Contador ya tiene todos los colores

Segundo tras Leipheimer en la crono, logra las tres grandes vueltas, como Anquetil, Gimondi, Hinault y Merckx

J. GÓMEZ PEÑA| NAVACERRADA
Alberto Contador recibe el apoyo de los aficionados en la ascensión a Navacerrada. / EFE/
Alberto Contador recibe el apoyo de los aficionados en la ascensión a Navacerrada. / EFE

Mediodía camino de Navacerrada. Desde La Granja. A través del refrescante pinar. Los cicloturistas suben. Como pueden. Unos más y otros menos. Quieren ver por la tarde a Contador. Ser testigos de su Vuelta. Para decir eso de: 'Yo estuve allí'. Pedalean sigilosos. La vista al frente, a la espera de las curvas. Sienten que por detrás viene un coche. Da igual. Pero antes les coge un sonido diferente. Metálico. De cadena. Pasa rápido. Ligero. Deslizándose. Como si no tocara el piso. Los cicloturistas se sorprenden. De repente, les roza un maillot del Astana. Un leve jadeo. «Es Contador», le dice un padre a su hijo. Casi suelta el manillar. Para cuando el chaval levanta la cabeza, el líder de la Vuelta está en la curva siguiente. Contador en Navacerrada y aún es mediodía. El ensayo para la cronoescalada de la tarde.

«Es Contador», escuchaba el madrileño mientras pasaba por la mañana a sus hinchas. Seis horas después, fue lo mismo. Contador los pasó a todos, salvo a su compañero Leipheimer, el ganador del día. Fiesta total en el Astana. Los dos primeros de la cronoescalada y de la Vuelta. Ayer, el estadounidense le restó 31 segundos al madrileño. A las matemáticas les gustan los juegos, las cábalas. A Contador le han sobrado 46 segundos. Tiempo a peso de oro. Y son 46 los segundos de más que Contador ha sumado en las bonificaciones. Han corrido la Vuelta en paralelo: 3.040 kilómetros en las mismas horas, minutos y segundos. Sin bonificaciones, los jueces habrían recurrido a las centésimas de las dos etapas contrarreloj. Y ahí también gana Contador: por 67 centésimas. Lo que dura la mitad de un segundo.

Las bonificaciones priman el espectáculo. Contador y Leipheimer han tardado lo mismo. Aunque cada uno ha corrido como es: Leipheimer, a hurtadillas, acuclillado. Contador, al abordaje. Un economista y un corsario. Leipheimer sería personaje para un tratado de ciencias empresariales. Contador está hecho para un novela de Salgari.

Y Navacerrada es paisaje de mil aventuras para Contador. La cuneta era suya. Su gente. El asfalto rotulado con su nombre. Perdió 11 segundos en el tramo más llano. Y 31 al final, los mismos que Valverde. El líder no ha sido el mismo desde la caída de Ponferrada. Pero ya tiene la gran vuelta que le faltaba. Todos los colores. El amarillo del Tour (2007), el rosa del Giro (2008) y ahora el dorado de la Vuelta. Su arco iris.

«Cuando me vestí de rosa en el Giro, llamé a mi madre y le dije: 'Estarás contenta al verme vestidito de rosa'. De pequeño, como quería una niña, me ponía 'kikis' (ganchos en el pelo) cuando estábamos en casa, ja, ja». «Estaba guapísimo», replica la madre. Ayer, la Vuelta le vistió de oro, el tono que faltaba en su armario. Y así estará hoy en Madrid. Con Leipheimer y Sastre en el podio.

El abulense, traicionado por Riis, batió a Mosquera, el gallego contumaz. El cuarto de la Vuelta. El quinto es Valverde, por delante de Quim Rodríguez, Gesink, Moncoutié, Egoi Martínez y Bruseghin, el italiano que ha completado este año las tres grandes. Tres. Contador ha ganado las tres últimas rondas a las que ha asistido (el Tour 2008 vetó a su equipo).

Entre los elegidos

No hay ciclista del presente con su futuro. Los rivales, los iguales a él, hay que buscarlos en el pasado: sólo Anquetil, Gimondi, Merckx e Hinault presumen de tener la triple corona. Un logro que talla a los mitos. A Induráin le faltó la Vuelta, como a Coppi. A Armstrong, además, le quedó pendiente el Giro. Y ninguno de ellos encadenó los triunfos en el Tour, el Giro y la Vuelta tan veloz. En quince meses: de julio de 2007 a septiembre de 2008. Voraz. Hinault, el que más se le arrima, empleó dos años y dos meses en esa misión.

Eso sí, el francés sumó el triplete algo más joven: ganó el Giro, la última ronda que le quedaba, con 25 años y seis meses. Gimondi, que había sorprendido en el Tour con 21 años, se llevó la Vuelta con 25 años y siete meses. Merckx y Anquetil tardaron bastante más.

Contador tiene 25 años y nueve meses. Por poco. Ha tardado algo más por una decisión que nada tuvo que ver con él: en 1995, la Vuelta pasó de abril a septiembre. Sin esa modificación, Contador sería el más precoz. Desde hoy, es como ellos. Dueño de las tres. Sus colores.

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