y Aralar sí expresaron su preferencia por actos diferenciados de cada partido «en función de su propia estrategia».

Así las cosas, el escenario más factible para el 25-O es el de cuatro actos de partido diseminados por distintos puntos de Euskadi. Eso sí, todas las fuentes consultadas coinciden en resaltar el interés del lehendakari por mantener su cuota de protagonismo en tan señalada fecha. Ibarretxe -firme defensor del tripartito, también para la próxima legislatura, y de la reivindicación conjunta de sus tesis- no renunciará, dicen, a organizar un acto institucional, acompañado por su Gabinete al completo, una idea que también apoyarán Azkarraga y Madrazo, miembros de su 'núcleo duro' en el Gobierno. La cita, apuntan estos medios, podría tener un carácter marcadamente «participativo y social», al estilo de las recepciones a representantes de la sociedad vasca que organiza en Navidad.